EL CIELO DE TU ALMA
Toma tus decisiones y ejerce tu libertad.
Dispón y resuelve tal como mejor te parezca.
Sigue tus planes o abandónalos.
Muévete, hazlo, o decide interrumpirlo.
Sí, adelante, con valentía y esfuerzo.
Pero no te olvides de que tu alma tiene un rumbo definido.
Una senda determinada, anterior a tu nacimiento.
Un camino trascendente.
Una melodía y una cadencia propias.
No, no debes inventar absolutamente nada: sólo tienes que poder aprehenderlo, percibirlo en tus profundidades, entenderlo en las entrelíneas de tu vida.
Y sólo allí tu ser esencial podrá fluir.
Porque hay sólo un camino que es el tuyo, una sola vía que te corresponde, un solo sitio que es tu casa.
Y si finalmente confluyes con ese devenir de tu alma, habrás cumplido con tu misión.
Tu flecha vital habrá dado en el Blanco.
De lo contrario, tus años habrán sido una sumatoria de intentos y pruebas, de idas y vueltas, de tanteos y experiencias, y te sentirás abismalmente agotado.
Por eso, observa atento hacia fuera…
Pero jamás pierdas de vista lo que sucede en tu interior.
En el Cielo de tu alma.

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