"La cada vez más grave crisis eléctrica de Gaza ofrece un ejemplo de libro sobre por qué muchas de las sedicentes organizaciones de defensa de los derechos humanos ya no merecen ser tomadas en serio. La crisis se debe exclusivamente a una disputa entre los dos Gobiernos rivales palestinos, y como no se puede echar la culpa a Israel, la mayoría de las más importantes organizaciones dedicadas a los derechos humanos la han ignorado, prefiriendo centrarse en su lugar en asuntos realmente acuciantes como –no es broma– jugar al fútbol en los asentamientos. Pero las excepciones a esta regla son aún peores: ahí están los que, imperturbables ante la realidad, encuentran la manera de culpar a Israel por un problema del que sólo tienen culpa los palestinos." (Evelyn Gordon)
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