PERSONALIDADES JUDIAS DE TODOS LOS TIEMPOS
NORMAN ERLICH: "SER JUDIO NO ES SOLO REZAR, ES SABER REIRNOS DE NOSOTROS MISMOS": Norman Erlich, humorista argentino de alma y corazón, nació en Buenos Aires en 1942, en el seno de una familia judía que valoraba el humor tanto como la tradición. Desde chico, encontró en el arte de hacer reír una forma de sanar heridas propias y ajenas. Su infancia transcurrió entre chistes contados en las reuniones familiares y enseñanzas de su abuelo, un inmigrante polaco que le transmitió el amor por el judaísmo y su historia.
Con una sensibilidad única, Norman usó el humor para hablar de temas profundos sin dejar de lado la identidad que lo marcó desde siempre. “Ser judío no es solo rezar, es también saber reírnos de nosotros mismos”, solía decir entre risas. A lo largo de su carrera, brilló en teatros y programas de televisión, combinando humor inteligente con mensajes de reflexión. Se casó con Sara, su compañera de toda la vida, y juntos criaron dos hijos, a quienes transmitieron los valores de la familia, la memoria y la risa como forma de resistencia.
Norman visitó Israel varias veces y sentía un fuerte lazo espiritual con la tierra de sus ancestros. “Israel es el lugar donde el alma judía se encuentra con su historia”, compartía emocionado después de cada viaje. Nunca dejó de mencionar la importancia de recordar de dónde venimos: “El judaísmo es memoria viva, y esa memoria también se puede contar con humor”.
En sus últimos años, seguía presentándose en eventos comunitarios, alegrando corazones con su chispa inconfundible. “El humor es un idioma universal, pero cuando viene de la experiencia judía, tiene un sabor especial”, afirmaba con orgullo.
Falleció en 2015, pero su legado vive en cada carcajada que provoca su recuerdo. Norman Erlich fue más que un humorista: fue un puente entre la risa, la identidad y la memoria.
Algunos chistes de Norman Erlich sobre el judaísmo, con su característico humor inteligente y afectuoso hacia la identidad judía:
"Los judíos no hacemos deporte extremo. Para nosotros, extremo es que no haya salmón ahumado en el casamiento."
"Mi mamá era tan judía, que cuando me daba una bendición, me preguntaba tres veces si estaba seguro de que quería esa bendición."
"En el judaísmo no hay infierno... porque con una madre judía, ¿para qué más castigo?"
"Los judíos no creemos en la reencarnación. ¡Con una vida que ya te hace sentir culpable, no necesitamos otra!"
"Mi tía era tan judía que, en vez de decir ‘amén’, decía: ‘pero que no te cueste caro’."
"Dios creó el mundo en seis días... y al séptimo, un judío ya estaba preguntando si podía hacerlo más barato."
"Los judíos no hacemos camping. ¿Dormir en el piso, sin ducha, sin cocina y pagando? ¡Eso no es vacaciones, eso es pogrom!"
Norman Erlich tenía la habilidad única de reírse con la identidad judía, no de ella, y por eso su humor tocaba el corazón de tantas personas.

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