jueves, 20 de julio de 2017

¡SHABAT SHALOM!
El exilio más peligroso, más dañino y más asesino, es cuando estamos desconectados de nosotros mismos.
Cuando son tantas las voces que suenan en nuestro interior, que ya no logramos distinguir ni reconocer la nuestra, la propia, la esencial.
Cuando queremos esto y aquello, lo segundo, lo tercero y, si se puede, también lo cuarto.
Cuando nos acostumbramos a vivir dispersos y disgregados.
Cuando ya no optamos por verdades, sino por deseos y gozos personales.
¡Pero existe el refugio del Shabat!
La posibilidad permanente del retorno y del regreso.
Día propenso para buscar lo esencial y descansar en lo auténtico.
En lo diferente de cada uno de nosotros, en aquello que nos hace únicos, en el punto de divinidad que habita en nuestro interior.
El Shabat es el tiempo de no caer en la mera trampa del hacer, sino en el misterio del Ser.
Esa Fuente de Vida eterna e inagotable.

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