
C脫MO UNA UNIVERSIDAD DEL DESIERTO ISRAEL脥 SUPERA A OXFORD Y CAMBRIDGE
A veces, las cifras nos dicen m谩s sobre un pa铆s que mil discursos pol铆ticos.
El profesor de Stanford Ilya Strebulaev y su Iniciativa de Capital de Riesgo (*Venture Capital Initiative*) compararon la trayectoria acad茅mica de 3.497 fundadores de «unicornios» estadounidenses —empresas emergentes valoradas en al menos mil millones de d贸lares— con la de 2.716 fundadores de otras compa帽铆as respaldadas por capital de riesgo. (LinkedIn)
Y entonces lleg贸 la sorpresa:
La Universidad Ben-Gurion, en Beerseba, ocupa el tercer lugar entre todas las universidades fuera de Estados Unidos.
Su llamada «raz贸n de posibilidades» (*odds ratio*) es de 6,6. En t茅rminos sencillos, esto significa que los graduados de esta universidad est谩n excepcionalmente sobrerrepresentados entre los fundadores de empresas emergentes estadounidenses valoradas en miles de millones de d贸lares. Solo la Universidad Tsinghua de China (13,2) y el INSEAD (9,3) ocupan puestos superiores. (LinkedIn)
Y aqu铆 es donde la situaci贸n se vuelve especialmente interesante:
Seis instituciones israel铆es figuran entre las 18 mejores universidades fuera de Estados Unidos:
La Universidad Ben-Gurion, la Universidad Reichman, el Technion, la Universidad Bar-Ilan, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad Hebrea de Jerusal茅n.
Ning煤n otro pa铆s cuenta con m谩s universidades en este grupo de 茅lite. (LinkedIn)
Y todo esto en un pa铆s con una poblaci贸n de apenas diez millones de habitantes.
¿Por qu茅 Beerseba, entre todos los lugares posibles?
Quiz谩s precisamente porque all铆 el emprendimiento se ense帽a como algo m谩s que mera teor铆a.
El Centro de Emprendimiento Yazamut 360° conecta los estudios acad茅micos, la creaci贸n de empresas, a los inversores y la experiencia pr谩ctica. A trav茅s de Cactus Capital, la universidad cuenta incluso con un fondo de capital de riesgo gestionado por estudiantes que financia empresas emergentes en sus inicios e involucra a los alumnos directamente en decisiones de inversi贸n reales. (Universidad Ben-Gurion)
As铆 pues, no se trata solo de hablar sobre c贸mo crear una empresa.
Se crea una de verdad. Quiz谩s esto sea precisamente lo que explique parte del 茅xito de Israel: menos respeto por la jerarqu铆a y una mayor disposici贸n a disentir, experimentar, cometer errores y empezar de nuevo.
Esto me lleva a una pregunta que a veces me plantean, entre bromas y veras:
¿Por qu茅 se considera a los jud铆os tan «inteligentes»? Es probable que la respuesta sea mucho menos misteriosa de lo que algunos podr铆an pensar.
No existe ning煤n «gen jud铆o» especial que haga a las personas m谩s inteligentes.
Durante siglos, la lectura, el aprendizaje, el debate y el cuestionamiento de argumentos han sido pilares de la cultura jud铆a. Se permit铆a a un ni帽o plantear una contrapregunta a su maestro. Se autorizaba a un estudiante a debatir con un rabino. El conocimiento no era un lujo reservado a las clases altas; m谩s bien, era algo a lo que la comunidad otorgaba una enorme importancia.
Israel ha transformado esto en una variante moderna:
Cuestionar. Disentir. Experimentar. Fracasar. Intentarlo de nuevo.
Quiz谩s ese sea el verdadero secreto, despu茅s de todo.
No es que los jud铆os nazcan autom谩ticamente m谩s inteligentes.
M谩s bien, sucede que una cultura que ha tomado en serio el aprendizaje y el debate durante generaciones —sumada a un pa铆s impulsado a convertir ideas en realidad lo antes posible— crea las condiciones ideales para que las personas con talento no solo piensen, sino que act煤en.
Y en alg煤n lugar del desierto del N茅guev, se puede apreciar de manera impresionante lo que esto puede llegar a producir.