miércoles, 14 de octubre de 2026

Del blog de AMIT SEGAL

 

¿El fin de la resistencia armada?

También una tragedia en el norte de Israel.


Smoke rises during Israeli airstrikes, in the Gaza Strip, as seen from the Israeli side of the border, on December 11, 2023. (Chaim Goldberg/Flash90)
Es martes 13 de octubre y a un mes de la guerra, el 70% de los palestinos esperaban que Hamas ganara. Un año después esa cifra había caído al 39%, y para agosto del 2026 era el 20%. ¿Es este el fin de la resistencia armada?
De acuerdo con un nuevo estudio del profesor Kobi Michael, un investigador principal en el Institute for National Security Studies, el concepto de victoria de Hamas se ha desmoronado. En un sondeo del INSS en junio, el 57% de los palestinos dijeron que la lucha armada había fallado. Un 56% en conjunto apoyó las alternativas no militares: el 43% prefería las negociaciones y el 13% la resistencia no violenta. Apenas más de la mitad, el 52%, apoyaba una solución de dos estados. Cuando se les preguntó quién ganó la guerra, el 27% dijo que ninguna parte y el 38% dijo que ambas partes perdieron.
Eso difícilmente suena como derrota total, pero prácticamente no tiene precedentes. Encuestados cuando terminó la guerra del 2014, el 79% dijo que Hamas había ganado y apenas el 3% dijo que Israel había ganado. El 86% apoyó disparos de cohetes renovados si permanecía el bloqueo, y el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, derrotó a Mahmoud Abbas por 61 a 32 en una hipotética campaña presidencial. Después de la ronda del 2021, el 77% nuevamente nombró ganador a Hamas, contra un 1% nombró a Israel. El 53% llamó a Hamas el movimiento más merecedor de liderar a los palestinos, contra un 14% a Fatah. La ventaja de Haniyeh sobre Abbas creció 59 a 27, arriba de un empate técnico existente tres meses antes.
Esta vez, Gaza está impulsando el cambio. El apoyo para que Hamas gobierne la Franja después de la guerra ha caído desde las encuestas del 2024-2025, y más palestinos ahora quieren que en cambio gobiernen tecnócratas, la Autoridad Palestina o un organismo internacional. Los residentes de Judea y Samaria, que pasaron la guerra a distancia, siguen siendo significativamente más intransigentes.
Perder la fe en Hamas no ha moderado a los palestinos. De acuerdo con el Palestinian Center for Policy and Survey Research, el 72% todavía se opone a desarmar a Hamas antes que Israel se retire completamente, y la mitad todavía dice que la resistencia armada ha servido a la causa nacional. Dos tercios, el 66%, se opone a requerir que los candidatos electorales acepten los compromisos de la OLP, incluidos sus acuerdos con Israel, una cifra que ha aumentado desde octubre pasado. Fatah no ha obtenido nada de la caída de Hamas tampoco: el 65% llama a la Autoridad Palestina una carga, y el 83% dice que sus instituciones son corruptas. El líder encarcelado de Fatah, Marwan Barghouti, sigue siendo el principal candidato presidencial, y Khalil al-Hayya de Hamas están bastante por delante de Abbas en las encuestas.

Michael llama a esto una "dialéctica" de visiones contradictorias. Los palestinos conceden que la lucha armada fracasó, pero se niegan a renunciar a sus armas. Ells apoyan dos estados pero rechazan los acuerdos que llevarían a ellos. Lo que ha cambiado, argumenta él, es que el público ahora pone la supervivencia antes de la ambición nacional.

El veredicto de Michael en la guerra es "una victoria israelí, aunque una incompleta." Israel ha ganado el argumento en las mentes de los palestinos, pero aun no ha impuesto los términos sobre Hamas o convertido esa ventaja en la percepción pública en un resultado político.
Oportunidades como esta tienden a cerrarse rápidamente.
Ya hemos estado aquí. Para el final del 2004, con la Segunda Intifada aplastada, el 83% de los palestinos quería que ambos lados abandonen la violencia. Un año después, una mayoría se oponía a los ataques desde Gaza. Pero el agotamiento no era derrota. Cuando Israel dejó Gaza sin un acuerdo, el 84% lo vio como una victoria de la resistencia armada. Hamas se atribuyó el crédito, luego la legislatura, luego la Franja.
La lección superficial es que la retirada equivale a la derrota. La más profunda es que lo que los palestinos extraigan de esta guerra dependerá en gran medida de lo que haga luego Israel. Demostrar que la resistencia armada no da rédito llegó a un precio terrible para gazatíes e israelíes por igual, pero fue una lección que tenía que ser enseñada. Los que instaban a Israel a responder al 7 de octubre con negociaciones y un proceso político ignoran que hacerlo podría sólo haber incrementado el apoyo a más violencia. Si Hamas celebra el reconocimiento internacional de un estado palestino como una victoria obtenida por medio de las armas, ¿cuánto más habría reivindicado un proceso de paz israelí?
Pero ahora que la resistencia armada ha sido desacreditada, la pregunta es qué alternativa puede ofrecer Israel.

Israeli security and rescue forces evacuate injured people near the site where suspected unexploded ordnance detonated during a school trip, killing a 15-year-old student and injuring 24 others near Kibbutz Yiftah in the Ramim Ridge area, close to the Israeli border with Lebanon, October 12, 2026. (Ayal Margolin/Flash90)
Los estudiantes pensaron que era un recuerdo. Unos 50 estudiantes y docentes estaban caminando por Ramim Ridge, sobre el Valle de Hula cerca de la frontera libanesa, cuando algunos de los estudiantes se toparon con un pequeño objeto de metal al lado del sendero. Lo recogieron y se sacaron fotos con él. De acuerdo con la investigación policial preliminar, un niño lo puso en su mochila. Poco después de las 3:30 p.m., mientras el grupo se sentaba cerca de la zona de estacionamiento del autobús, explotó.

Elazar Yair Wilensky, de 15 años, resultó muerto en el lugar. Otros veinticuatro fueron heridos, dos de ellos de gravedad.

En cuestión de horas, tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel habían encontrado más submuniciones cerca del sitio. Los estudiantes dijeron a los investigadores que habían visto varias, y que más de una había ido dentro de una mochila. Las FDI ahora estiman que miles de municiones no explotadas que pueden permanecer a lo largo del norte.

Durante la guerra, Hezbola disparó cohetes Grad trasladando docenas de submuniciones cada uno dentro de la Galilea. Una munición racimo está diseñada para desperdigar sus submuniciones sobre una zona amplia, y muchas no llegan a explotar con el impacto.

La responsabilidad por el despeje está dividida: la policía maneja áreas civiles, la Autoridad de Naturaleza y Parques maneja las reservas naturales, y el Fondo Nacional Judío (KKL) maneja los bosques. Ni un solo mapa público muestra qué senderos han sido barridos, cuándo, o cuan minuciosamente. El Ministerio de Educación aprobó la ruta, pero los carteles del KKL publicados desde mayo advertían que la zona era peligrosa y estaba cerrada a los visitantes. El Contralor del Estado advirtió sobre despeje de municiones en el 2017, 2021 y nuevamente el año pasado: “Los materiales explosivos ya se han cobrado vidas. La escritura está en la pared—no debemos esperar al siguiente desastre.”
En la Segunda Guerra del Líbano del 2006, Hezbola disparó 113 cohetes racimo en la Galilea, desperdigando aproximadamente 4,400 submuniciones que mataron a un civil e hirieron a 12.
Es un recordatorio terrorífico que, aun cuando los israelíes ahora pueden regresar al norte, las cicatrices de la guerra están lejos de desaparecer. Aparte la amenaza siempre creciente del conflicto renovado, está la infraestructura dañada, las comunidades desoladas y, como muestra el desastre de ayer, los restos peligrosos de la guerra. Queda mucho trabajo por hacer antes que el norte sea un lugar donde uno puede viajar a salvo.

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