Como el Palestinismo libra la guerra contra el Sionismo y la historia judía - opinión
Desde la historia a la teología, los lazos judíos con Israel preceden al nacionalismo palestino moderno.
PorYISRAEL MEDADMAYO 31, 2026
Varios mitos fundacionales construyen la teoría del "Palestinismo," un término que he estado impulsando estas últimas dos décadas.
Acuñé por primera vez el término Palestinismo allá por el año 2006 y describí su propósito esencial como la negación del Sionismo y el debilitamiento del nacionalismo judío. En otras palabras, realmente tenía poco que ver con una Palestina real o un pueblo palestino. Su propósito era servir como una tapadera para el antisemitismo, ya que ser pro-palestino es una forma más aceptable del odio al judío.
Luego, sumé otro elemento y afirmé que la animosidad hacia y la acometida contra el nacionalismo judío y el concepto de un estado judío en cualquier configuración geográfica o política es lo que impulsa al palestinismo. Nuevamente, su propósito era negar a los judíos nuestra identidad nacional y borrar nuestra historia, especialmente nuestros lazos con Eretz Yisrael, la Tierra de Israel.
El Palestinismo y su necesidad de ser reconocido necesita un proceso de inventiva. O sea, crea 'hechos' que, dicho simplemente, son falsos respecto a los judíos, a la historia judía y a la historia sionista.
Entre estos no hechos están: “El Sionismo es europeo,” que no hubo una continuidad de una presencia judía durante los últimos 18 siglos en la Tierra de Israel, que en la tierra, los judíos crearon literatura, cultura, e idioma, o que los judíos en todo el mundo apoyaron financieramente de forma constante a los que viven allí.
Afirmaciones de 'Palestina histórica'
Además, esa invención también funciona en otra forma. No sólo ha sido creada una identidad nacional árabe palestina donde no existió ninguna antes, pero también busca usar reclamos imaginarios que la población árabe actual de la "Palestina histórica" ha existido desde tiempos inmemoriales, que los judíos robaron tierras árabes, entre las cientos que han sido impulsadas para borrar el nacionalismo judío.
El aspecto más esencial de la identidad nacional popular es su patria. Pero esos árabes que afirman su identidad palestina se refieren a su presunta patria por su nombre extranjero latino, Y como no tienen ningún sonido 'P' en árabe, lo mejor que pueden hacer es Filastin.
En el 2018, el Institute for Palestine Studies publicó la Encyclopedia: Palestine, Our Homeland (Biladuna Filastin) escrita por Mustapha Murad al-Dabbagh con una introducción de Walid Khalidi. Más de 11 volúmenes, detalla la historia de los "pueblos semitas y ario (sic)" que vivían en el territorio, "tanto como la llegada de los judíos allí" y las "tribus árabes antes del Islam."
Este marco geopolítico sirve para que los árabes superen en una competencia de reconocimiento histórico a quién pertenecía esta tierra. Cmo resultado de la conquista de la Palaestina bizantina, que abarcaba tres distritos, en el año 638, FIlastin se volvió uno de los cuatro distritos militares de Bilad al-Sham. No era más que una provincia de otra entidad.
Llamativamente, cuando los árabes locales se enteraron que los británicos, con aprobación francesa y estadounidense, estaban intentando reconstituir la histórica patria judía, su reacción inmediata fue demandar que Siria continúe gobernando Palestina como Siria Sur. De hecho, las manifestaciones anteriores a los alborotos de 1920 en Jerusalén exigían que Palestina no sea separada de Siria.
Incluso antes, en Brooklyn, el 8 de noviembre de 1918, una marcha de protesta antisionista fue llevada a cabo, y los estadounidenses árabes trabajaron para influenciar al Departamento de Estado de Estados Unidos en el nombre de una 'Nueva Liga Nacional de Siria." Ellos presionaron para establecer una Gran Siria bajo protección de Estados Unidos, llegando desde el Sinaí hasta el Eufrates.
Como dijo Lord Lamington al Parlamento británico el 21 de junio de 1922, La Comisión King-Crane que visitó la zona en 1919 fue informada por los habitantes árabes locales y sus representantes que "Siria era totalmente indivisible" y que "Siria no debería ser dividida en lo que llamamos Siria y Palestina" ya que "geográficamente y etnográficamente, esos países son uno."
Tan tarde como en 1937, esos nacionalistas sirios en Estados Unidos habían emitido un manifiesto que llamaba a la "independencia completa de la nación siria como una unidad política unida y coherente dentro de las fronteras geográficas naturales de la Siria Natural."
El término ‘Siria Natural’ no sólo incluye el territorio del estado moderno de Siria, sino también el de Líbano, Jordania, y Palestina. El libro de Hani Bawardi, La Formación de los Estadounidenses Arabes, publicado en el 2014, es muy informativa sobre este aspecto de Palestina y Siria.
Mikhail Naimy escribió en el año 1915, como registran Edmund Ghareeb y Jenab Tutunji, escribiendo en el Arab Studies Quarterly en el 2016, “¿Por qué deberíamos culpar a Inglaterra si elige vender Palestina, no habiendo escuchado una sola palabra de protesta y queja de la guete que llama su hogar y su tierra a Palestina." Como admiten Ghareeb y Tutunji, “Muchos estadounidenses árabes… tendieron a identificarse con la cuestión de Palestina, la que ellos consideraban era 'sur de Siria.'"
Aparte, incluso el Corán tuvo una narrativa más correcta respecto a las imaginaciones de los árabes actuales.
Como sabemos, aparte de la no mención a Jerusalén, la palabra específica árabe Filastin (Palestina) no aparece en el Corán. En la Surah Al-Ma’idah 5:21, el Corán reconoce a Moisés comandando a su pueblo: “Ah, mi pueblo. Entren a la Tierra Santa que Ala ha destinado para que ustedes entren, y no se den vuelta o se volverán perdedores."
Además, en Surah Al-Isra 17:104, el Corán se refiere a la tierra como una promesa y dice a los Hijos de Israel: “Y nosotros dijimos a partir de ahí a los Hijos de Israel, ‘Moren de forma segura en la tierra.’ Pero cuando la promesa de la llegada [de la otra vida] llegue, los reuniremos en congregación.”
Lo que debería ser evidente es que, teológicamente, geográficamente, e históricamente, los proponentes musulmanes de la idea de una "Palestina" saben que el derecho de la nación judía a vivir en su tierra es innegable. De ahí su Palestinismo complejo.
El núcleo del Palestinismo es erradicar la identidad nacional judía a través de una invención palestina y una "desinvención." Eso debe esperarse de nuestros enemigos.
Lo que es devastadoramente trágico es la mano de ayuda proporcionada a las fuerzas pro-palestinas por judíos, ya sean asimilacionistas, interncionalistas, adherentes a Neturei Karta, o progresistas.
Ellos promueven una ficción para tapar su propia existencia ficticia.
El autor es investigador, analista y comentarista en cuestiones políticas, culturales y mediáticas.
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