El Mossad tiene nuevo jefe, Roman Gofman, y su misión es ayudar a derribar el régimen irani.
La famosa central de inteligencia exterior de Israel, tiene nuevo jefe, un ex secretario militar del primer ministro Benjamin Netanyahu llegado al país desde Bielorrusia cuando tenía 14 años y aluf (general) de las fuerzas armadas.
Su misión: evitar que el régimen iraní obtenga armas nucleares.
Durante una ceremonia celebrada el martes de esta semana, Netanyahu presentó a Roman Gofman como decimocuarto director de la agencia de espionaje desde su creación, en 1947. Gofman sucede a David Barnea, jefe del Mossad desde junio del 2021.
Durante el acto de asunción, en Jerusalén, Netanyahu destacó la personalidad de Gofman, desde su afición juvenil por el boxeo como herramienta de adaptación a la sociedad israelí a su trabajo en los pasillos del gobierno.
Como secretario militar, «aportó un valor inmenso al cargo», demostrando «una impresionante capacidad de aprendizaje, agudeza mental» y una «extraordinaria» habilidad para «pensar de forma innovadora, buscar algo que el enemigo no haya considerado pero que constituya una vulnerabilidad fundamental», describió Netanyahu.
Ahora, bajo el mando de Gofman, «el Mossad seguirá a la vanguardia de nuestra lucha contra la agresión iraní», advirtió el primer ministro.
Siguiendo la «política coherente mantenida durante años —agrego—, no permitiremos que el régimen iraní adquiera armas nucleares» ni «que amenace nuestra existencia».
Netanyahu afirmó que el «régimen terrorist@» de Teherán está «destinado a desaparecer del mundo, y ayudaremos a lograrlo: ya no nos amenazará con bombas nucleares ni con miles de misiles balísticos letales».
Israel viene denunciando desde hace décadas que el programa atómico iraní no tiene como objetivo central el desarrollo civil sino de armamento nuclear, una sospecha compartida por gran parte del mundo occidental.
De hecho, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron dos campañas contra el régimen de Teherán, en junio de 2025 y en febrero de este año. El segundo round contó con la participación abierta del poderío militar de Estados Unidos.
Actualmente, el presidente Donald Trump sigue negociando un acuerdo con los líderes de Teherán, con dos temas centrales en la agenda: el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz y, precisamente, la suspensión de los objetivos militares del programa nuclear iraní.
En Israel, esos esfuerzos para alcanzar un entendimiento con los ayatollahs son vistos con escepticismo.
Por ello, las políticas militares del país siguen teniendo como elemento central a Irán, desde la adquisición de nuevos aviones de combate y de reabastecimiento aereo de combustible, hasta la misión declarada del nuevo jefe del Mossad.
«Esa es mi directiva, y esa es tu misión, Roman, y la de los miles que están aquí hoy», resumió Netanyahu durante la ceremonia de asunción.
Antes, en su discurso de despedida de Barnea, el primer ministro aseguró que el Mossad «es un faro de fortaleza humana, sofisticación tecnológica y audacia operativa» que, durante el mandato del ahora ex jefe, «alcanzó grandes logros».
Claudio Kremen
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