martes, 6 de octubre de 2026

 Soraya Manutchehri fue una mujer iraní de 35 años que murió ejecutada mediante lapidación el 15 de agosto de 1986 en la pequeña aldea de Kuhpayeh, Irán.

Los aspectos clave de su trágica historia real incluyen:
• Falsas acusaciones: Su esposo, un guardia de prisión, quería divorciarse de ella para casarse con una niña de 14 años. Como no deseaba devolverle su dote ni mantener económicamente a dos familias, conspiró con las autoridades locales corruptas del pueblo para acusarla falsamente de adulterio.
• La ejecución: Bajo la estricta e injusta aplicación local de las leyes de la región, fue condenada sin garantías básicas de defensa. El brutal castigo consistió en enterrarla hasta el pecho y lapidarla públicamente hasta causarle la muerte.
• Impacto internacional: Su caso se conoció a nivel mundial gracias a su tía, quien relató los hechos en secreto al periodista franco-iraní Freidoune Sahebjam. Él publicó la célebre novela de 1990 La Femme Lapidée (La mujer lapidada).
• Adaptación al cine: La crudeza de su historia fue llevada a la gran pantalla en la película de 2008 La verdad de Soraya M. (The Stoning of Soraya M.), dirigida por Cyrus Nowrasteh, la cual expone visualmente la barbarie y la desprotección institucional que sufren las mujeres bajo ciertos sistemas jurídicos fanáticos.
Tras la lapidación de Soraya Manutchehri en 1986, ninguno de los participantes, ni el esposo, ni las autoridades locales fueron juzgados ni castigados bajo la ley iraní. Debido a que la ejecución se llevó a cabo bajo un marco legal de adulterio y contando con el respaldo de las autoridades religiosas de la aldea, el régimen consideró el acto como un procedimiento legítimo de "justicia" e "higiene moral".
Los detalles sobre los involucrados y lo que ocurrió después, documentados en la investigación periodística original de Freidoune Sahebjam, revelan lo siguiente:
El esposo (Ghorban-Ali) y la niña de 14 años
• Logró su objetivo: Ghorban-Ali consiguió deshacerse de Soraya sin tener que devolverle su dote ni pagar manutención.
• El matrimonio: El plan de Ghorban-Ali era casarse con la adolescente de 14 años. En el libro original se relata que el matrimonio estaba condicionado a que él, gracias a sus contactos como guardia de prisión, intercediera para salvar de la pena de muerte al padre de la menor. Ghorban-Ali continuó con su vida en total impunidad.
Los hijos de Soraya
• Manipulados y obligados a participar: Soraya tenía dos hijas y dos hijos varones. Las leyes extremistas de la época separaban por completo el testimonio y estatus de los hombres y las mujeres.
• Las piedras: A los dos hijos varones se les lavó el cerebro y fueron obligados públicamente a lanzar piedras contra su propia madre. Los niños crecieron bajo la custodia de su padre abusivo y el trauma impuesto por los ancianos de la aldea. Las hijas quedaron completamente desamparadas y bajo el control del mismo sistema que ejecutó a su madre.
El padre de Soraya
• La primera piedra: Al igual que los hijos, el propio padre de Soraya fue presionado por las autoridades religiosas para limpiar el "honor" de la familia. Él fue obligado a lanzar una de las primeras piedras contra su hija, repudiándola públicamente antes de que el resto del pueblo iniciara la agresión en masa.
Las autoridades y el pueblo
• Complicidad total: El mulá (líder religioso local), el alcalde del pueblo y los hombres de Kuhpayeh que participaron activamente en lanzar las piedras reanudaron sus vidas cotidianas sin ningún tipo de remordimiento ni sanción penal.
• El intento de censura: Cuando el periodista franco-iraní llegó al pueblo, los hombres intentaron intimidarlo y ocultar lo sucedido. Fue gracias a la valentía de Zahra (la tía de Soraya), quien burló la vigilancia de los hombres del pueblo y de Ghorban-Ali, que las cintas de grabación con el testimonio pudieron salir de Irán en secreto, exponiendo a los perpetradores ante la opinión pública internacional.
Desenlace del compromiso: El matrimonio planeado finalmente no se concretó porque el padre de la menor terminó siendo ejecutado por las autoridades antes de que Ghorban-Ali pudiera intervenir o consumar el enlacePoco después de la lapidación, Ghorban-Ali abandonó la pequeña aldea de Kuhpayeh y se mudó a la ciudad llevándose a sus cuatro hijos. Aunque no se volvió a casar con la adolescente del pueblo, en los años posteriores continuó con su vida en total impunidad arropado por el anonimato de la urbe.
¿Los hijos supieron la verdad sobre la inocencia de su madre?
Públicamente el destino de los hijos quedó envuelto en el hermetismo, pero el mundo supo la verdad antes que ellos.
• El adoctrinamiento inicial: Al momento de la ejecución en 1986, los dos hijos varones estaban completamente manipulados y bajo la fuerte influencia machista y extremista de su padre y del mulá local. Se les lavó el cerebro para creer que su madre los había deshonrado, al punto de obligarlos a participar en el acto.
• El silencio posterior: Tras mudarse a la ciudad con su padre abusivo, los hijos crecieron en un entorno diseñado para perpetuar la mentira y enterrar el pasado.
• La revelación mundial: Cuando la tía de Soraya entregó las grabaciones secretas y el libro The Stoning of Soraya M. se convirtió en un éxito internacional en los años 90 (y más tarde en película en 2008), la inocencia de Soraya quedó expuesta ante millones de personas. Activistas y el propio equipo del filme expresaron públicamente la esperanza de que, al difundirse masivamente la historia en Europa y América, los hijos —ya adultos— lograran enterarse de la desgarradora verdad sobre el complot de su padre y limpiaran la memoria de su madre.
• Prohibición inmediata: Tanto el libro original de Sahebjam como la posterior película de Hollywood protagonizada por Shohreh Aghdashloo y Jim Caviezel fueron estrictamente prohibidos en todo el territorio iraní. Poseer u organizar proyecciones clandestinas del filme se convirtió en un delito grave.
• Acusaciones de propaganda: El Ministerio de Cultura de Irán y portavoces del régimen denunciaron públicamente la obra, catalogándola como "propaganda anti-iraní" y una "ficción malintencionada" diseñada por Occidente para dañar la reputación internacional del país y de la ley islámica (sharia).
• Castigo a quienes hacían eco de la historia: La hostilidad oficial hacia el caso continuó por décadas. En 2014, la escritora y activista iraní Golrokh Ebrahimi Iraee fue arrestada por las autoridades en Teherán. Durante un registro en su vivienda, la policía descubrió un relato de ficción inédito escrito por ella. La historia describía a una joven iraní que miraba con profunda indignación la película La verdad de Soraya M. y, llena de rabia por la barbarie cometida, quemaba un Corán. Por este texto no publicado, el régimen la condenó a seis años de prisión bajo los cargos de "insultar a los símbolos sagrados islámicos" y "difundir propaganda contra el sistema".
• Efecto contrario en la población: A pesar de los intensos esfuerzos del régimen dictatorial Iraní por vetar la película, el largometraje se distribuyó masivamente en el mercado negro de Irán a través de copias piratas en DVD y descargas digitales satelitales. De este modo, millones de ciudadanos iraníes dentro del país lograron burlar la censura del Estado y conocer el calvario que Soraya vivió en Kuhpayeh.
Ese es el verdadero Islam, no es extremismo, es Islam

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