BRILLANTE! PILAR RAHOLA.
Bardem y la jud铆a mala
"No nos vendan el pescado podrido: convertir a Israel en la madre de todas las maldades, focalizar todos los conflictos del mundo en uno solo, negar las razones de Israel para defenderse y banalizar las atrocidades del terrorismo solo tiene un viejo, conocido y letal nombre: antisemitismo.
Pilar Rahola
"¿En qu茅 momento de extra帽a inconsciencia aceptamos que los Bardem y las Sarandon de turno decidieran qu茅 es lo que se puede pensar y qu茅 es lo que se puede opinar? ¿Cu谩ndo permitimos que los groupies de moda al estilo Swifties Against Genocide se convirtieran en la nueva inquisici贸n del pensamiento?
¿Qu茅 delirio nos llev贸 a creer que los Macklemore cualquiera eran cualificados expertos en geopol铆tica? ¿Qu茅 br煤jula 茅tica rota nos hizo suponer que todos estos fueran los guardianes de la moral ideol贸gica?"
Se est谩 creando una nueva Stasi de las ideas que se ha autonombrado como censora universal de la libertad de expresi贸n.
Una Stasi que habita fuera de las reglas de juego que nos hemos impuesto como civilizaci贸n, indiferente a las leyes que marcan los l铆mites del juego democr谩tico. Por supuesto, toda esa marabunta de dioses menores coincide en dos principios b谩sicos. El primero: profesar la nueva religi贸n del palestinismo, cuya fe obliga a practicar contra el estado hebreo un odio puro, sin matices ni ambages.
Y el segundo: negar que sean los principales responsables del odio jude贸fobo que campa por el territorio viral sin ning煤n sentido, ni control.
Por supuesto, todos repiten la vieja letan铆a del “amigo jud铆o” que les impide ser antisemitas, porque lo suyo es el antisionismo y bla, bla, bla.
Ello es una contradictio in terminis, porque ser antisionista es negar el derecho de Israel a su existencia, es decir, negar al pueblo jud铆o, sometido a la persecuci贸n secular y al intento masivo de exterminio, la posibilidad de tener un escudo que los defienda.
No nos vendan el pescado podrido: convertir a Israel en la madre de todas las maldades, focalizar todos los conflictos del mundo en uno solo, negar las razones de Israel para defenderse y banalizar las atrocidades del terrorismo solo tiene un viejo, conocido y letal nombre: antisemitismo.
Como met谩fora, el aberrante ejemplo del gobierno espa帽ol, que se niega a coincidir con Israel en el festival musical de Eurovisi贸n, pero se siente feliz con la compa帽铆a de Ir谩n en el mundial de f煤tbol.
Negar el antisemitismo de todas estas pr谩cticas es una tomadura de pelo monumental que no aguanta ni un segundo de reflexi贸n. Solo hace falta observar c贸mo han aumentado las agresiones contra los jud铆os en todo el mundo para entender de d贸nde surge la fuente que alimenta al odio.
Sin embargo, todo lo que est谩 ocurriendo no se queda solo en el antisemitismo, porque la censura y el boicot contra determinadas personas p煤blicas no solo es por su condici贸n jud铆a, lo cual es muy relevante, sino por las ideas que defienden, m谩s all谩 de su identidad.
De ah铆 que algunos que no somos jud铆os, suframos el mismo boicot. Es decir, no solamente son jud铆os, sino que se perciben como “jud铆os malos”, y es ah铆 donde el mundo se divide entre el director de Naza Yuval Abraham y la cantante Pink. Es decir, entre el jud铆o bueno que hace una pel铆cula contra el ej茅rcito de Israel y defiende de las tesis de los gur煤s anti israel铆es, y la jud铆a mala que recuerda el drama del 7 de octubre y afea el negacionismo del Free Palestine.
El caso de la escritora argentina Ariana Harwicz es especialmente significativo. A pesar de que su condici贸n jud铆a, expresada sin complejos ni tapujos, pesa a la hora de tomar partido en estos tiempos maniqueos y desquiciados, lo cierto es que la persiguieron no por ser jud铆a, sino “jud铆a mala”.
Si Harwicz hubiera comprado las tesis del “genocidio” y sus declaraciones hubieran pasado el filtro del “bardenismo” (Bardem crea escuela), habr铆a sido presentada con coro de multitudes y los 25 minutos de aplausos para Naza en Venecia se habr铆an quedado cortos.
Pero Harwicz ten铆a opini贸n propia, se hab铆a pronunciado en contra del boicot cultural a Israel y sus declaraciones fueron inmediatamente tipificadas como “justificaci贸n del genocidio”, una vez queda impuesto y fuera de todo debate, el concepto del genocidio.
Este es el punto: Harwicz pensaba libremente sobre el conflicto, y est谩 prohibido tener otra opini贸n que no sea la que imponen los gur煤s de la censura. Por cierto, en este punto, caiga para siempre la verg眉enza sobre Camila Sosa Villada y el resto de compatriotas de Ariana Harwicz que han defendido el boicot.
La escuela de Bardem, es decir el “bardenismo”, no persigue a los jud铆os en general.
Para eso ya est谩n los miles de descerebrados cuya diarrea mental se esparce por las redes, las universidades, los campos de f煤tbol, los discursos pol铆ticos y por tantos otros rincones oscuros.
Lo que persigue el bardenismo es la libertad de pensar, de interrogarse y de llegar a conclusiones que no cuadran con el pensamiento 煤nico impuesto. El proceso para derrotar el pensamiento libre es preciso y minucioso: primero se niega toda complejidad al conflicto. Simplificada y vulgarizada la situaci贸n, se impone una conclusi贸n cerrada que no admite discusi贸n: la guerra no es una guerra, es un genocidio.
Y con las palabras mayores impuestas por doquier, sin pruebas, ni sentencias, ni nada que lo avala, se persigue a quien no acepte la conclusi贸n como una fe inamovible.
A Harwicz y a Pink y a muchos otros se les ha puesto la estrella de David en el brazo no solo por ser jud铆os -que ya es un plus-, sino por no convertirse en delatoras del estado que naci贸 para defenderlas.
Al jud铆o p煤blico, a las Pink y las Harwicz se las obliga a pronunciarse en contra de Israel, como una penitencia para perdonar su judeidad.
El jud铆o domesticado es el 煤nico jud铆o bueno.
Pero si ese mismo jud铆o habla del 7 de octubre, del terrorism@, del derecho a la defensa, del antisemitismo que sufre, y alza la voz propia contra el pensamiento impuesto, entonces es el jud铆o malo: un se帽alado, un apestado, un proscrito.
Javier Bardem, Susan Sarandon, el sabio Macklemore, los ruidosos Swifties del Against Genocide, son la nueva polic铆a del pensamiento, herederos de todos los inquisidores de todos los tiempos que intentaron matar el derecho a pensar, a disentir y a atreverse a expresarlo.
Se venden como almas solidarias, pero son vulgares censores, tan cobardes, que necesitan imponer, perseguir y se帽alar, antes de admitir el debate. Son simplemente lo que parecen: una polic铆a religiosa adscrita a la nueva fe del palestinismo.
Imagen: Javier Bardem lleva una insignia con la inscripci贸n "Palestina" y un s铆mbolo antib茅lico en la alfombra roja a su llegada a la 98.陋 edici贸n de los premios 脫scar en Hollywood,
Credito: (REUTERS/Daniel Cole @RaholaOficial