Esto no puede normalizarse.
El restaurante “Gila and Nancy”, del chef israelí Eyal Shani, cerró definitivamente en Berlín tras una serie de amenazas antisemitas contra su personal y un clima de hostigamiento constante.
Lo que empezó como un proyecto gastronómico se convirtió en un espacio donde el equipo ya no podía sentirse seguro.
Esto no es crítica.
Esto no es protesta legítima.
Es intimidación.
Y tiene consecuencias reales.
Un restaurante que cierra por este motivo no es solo una historia más — es una señal de alarma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.