lunes, 24 de agosto de 2026

 En junio de 1948, apenas cinco semanas después de la creación de Israel y en plena Guerra de Independencia, el Altalena llegó desde Francia con unos 930 inmigrantes y combatientes del Irgún, además de un importante cargamento de armas.

El nuevo gobierno de David Ben-Gurion exigió que todo el armamento quedara bajo control del recién creado Ejército israelí; Menachem Begin pidió que una parte fuera destinada a las unidades del Irgún que combatían en Jerusalén.
La disputa terminó primero en enfrentamientos en Kfar Vitkin y después frente a la costa de Tel Aviv.
Ben-Gurion ordenó abrir fuego contra el barco y el Altalena terminó incendiado por disparos de artillería. Murieron 16 miembros del Irgún y tres soldados del Ejército israelí, en uno de los episodios más dolorosos y discutidos de los primeros días del Estado. Meses después, el propio gobierno ordenó remolcar los restos mar adentro y hundirlos.
Una decisión pensada para imponer una única autoridad militar, pero cuyo precio fue que israelíes dispararan contra israelíes mientras el país luchaba por sobrevivir.

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