“Cuando tenía 5 años, mi familia y yo emigramos de Irán a Israel. A pesar de vivir en Irán por generaciones, Israel estaba en nuestra sangre. Regresar a la tierra de nuestros antepasados era un sueño de hace siglos. Le dijimos a todo el mundo que íbamos a Turquía de vacaciones, pero nunca regresamos. Dejamos todo atrás, nuestra casa, posesiones.
Al principio no fue fácil, no sabíamos el idioma. Éramos callados e introvertidos, teníamos dificultad para entender la mentalidad israelí. Eso es cosa del pasado, estar en Israel me ha enseñado a disfrutar las pequeñas libertades, como el poder caminar libremente usando una Kippah, eso no habría sido fácil en Irán.
Dar me hace feliz, me satisface hacer un impacto positivo en la vida de los demás. A través de los años he dedicado mi tiempo libre siendo un payaso médico. Me disfrazo y voy a visitar a niños en hospitales. Cuando llegó el momento de enrolarme, decidí convertirme en un médico de combate de las FDI. Cuando era niños, los doctores eran mis modelos a seguir, dedicando su vida para ayudar a los demás. Ver a otras personas hacer el bien es contagioso y me inspira a hacer el bien.”
-G, estudiante en el curso de médico de combate de las FDI

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