La forma judía de vivir el duelo
Observar la shivá y recitar el kadish ayudan a que el recuerdo de un ser perdido se convierta en una bendición.
Por Kenneth Brander
Octubre 9, 2026
Casi todos en Israel conocen a alguien que fue asesinado en el ataque de Hamas el 7 de octubre del 2023, o en la guerra que siguió. La escala de esas pérdidas sigue siendo desbordante aun cuando pasamos tres años desde el día que sacudió a los judíos en todo el mundo.
La perseverancia es igualmente conmovedora. Los ex rehenes retenidos en Gaza y sus familiares han escrito libros muy vendidos y han publicado álbumes de música. Organizaciones de base y voluntarios han sido fundadas para visitar a los heridos en los hospitales, cuidar a los niños que perdieron padres, ayudar a reconstruir zonas afectadas por la guerra y muchas otras causas relacionadas con la masacre. Israel sigue estando entre las 10 naciones más felices en el mundo.
Parte de esta resiliencia puede ser remontada a las perdurables prácticas judías para vivir el duelo—prácticas que se enfocan en vivir con la pérdida, no tratar inmediatamente de seguir adelante. Rasgamos nuestras ropas al oír sobre la muerte de un familiar. Nos sentamos en shivá, unos siete días formales de dolor en los cuales las personas en duelo permanecen en casa, llevan ropas rotas, cubren los espejos, se sientan en bancos bajos y sienten en silencio su pérdida. Recitamos kadish, un rezo de los dolientes, diariamente durante 11 meses.
Estos son rituales que crean una estructura para sentir intensamente el quebranto. Y la intensidad tiene lecciones y sabiduría que se extienden a todos los humanos. La pérdida para cualquiera, judío o no, requiere espacio, estructura y admisión. El dolor agudo de la herida puede sanar, pero la cicatriz sigue—y todos debemos encontrar una forma en que el corazón roto pueda sentir la verdad de su quebranto como emerger transformado y fortalecido.
Hace años mi esposa y yo perdimos a un bebé recién nacido por una infección bacteriana. Reflexionamos sobre nuestra pérdida con la familia y amigos que vinieron de visita. Cada año en la fecha hebrea de la muerte de nuestro bebé, recitamos kadish.
Muy recientemente, como la mayoría de los israelíes, he estado en docenas de funerales y casas en duelo. Durante los últimos tres años, la red educativa que superviso ha perdido a algunos de sus ex alumnos en la masacre del 7 de octubre y la guerra consiguiente. Han muerto hijos de los miembros del profesorado, junto con parientes de los estudiantes. Difíciles y agotadores como pueddn ser los rituales de duelo, crean una estructura que nos impide ignorar el dolor. El ritual nos obliga a confrontar nuestras pérdidas e integrarlas dentro de nuestras vidas.
La mayoría de estos rituales son públicos y comunitarios. Los avisos fúnebres y la dirección de la casa en shivá son compartidos en WhatsApp, en carteles en la comunidad o, en Israel, en avisos publicados en las calles del barrio.
En muchos casos, los familiares en duelo no asisten a bodas o celebraciones por hasta un año. Esto evita la necesidad de apresurarse durante la pérdida. Da permiso para hacer el duelo, absorber las lecciones de un dolor profundo, y encontrar formas de redefinirnos y redimir el momento de la pérdida. El duelo es también una forma de terapia grupal, permitiendo a los que nunca conocieron personalmente al fallecido que escuchen sobre su legado.
Este proceso permite que el recuerdo se convierta en una bendición—por difícil que es imaginarlo en los primeros momentos desgarradores del dolor. Necesitamos que los muertos asuman un rol persistente en la vida de los vivos. Eso lleva tiempo, y dar forma al tiempo pasado en duelo es uno de los propósitos del ritual. En la práctica judía, cuando uno dice el nombre de una persona fallecida, agrega la frase "que su recuerdo sea una bendición." El objetivo del duelo es hacer cierta esa frase: El recuerdo de los muertos de hecho mejora nuestras vidas físicas y nuestra dimensión moral.
Tras la pérdida de nuestro bebé, por ejemplo, mi esposa se involucró en una campaña que ayudaba a transformar las pautas de tratamiento para el estreptococo del Grupo B y el parto prematuro, ayudando a salvar las vidas de otros bebés, una práctica que continúa hoy. Procesos similares se están desarrollando dentro de nuestra comunidad ahora.
Hemos empezado a albergar talleres educativos promoviendo la donación de órganos en recuerdo de un antiguo alumno que fue asesinado—y cuyos órganos han sido transplantados en otros cinco. Otra iniciativa se propone distribuir un millón de cajas de tzedaká, contenedores utilizados para recaudar dinero para caridad, en recuerdo de otro antiguo alumno que convirtió la caridad diaria en parte de su vida. En una de las escuelas secundarias de nuestros niños, que perdió a 13 antiguos alumnos en batalla en o después del 7 de octubre, retratos de los caídos adornan las estanterías de la biblioteca, con códigos QR donde los estudiantes pueden aprender sobre ellos.
Shalom, la palabra hebrea que significa paz y plenitud, aparece tras una crisis en el Libro de Números, y está escrita con una ruptura en su tercera letra en todos los rollos de Torah. Este detalle de la escritura refleja una idea más amplia dentro de la tradición judía. La plenitud no viene de la ausencia de ruptura, sino de morar honestamente dentro de esa ruptura—y permitir que el recuerdo de una persona perdida se vuelva una bendición.
El Sr. Brander es presidente y rosh ieshiva de Ohr Torah Stone
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