domingo, 22 de febrero de 2026

DEL WSJ

 

Estados Unidos está retirando todas las fuerzas de Siria, dicen los funcionarios

La administración Trump está buscando fortalecer las relaciones diplomáticas con los nuevos líderes del país


Por Lara Seligman y Alexander Ward
Febrero 18, 2026

WASHINGTON—Estados Unidos está en el proceso de retirar todas sus aproximadamente 1,000 tropas de Siria, dijeron los funcionarios estadounidenses, trayendo un fin a una presencia militar estadounidense de una década que combatió al Estado Islámico.

La decisión incluye retiradas de tropas ya completadas de los enclaves estratégicos en el nordeste de Siria y las tierras fronterizas de Siria, Jordania e Irak, dijeron algunos de los funcionarios, marcando un nuevo capítulo en una guerra contra el Estado Islámico que continúa hoy. 
Las tropas se retirarán de los últimos enclaves estadounidenses durante los próximos dos meses, dijeron los funcionarios, una línea de tiempo que algunos analistas dijeron dejaría al Medio Oriente vulnerable al resurgimiento de la militancia del Estado Islámico. Un funcionario estadounidense dijo que la retirada estaría "basada en condiciones", sugiriendo que EE.UU. podría reflexionar sobre la decisión si el Estado Islámico asoma nuevamente.
La retirada de las tropas estadounidenses coloca más responsabilidad sobre el incipiente gobierno sirio para seguir la lucha contra el grupo designado terrorista por EE.UU. La administración Trump decidió que ya no era más necesaria una presencia militar estadounidense en Siria, dijeron algunos de los funcionarios estadounidenses, debido a desbande casi total de las Fuerzas Democráticas Sirias lideradas por los kurdos, o FDS, el socio principal de EE.UU. en contrarrestar al Estado Islámico en Siria durante la década pasada.
Las fuerzas del presidente sirio Ahmed al-Sharaa asumieron el control sobre la mayoría del territorio retenido por los kurdos en una ofensiva relámpago el mes pasado. Damasco y las FDS llegaron a un cese del fuego frágil apoyado por Estados Unidos en enero, y las FDS han acordado integrarse dentro del ejército sirio.
Algunos funcionarios estadounidenses y extranjeros están preocupados porque una presencia militar estadounidense debilitada en Siria podría facilitar más a Damasco romper su cese del fuego con las FDS mientras deja espacio para que prospere el Estado Islámico.
Un alto funcionario de la administración dijo que las fuerzas estadounidenses todavía podrían responder a cualquier amenaza presentada por el Estado Islámico en la región. Otros dijeron que el número pequeño de fuerzas estadounidenses restantes era más que una señal de apoyo político a los kurdos y al nuevo gobierno sirio más que una fuerza contraterrorista potente.
El Wall Street Journal informó por primera vez que EE.UU. estaba sopesando una retirada completa de Siria en enero.
Los funcionarios dijeron que la retirada no estaba relacionada con el actual despliegue de fuerzas navales y aéreas en el Medio Oriente para ataques potenciales contra Irán si fracasan las conversaciones sobre el programa nuclear del país. Irán ha amenazado con tomar represalias contra las tropas estadounidenses en la región si EE.UU. lanza los ataques aéreos.
Estados Unidos ha acumulado una gran fuerza fuera de la costa de Irán consistente en un grupo de ataque de portaaviones, aviones caza avanzados y otros buques de guerra. Un segundo portaaviones, el USS Gerald R. Ford, se está dirigiendo hacia Irán.
La administración Trump se propone crear una presencia diplomática más grande en Siria luego de la consolidación de poder por parte de Sharaa, quien a finales del 2024 derrocó al dictador Bashar al-Assad.
El Secretario de Estado Marco Rubio se reunió la semana pasada con su homólogo sirio, el Ministro del Exterior Asaad al-Shaibani, en gran parte para buscar el apoyo de Damasco en combatir a grupos terroristas tales como el Estado Islámico y en mantener un cese del fuego con las FDS.
Otra razón para la retirada de tropas estadounidenses es la preocupación estadounidense acerca de trabajar estrechamente con el ejército de Sharaa, el cual está lleno de simpatizantes yihadistas, incluidos soldados con vínculos con al Qaeda y el Estado Islámico, y otros que han estado involucrados en presuntos crímenes de guerra contra las minorías kurda y drusa, informó previamente el Journal.
En diciembre, dos soldados estadounidenses y un intérprete civil estadounidense fueron asesinados por un miembro de las fuerzas de seguridad sirias que estaba a punto de ser despedido por mantener visiones extremistas.
Estados Unidos tomó por primera vez acciones militares contra el Estado Islámico en el 2014 cuando el grupo militante tomó control de partes del territorio en Siria e Irak. Las tropas estadounidenses estuvieron posicionadas allí en el 2015 para asesorar a las fuerzas locales, una tarea que han seguido haciendo hasta ahora.
Hoy, el gobierno sirio en Damasco ha dicho que está comprometido a combatir al Estado Islámico, el cual ha declarado a Sharaa un apóstata y traidor.
Pero, queda una sociedad relativamente no puesta a prueba comparada con la relación de EE.UU. con los kurdos y las FDS, que controlaban una sección enorme del nordeste de Siria hasta hace pocas semanas. Estados Unidos y las FDS hace poco entregaron miles de prisioneros del Estado Islámico a Irak, en lugar de dejarlos bajo el control del gobierno sirio.

William Wechsler, director principal de programas del Medio Oriente en el Atlantic Council, una think tank de Washington, cuestionó si se podía contar con las fuerzas de Sharaa para que combatan al Estado Islámico en el largo plazo, dadas las simpatías yihadistas de algunas de sus tropas.

“Cuando tuvimos a los kurdos allí, teníamos un Plan B en caso que no sucediera,” dijo Wechsler. “Ahora, estamos todos en el Plan A.”
No es la primera vez que el Presidente Trump ha retirado las fuerzas estadounidenses de Siria. En el 2018, durante su primer mandato, él ordenó abruptamente que salieran todas las aproximadamente 2,000 tropas estadounidenses del país tras declarar la victoria militar contra el Estado Islámico, diciendo que Turquía—un firme oponente de los kurdos en Siria—podría llenar el vacío estadounidense. La decisión de Trump se encontró con dura resistencia desde adentro de la administración y provocó que el entonces Secretario de Defensa Jim Mattis renuncie.
Trump dejó finalmente algunos cientos de tropas en el país para proteger los campos petroleros en la esperanza de capturar el crudo de Siria para EE.UU. Pero Jim Jeffrey, enviado de Trump a Siria en la época, dijo más tarde en una entrevista con Defense One que los miembros de la administración estaban " siempre jugando juegos vacíos para no dejar en claro a nuestro liderazgo cuántas tropas teníamos allí." 
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