EL MENSAJE DE DOHA: EL ATAQUE DE ISRAEL EN CATAR MUESTRA QUE HABLA EL IDIOMA DEL MEDIO ORIENTE-ANALISIS
El ataque del martes en Doha puede marcar un cambio fundamental: Israel hablando el idioma que el Medio Oriente entiende realmente.
Por Alex Winston
Septiembre 10, 2025
Durante décadas Israel ha tratado de mantener su conducta según las normas occidentales. Diplomáticamente, ha mirado al Occidente como un modelo para la democracia y ejército, operó dentro de las restricciones de las normas diplomáticas occidentales. Estas incluyen respuestas mesuradas, escaleras de escalada cuidadosa, y rondas interminables de negociaciones que a menudo recompensan a los mismos actores que orquestan la violencia contra los civiles israelíes. El ataque del martes en Doha puede marcar un cambio fundamental: Israel hablando el idioma que el Medio Oriente entiende realmente.
El intento de eliminación contra los líderes de Hamas en la capital catarí, incluyendo al líder actuante Khalil al-Hayya, el ex jefe Khaled Mashaal, y el jefe de finanzas Zaher Jabarin, fue una declaración que las reglas del enfrentamiento han cambiado.
Durante 30 años, los líderes de Hamas han gozado de lo que Seth Frantzman de The Jerusalem Post describió aptamente como el "privilegio de Hamas" en Doha, "viviendo en el lujo en el exterior" mientras orquestaba terrorismo desde su refugio seguro catarí.
Israel tomó las cosas en sus propias manos
El martes, Israel, enferma de los juegos de Hamas en prolongar las negociaciones para poner fin a la guerra en Gaza, tomó las cosas en sus propias manos.
Hablando con el Post, Dan Diker, presidente del Jerusalem Center for Public Affairs, explicó cómo, con el aumento creciente de las naciones europeas intencionadas en reconocer un estado palestino, las potencias occidentales han tratado constantemente de imponer su propio marco cultural sobre la dinámica meso-oriental.
Este enfoque trata las negociaciones como ejercicios de buena fe entre actores racionales, donde el compromiso es una virtud y la escalada es el fracaso. Sin embargo, esto malinterpreta cómo opera la fuerza en el Medio Oriente, un polvorín geopolítico como ningún otro sobre el planeta.
El liderazgo de Hamas ha pasado décadas explotando este esquema de pensamiento occidental. Ellos se posicionan como participantes reticentes en los procesos de paz mientras celebran simultáneamente masacres como la del 7 de octubre. El resultado es un sistema perverso donde Israel se encuentra "negociando según las normas de Hamas," donde los retrasos en las negociaciones por los rehenes son recompensados con presión internacional sobre Israel en lugar de consecuencias para Hamas.
Está también el hecho que seguir la guerra y la miseria del pueblo palestino es un medio para un fin para Hamas, que tergiversa la narrativa de los medios internacionales a su gusto - bombardeos de hospitales, tiroteos indiscriminados en sitios de ayuda, y hambruna. El grupo terrorista ha podido difundir las historias al mundo occidental, el cual puede mirar al Medio Oriente desde arriba con un esquema de pensamiento occidental y gritar “¡injusticia!”
El enfoque occidental tradicional creó lo que Diker llamó una falsa presunción: "Que Israel no osaría atacar a la dirigencia de Hamas en suelo catarí porque asumía que los estadounidenses lo impedirían." Esta presunción se convirtió en el escudo de Hamas, permitiéndoles operar con impunidad mientras sus soldados de infantería morían en los túneles de Gaza.
El Medio Oriente, como destacó Diker, "sólo entiende la victoria y la derrota." Esto no es un estereotipo cultural, sino más bien un reconocimiento que esta región es diferente. En una región donde el colapso estatal es más común que la mayoría y la dinámica tribal sigue siendo fuerte, la fuerza señala legitimidad, mientras que la debilidad invita a la agresión.
La declaración del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que "han terminado los días en que los líderes terroristas gozaban de inmunidad en cualquier parte" podría representar más que charla dura. Podría indicar un cambio en cómo Israel proyecta fuerza. En lugar de buscar la aprobación occidental para cada escalada, Israel está demostrando que actuará unilateralmente para proteger sus intereses.
Este cambio es particularmente significativo dado el momento. David Barnea, jefe del Mossad, según se informa dijo a los ministros durante una reciente reunión del gabinete: "Ustedes no pueden eliminar a los funcionarios principales de Hamas en el extranjero mientras las negociaciones están todavía en curso con ellos." El ataque en Doha sugiere que Netanyahu ha rechazado completamente esta lógica influenciada por Occidente.
Israel ha actuado en situaciones como esta antes, muy notablemente la eliminación en el 2024 de Ismail Haniyeh, jefe de Hamas, en el corazón de Teherán, la eliminación del líder de Hezbola, Hassan Nasrallah, y los ataques coordinados de los walkie-talkies contra agentes de Hezbola.
El ataque del martes fue diferente. Fue una respuesta, afirmó Netanyahu, al ataque terrorista del lunes en Jerusalén, que dejó seis personas muertas, y a la muerte de cuatro soldados de las FDI en Gaza. Esta fue Israel tomando acciones firmes en respuesta a los actos de Hamas, y hablando el idioma de la fuerza.
Diker también señaló el alineamiento entre Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump en "derrotar al islamismo extremista radical." Esta sociedad libera a Israel de las restricciones diplomáticas que caracterizaron a las administraciones estadounidenses previas, tales como la del ex presidente Joe Biden.
Esto importa porque los actores meso-orientales observan de cerca la dinámica entre EE.UU. e Israel. Cuando ellos ven la claridad entre Washington y Jerusalén, envalentona las estrategias rechazantes. Cuando ven coordinación, fuerza al recálculo de lo que es posible.
La elección de atacar específicamente en Catar envía múltiples mensajes. Primero, termina la ficción que el "ala política" de Hamas opera separadamente de sus operaciones militares. Estos líderes "vivaron la masacre del 7 de octubre" desde su exilio confortable, cómplices directamente en cada cohete disparado y cada rehén tomado.
En segundo lugar, desafía el doble juego de Catar de posicionarse como un mediador mientras proporciona santuario a la dirigencia terrorista. El estado del Golfo ha aprovechado su acogida de los líderes de Hamas para ganar influencia en los procesos de paz, pero el ataque de Israel sugiere que este acuerdo ya no sirve más a los intereses israelíes.
Tercero, demuestra que la distancia geográfica ya no proporciona inmunidad. Si Israel puede atacar en Doha, ningún líder de Hamas en ningún lado puede asumir la seguridad basado en la sensibilidad diplomática de su localización.
La prueba real de si Israel ha adoptado verdaderamente el "idioma meso-oriental" estará en el seguimiento. Los actores regionales estarán observando para ver si esta fue una operación israelí única o algo más. Queda por verse si Israel mantiene este enfoque a pesar de la inevitable presión internacional y si se extiende más allá de Hamas a otros satélites iraníes.
El ataque en Doha "podría abrir la puerta al fin de la guerra en Gaza," sugirió Diker. Esto no se debe a que la operación eliminó la capacidad militar de Hamas, sino a que demuestra la voluntad de Israel de olvidar las normas diplomáticas y de estar dispuesta a pagar cualquier precio diplomático posible por la victoria.
Cuando los actores meso-orientales creen que su oponente está verdaderamente comprometido con la victoria total en lugar del conflicto manejado, e Israel ha intentado equilibrar el comentario e intervención occidental en la guerra, ellos empiezan a calcular estrategias de salida en lugar de competencias de resistencia.
El lunes conmemora el quinto aniversario de los Acuerdos de Abraham. Aunque el Medio Oriente es considerablemente diferente cinco años después, los acuerdos han tenido éxito en gran medida porque abandonaron el marco de centralidad israelí-palestino impuesto por Occidente y en su lugar reflejaron los intereses reales y percepciones de amenazas de los estados regionales. Los estados árabes ven cada vez más a Irán y sus satélites como su amenaza principal, haciendo lógica la cooperación táctica con Israel. Y los estados árabes no se comportan como las democracias occidentales. Ellos no tienen el mismo esquema de pensamiento.
¿Puede Israel continuar con este enfoque, en medio de la presión diplomática occidental y la crítica de los medios de comunicación internacionales, para forzar finalmente a Hamas a admitir la derrota? El ataque en Doha mostró la voluntad de Israel de priorizar una victoria inmediata a corto plazo sobre la aprobación internacional y discusiones interminables en la mesa de negociación.
EL MENSAJE DE DOHA: EL ATAQUE DE ISRAEL EN CATAR MUESTRA QUE HABLA EL IDIOMA DEL MEDIO ORIENTE-ANALISIS
El ataque del martes en Doha puede marcar un cambio fundamental: Israel hablando el idioma que el Medio Oriente entiende realmente.
Por Alex Winston
Septiembre 10, 2025
Durante décadas Israel ha tratado de mantener su conducta según las normas occidentales. Diplomáticamente, ha mirado al Occidente como un modelo para la democracia y ejército, operó dentro de las restricciones de las normas diplomáticas occidentales. Estas incluyen respuestas mesuradas, escaleras de escalada cuidadosa, y rondas interminables de negociaciones que a menudo recompensan a los mismos actores que orquestan la violencia contra los civiles israelíes. El ataque del martes en Doha puede marcar un cambio fundamental: Israel hablando el idioma que el Medio Oriente entiende realmente.
El intento de eliminación contra los líderes de Hamas en la capital catarí, incluyendo al líder actuante Khalil al-Hayya, el ex jefe Khaled Mashaal, y el jefe de finanzas Zaher Jabarin, fue una declaración que las reglas del enfrentamiento han cambiado.
Durante 30 años, los líderes de Hamas han gozado de lo que Seth Frantzman de The Jerusalem Post describió aptamente como el "privilegio de Hamas" en Doha, "viviendo en el lujo en el exterior" mientras orquestaba terrorismo desde su refugio seguro catarí.
Israel tomó las cosas en sus propias manos
El martes, Israel, enferma de los juegos de Hamas en prolongar las negociaciones para poner fin a la guerra en Gaza, tomó las cosas en sus propias manos.
Hablando con el Post, Dan Diker, presidente del Jerusalem Center for Public Affairs, explicó cómo, con el aumento creciente de las naciones europeas intencionadas en reconocer un estado palestino, las potencias occidentales han tratado constantemente de imponer su propio marco cultural sobre la dinámica meso-oriental.
Este enfoque trata las negociaciones como ejercicios de buena fe entre actores racionales, donde el compromiso es una virtud y la escalada es el fracaso. Sin embargo, esto malinterpreta cómo opera la fuerza en el Medio Oriente, un polvorín geopolítico como ningún otro sobre el planeta.
El liderazgo de Hamas ha pasado décadas explotando este esquema de pensamiento occidental. Ellos se posicionan como participantes reticentes en los procesos de paz mientras celebran simultáneamente masacres como la del 7 de octubre. El resultado es un sistema perverso donde Israel se encuentra "negociando según las normas de Hamas," donde los retrasos en las negociaciones por los rehenes son recompensados con presión internacional sobre Israel en lugar de consecuencias para Hamas.
Está también el hecho que seguir la guerra y la miseria del pueblo palestino es un medio para un fin para Hamas, que tergiversa la narrativa de los medios internacionales a su gusto - bombardeos de hospitales, tiroteos indiscriminados en sitios de ayuda, y hambruna. El grupo terrorista ha podido difundir las historias al mundo occidental, el cual puede mirar al Medio Oriente desde arriba con un esquema de pensamiento occidental y gritar “¡injusticia!”
El enfoque occidental tradicional creó lo que Diker llamó una falsa presunción: "Que Israel no osaría atacar a la dirigencia de Hamas en suelo catarí porque asumía que los estadounidenses lo impedirían." Esta presunción se convirtió en el escudo de Hamas, permitiéndoles operar con impunidad mientras sus soldados de infantería morían en los túneles de Gaza.
El Medio Oriente, como destacó Diker, "sólo entiende la victoria y la derrota." Esto no es un estereotipo cultural, sino más bien un reconocimiento que esta región es diferente. En una región donde el colapso estatal es más común que la mayoría y la dinámica tribal sigue siendo fuerte, la fuerza señala legitimidad, mientras que la debilidad invita a la agresión.
La declaración del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que "han terminado los días en que los líderes terroristas gozaban de inmunidad en cualquier parte" podría representar más que charla dura. Podría indicar un cambio en cómo Israel proyecta fuerza. En lugar de buscar la aprobación occidental para cada escalada, Israel está demostrando que actuará unilateralmente para proteger sus intereses.
Este cambio es particularmente significativo dado el momento. David Barnea, jefe del Mossad, según se informa dijo a los ministros durante una reciente reunión del gabinete: "Ustedes no pueden eliminar a los funcionarios principales de Hamas en el extranjero mientras las negociaciones están todavía en curso con ellos." El ataque en Doha sugiere que Netanyahu ha rechazado completamente esta lógica influenciada por Occidente.
Israel ha actuado en situaciones como esta antes, muy notablemente la eliminación en el 2024 de Ismail Haniyeh, jefe de Hamas, en el corazón de Teherán, la eliminación del líder de Hezbola, Hassan Nasrallah, y los ataques coordinados de los walkie-talkies contra agentes de Hezbola.
El ataque del martes fue diferente. Fue una respuesta, afirmó Netanyahu, al ataque terrorista del lunes en Jerusalén, que dejó seis personas muertas, y a la muerte de cuatro soldados de las FDI en Gaza. Esta fue Israel tomando acciones firmes en respuesta a los actos de Hamas, y hablando el idioma de la fuerza.
Diker también señaló el alineamiento entre Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump en "derrotar al islamismo extremista radical." Esta sociedad libera a Israel de las restricciones diplomáticas que caracterizaron a las administraciones estadounidenses previas, tales como la del ex presidente Joe Biden.
Esto importa porque los actores meso-orientales observan de cerca la dinámica entre EE.UU. e Israel. Cuando ellos ven la claridad entre Washington y Jerusalén, envalentona las estrategias rechazantes. Cuando ven coordinación, fuerza al recálculo de lo que es posible.
La elección de atacar específicamente en Catar envía múltiples mensajes. Primero, termina la ficción que el "ala política" de Hamas opera separadamente de sus operaciones militares. Estos líderes "vivaron la masacre del 7 de octubre" desde su exilio confortable, cómplices directamente en cada cohete disparado y cada rehén tomado.
En segundo lugar, desafía el doble juego de Catar de posicionarse como un mediador mientras proporciona santuario a la dirigencia terrorista. El estado del Golfo ha aprovechado su acogida de los líderes de Hamas para ganar influencia en los procesos de paz, pero el ataque de Israel sugiere que este acuerdo ya no sirve más a los intereses israelíes.
Tercero, demuestra que la distancia geográfica ya no proporciona inmunidad. Si Israel puede atacar en Doha, ningún líder de Hamas en ningún lado puede asumir la seguridad basado en la sensibilidad diplomática de su localización.
La prueba real de si Israel ha adoptado verdaderamente el "idioma meso-oriental" estará en el seguimiento. Los actores regionales estarán observando para ver si esta fue una operación israelí única o algo más. Queda por verse si Israel mantiene este enfoque a pesar de la inevitable presión internacional y si se extiende más allá de Hamas a otros satélites iraníes.
El ataque en Doha "podría abrir la puerta al fin de la guerra en Gaza," sugirió Diker. Esto no se debe a que la operación eliminó la capacidad militar de Hamas, sino a que demuestra la voluntad de Israel de olvidar las normas diplomáticas y de estar dispuesta a pagar cualquier precio diplomático posible por la victoria.
Cuando los actores meso-orientales creen que su oponente está verdaderamente comprometido con la victoria total en lugar del conflicto manejado, e Israel ha intentado equilibrar el comentario e intervención occidental en la guerra, ellos empiezan a calcular estrategias de salida en lugar de competencias de resistencia.
El lunes conmemora el quinto aniversario de los Acuerdos de Abraham. Aunque el Medio Oriente es considerablemente diferente cinco años después, los acuerdos han tenido éxito en gran medida porque abandonaron el marco de centralidad israelí-palestino impuesto por Occidente y en su lugar reflejaron los intereses reales y percepciones de amenazas de los estados regionales. Los estados árabes ven cada vez más a Irán y sus satélites como su amenaza principal, haciendo lógica la cooperación táctica con Israel. Y los estados árabes no se comportan como las democracias occidentales. Ellos no tienen el mismo esquema de pensamiento.
¿Puede Israel continuar con este enfoque, en medio de la presión diplomática occidental y la crítica de los medios de comunicación internacionales, para forzar finalmente a Hamas a admitir la derrota? El ataque en Doha mostró la voluntad de Israel de priorizar una victoria inmediata a corto plazo sobre la aprobación internacional y discusiones interminables en la mesa de negociación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.