POR QUE COMPRENDER MAL A ISRAEL ALIMENTA EL CONFLICTO
En medio de la violencia reciente, una perspectiva de Jerusalén revela por qué los conceptos erróneos acerca de Israel sólo intensifican el conflicto y la necesidad de resolución estratégica.
TRADUCIDO Marcela Lubczanski
Por Gil Troy
Agosto 7, 2024
Escribiendo esta columna – días después que Hezbola asesinó a 12 niños y adolescentes que estaban jugando a fútbol, después que Israel mató a un prominente comandante de Hezbola, y una bomba misteriosa plantada bajo la nariz de los claramente sobrevalorados Guardias Revolucionarios Iraníes mató a un líder de Hamas, estoy sentado en Jerusalén, en el corazón de la diana yihadista. Todo israelí se ha sentido así desde el 7 de octubre—si no antes. Ser tomado como blanco te da una claridad de propósito, un entendimiento de lo que es importante para vos, junto con una consciencia aleccionadora de como funciona realmente el mundo.
Entonces, primero, permítanme ser claro: no hay otro lugar donde preferiría estar. No me voy a ir. Mi familia no se va a ir. Ninguno de mis amigos habla de irse. Tenemos otros lugares donde ir. Pero nuestro lugar está aquí. Nuestra patria es para siempre. Y ningún maníaco genocida nos desplazará.
Más que eso, esta guerra sigue confirmando que los que miran en el espejo y ven pacifistas amorosos e idealistas, a menudo traen la guerra—mientras algunos, enfatizo algunos, de aquellos a quienes los pacifistas llaman belicistas, ofrecen la única forma de garantizar la paz contra dictadores y yihadistas.
El gurú de política exterior de The New York Times, Thomas Friedman, una vez más, no logra entender esta realidad.
Cierto, él escribe "columnas de opinión." No obstante, ¿cómo un verificador de hechos le permitió escribir la semana pasada que "el ataque sorpresa de Hamas contra Israel el 7 de octubre fue provocado en parte por las temerarias expansiones de asentamientos israelíes, el trato brutal a los prisioneros palestinos, y la usurpación en sitios religiosos musulmanes en Jerusalén..."?
Claramente, este "experto" en Medio Oriente nunca leyó el estatuto genocida de Hamas—o las exuberantes diatribas posteriores al 7 de octubre de los funcionarios de Hamas. Ellos planificaron este ataque durante más de dos años porque odian a los judíos y desean erradicar al estado judío. No tuvo nada que ver con nada que Israel hiciera—sino con lo que es Israel. Hamas simplemente mantuvo su promesa yihadista.
Racionalistas arrogantes, egocéntricos, que creen que todos piensan como ellos como Friedman–-y muchos "expertos" en política exterior occidentales—cometen dos errores fundamentales. Primero, ellos proyectan su crítica a Israel sobre los enemigos de Israel, asumiendo que todas las motivaciones, frustraciones y evaluaciones, se alinean. Segundo, erróneamente, atrapados en su propia sala de espejos centrada en Occidente y manejada por el ego, ellos estiman a los enemigos apocalípticos y yihadistas de Israel tan racionales como son ellos, buscando una solución de dos estados, dispuestos al compromiso.
Sin embargo los palestinos siguen contradiciendo esta presunción. Los extremistas palestinos rechazaron el compromiso del mundo en 1947 con el plan de partición de la ONU. Arabes merodeadores mataron a 333 judíos palestinos al cabo de semanas de esa decisión. En la década de 1990, terroristas palestinos usaron el proceso de paz de Oslo para armarse y establecer dictaduras corruptas y explotadoras. Y, empezando en el 2005, Hamas usó la desconexión total y de 'ni un grano de arena ocupado' por parte de Israel para crear Hamastán.
En La Guía Esencial para el 7 de Octubre y su Período Posterior Inmediato: Hechos, Cifras, e Historia, la cual acabo de publicar con el Instituto de Política del Pueblo Judío, cito el alardeo de Ali Barak de Hamas ante la televisión Rusia Hoy el 8 de octubre, como fue traducido por el Instituto de Investigación de Medios del Medio Oriente:
“Los hicimos pensar que Hamas estaba ocupado gobernando Gaza… Mientras tanto, bajo la mesa, Hamas se estaba preparando para este gran ataque... Lo que más desea cualquier palestino es ser martirizado en el nombre de Ala, defendiendo su tierra," dijo él. "Nos hemos estado preparando para esto durante dos años."
EL PRIMER MINISTRO Benjamin Netanyahu y las FDI no fueron los únicos atascados en la concepción anterior al 7 de octubre; Friedman y los expertos en política exterior de Estados Unidos también estaban cegados. Los israelíes al menos saben que lo arruinaron–-aun cuando Netanyahu no lo admitirá públicamente. De forma aterradora, los estadounidenses están tan ocupados aporreando a Bibi que no pueden ver su propia miopía, la cual todavía tienen que ajustar.
Estados Unidos debe aprender de su historia
Los estadounidenses deberían regresar en la historia y aprender de Franklin D. Roosevelt. Cuando él reconoció la amenaza que los dictadores presentan para las democracias, FDR advirtió en su discurso “Gran Arsenal de Democracia,” el 29 de diciembre de 1940: “Ningún hombre puede domar a un tigre para que sea un gatito acariciándolo. No puede haber apaciguamiento con la crueldad. No puede haber razonamiento con una bomba incendiaria. Sabemos ahora que una nación puede tener paz con los nazis sólo al precio de la rendición total."
Lo mismo ocurre con Hamas, Irán, Hezbola, y los huzíes–-quienes lo dicen tan honestamente, aunque brutalmente: "Dios es grande, muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldición sobre los judíos, victoria al Islam.” El lema del culto a la muerte de los huzíes se basa en las palabras igualmente enfermas de los yihadistas iraníes, quienes lo expresan de forma más primitiva: "Muerte a Estados Unidos y muerte a Israel.”
El nuestro no es un mundo orwelliano donde guerra significa paz. Pero cuando los demócratas combaten a los dictadores, las lecciones de la historia son claras. Cuanto más resueltos parecemos, más probable es que ellos retrocedan. Así que los que gritan por la paz, transmitiendo debilidad, deleitan a los dictadores—y nos acercan más a la guerra. Mientras tanto, los que amenazan estratégicamente con guerra, intimidan a los dictadores—y nos acercan más a una paz verdadera y duradera—después de la victoria, lo que necesitamos y merecemos.
El autor es un miembro principal en pensamiento sionista en el Instituto de Política del Pueblo Judío, historiador presidencial estadounidense. Su próximo libro, Resistir la Intifada Académica: Cartas a Mis Estudiantes Sobre Defender el Sueño Sionista, será publicado este otoño.
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