
El caso de Melika Azizi, una joven iraní de 18 años, ha generado alarma tras las denuncias de que fue ejecutada en la horca por el régimen iraní.
Según la información difundida, había sido arrestada en enero de 2026 durante las protestas nacionales y acusada de blasfemia contra Alá.

La gravedad del caso exige distinguir entre una condena a muerte y una ejecución confirmada: los reportes disponibles son contradictorios y no permiten verificar de forma independiente que Melika haya sido ejecutada.

La persecución de jóvenes por motivos políticos o religiosos merece atención internacional. El mundo no puede ignorar las denuncias sobre la represión en Irán ni el riesgo que enfrentan quienes desafían al régimen.
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