HEZBOLÁ CRUZÓ LA VALLA: LA INFILTRACIÓN QUE EL IDF LLAMA "VERGÜENZA"
El IDF declara control total del sur del Líbano. El martes 9 de junio, un terrorista de Hezbolá cruzó la valla fronteriza, entró en territorio israelí y disparó contra soldados antes de ser abatido.
Las fuentes del ejército fueron honestas con el Jerusalem Post: la infiltración "supuso una gran vergüenza para el ejército" y "una victoria en materia de relaciones públicas para Hezbolá." El terrorista apenas había cruzado la valla —no penetró más adentro— pero el cruce ocurrió. Y eso es lo que importa narrativamente.
La hipótesis del Comando Norte sobre el origen: "No descartamos la posibilidad de que se tratara de un terrorista que permaneció oculto o atrincherado en un edificio durante mucho tiempo y decidió salir." Si eso es correcto, un operativo de Hezbolá estuvo escondido en el sur del Líbano —territorio que el IDF declara controlar— durante semanas o meses sin ser detectado.
En paralelo, el IDF atacó la ciudad de Tiro y emitió una advertencia de evacuación que incluyó explícitamente al barrio cristiano: Hezbolá usa esa zona como base de operaciones y el ejército israelí podría verse obligado a actuar allí.
A algunos residentes del norte de Israel se les pidió que permanecieran en sus hogares hasta que la situación se resolviera. La sensación de seguridad en las comunidades fronterizas, que ya venía siendo frágil, recibió otro golpe.
Hezbolá fue degradada. No eliminada. Y mientras eso sea así, la frontera norte seguirá siendo exactamente esto: un frente activo disfrazado de territorio controlado.
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