martes, 28 de abril de 2026

 El cumpleaños en el judaísmo.

Muchos de los amigos de este grupo saben que en el judaísmo nos llevamos por el calendario lunar, razón por la cual las fiestas judías caen en días diferentes en el calendario gregoriano-ahora estamos en el 2026-
Para los ortodoxos, la única fecha que cuenta es la que equivale a su fecha de nacimiento en el calendario judío.
Los que no somos tan religiosos, celebramos ambas fechas o únicamente la correspondiente a la que nacimos. De acuerdo al calendario general .
A partir de este momento les copio lo que explicó el Rabino Harari de Tora en Uno.
“Cada año, al llegar mi cumpleaños, recuerdo lo que me dijo mi rabino una vez:
“Nosotros no lo festejamos, porque la única vez que la Torá menciona un cumpleaños es en el versículo ‘Iom huledet leParó’, el cumpleaños del faraón”.
El faraón representa la desconexión espiritual, la idea de que el hombre vive independiente de Dios, guiado únicamente por su propia voluntad.
Desde esa perspectiva, el cumpleaños parecería ser un símbolo de ego, de autonomía absoluta… y por eso, no habría motivo para celebrarlo.
Pero con el tiempo entendí que esta no es la única mirada.
El Baal Shem Tov enseña algo completamente distinto: el día en que una persona nace es el día en que Dios decidió que el mundo no podía existir sin ella.
No es un detalle menor; es una declaración profunda: tu existencia es necesaria. Hay algo único que solo tú puedes aportar, algo que nadie más puede reemplazar.
Por eso, el cumpleaños no es simplemente una fecha más.
Es un día de propósito.
Si analizamos el hecho de que la Torá menciona el cumpleaños solo en relación al faraón, también podemos notar otro detalle: no se trata de una fecha según el calendario hebreo, sino de un contexto ajeno a nuestra tradición.
De aquí surge una pregunta interesante: ¿se puede festejar el cumpleaños según el calendario gregoriano?
La respuesta es que, desde el punto de vista de la Halajá (la Ley Judía) no hay ningún problema en hacerlo.
Sin embargo, lo más propio para un Judio es conectar su vida con el calendario hebreo, un calendario cargado de significado espiritual.
Por eso, lo ideal es reconocer el cumpleaños principal según la fecha hebrea.
¿Y qué se hace en un cumpleaños?
Primero, detenerse y recordar algo fundamental: uno no eligió nacer.
No eligió a sus padres, ni sus cualidades, ni sus circunstancias.
Pero sí puede elegir qué hacer con todo eso.
El cumpleaños es un momento para preguntarse: ¿qué habilidades tengo?, ¿qué puedo mejorar?, ¿hacia dónde quiero avanzar este próximo año?
Nuestros sabios enseñan que el día del nacimiento es como un pequeño Rosh Hashaná personal.
Es un momento de juicio interno, de renovación, de decisión.
Al mismo tiempo, es un día de alegría.
No hay contradicción en los globos o el pastel.
Al contrario: es el día en que ocurrió un milagro —naciste!!
El Talmud describe que antes de nacer, el alma recibe enseñanzas de Torá, y al llegar al mundo comienza su misión.
Cada año, en ese mismo día, se despierta nuevamente esa energía inicial.
Por eso es un día propicio para dar tzedaká, bendecir a otros, rezar con más intención y tomar decisiones concretas para crecer.
Una práctica hermosa es escribir una lista de metas —por ejemplo, doce puntos para mejorar durante el año— y revisarla mes a mes.
Sin embargo, hay una reflexión profunda que no se puede ignorar.
El sonido más constante en la vida es el tic-tac del reloj.
Cada segundo que pasa… es un segundo menos de vida.
Entonces surge una pregunta incómoda: ¿qué estamos festejando realmente? ¿un año más… o un año menos?
La respuesta depende de cómo vivimos.
Si el tiempo se desperdicia, cada minuto es una pérdida.
Pero si se aprovecha, cada minuto es una inversión. Puedes perder un minuto de vida física… pero ganar años de vida espiritual. Ese es el verdadero sentido del cumpleaños: evaluar si tu tiempo está siendo un gasto… o una inversión.
En cuanto a las costumbres, existe una idea interesante sobre las velas.
El Midrash advierte sobre apagar una vela con la boca.
El Ben Ish Jai explica que la vela simboliza el alma —“Ner Hashem nishmat adam”— y el aliento también representa el alma.
Soplar la vela sería, simbólicamente, apagar un alma con otra.
Aunque desde la Halajá está permitido, según la Kabalá es preferible evitarlo y apagarla de otra manera.
A lo largo de la historia, no siempre fue costumbre festejar cumpleaños.
De hecho, hubo discusiones en la Guemará sobre si hubiera sido mejor que el hombre no fuera creado.
La conclusión es profunda: aunque tal vez hubiera sido mejor no nacer, una vez que estamos aquí, tenemos una misión que cumplir. Por eso, hay quienes no celebran… y hay quienes celebran con sentido.
En muchas corrientes del judaísmo, especialmente en la Jasidut, el cumpleaños es visto como un verdadero renacimiento.
Se acostumbra hacer una comida de agradecimiento, decir Shehejeianu, estudiar Torá y hacer jeshbón hanefesh (balance personal). Algunos incluso pasan el día en introspección profunda, en tefilá y en compromisos de crecimiento.
El mensaje final del Baal Shem Tov es poderoso: nadie en toda la historia —ni en el pasado ni en el futuro— puede cumplir la misión exacta que tú viniste a cumplir.
Si estás aquí, es porque el mundo te necesita.
Por eso, el cumpleaños no es solo una celebración… es un recordatorio.
Un recordatorio de que tu vida tiene propósito, de que tu tiempo tiene valor y de que cada año es una nueva oportunidad para convertirte en quien realmente estás llamado a ser.
Así que el día de hoy, 24 de abril, es mi cumpleaños según la fecha gregoriana. Y mi cumpleaños según la fecha hebrea —que es el principal— cae en Shevií shel Pesaj, el séptimo día de Pesaj.
Un día muy especial… pero que no siempre me permite compartir una idea, ya que es un día festivo en el que no puedo publicar videos.
Es Pesaj… y tampoco me pueden hacer un pastel más bonito, porque no se puede comer harina.
Pero quizás ahí está el mensaje más profundo: entender que la esencia del cumpleaños no está en lo material, sino en lo que uno despierta por dentro.
Por eso, hoy quiero desearles de todo corazón: que se eleven completamente, tanto física como espiritualmente.
Que todos los deseos de su corazón se cumplan para bien. Que estén llenos de bondad, alegría, placer y regocijo.
Que reciban Berajá veHatzlajá, Shefa y abundancia en todo lo que hagan.
Y, sobre todo, que puedan encontrar ese propósito único que vinieron a cumplir… y tener el mérito de aportarlo al mundo, porque Dios lo está esperando de ustedes.
Un abrazo muy especial.
Los quiero mucho”.

 Las bellas colinas de Jerusalén.

Un pastor, un rebaño y un sendero que conocen el camino en este maravilloso paraíso, el corazon del universo. ♥️🇮🇱
Coalición mundial pro-por por Israel

lunes, 27 de abril de 2026

 

🇮🇱🇱🇧🇺🇳 SA'AR A LA ONU: "HEZBOLLAH USA A LA UNIFIL COMO ESCUDO — 10.000 MISILES, COHETES Y DRONES DESDE EL INICIO DE LA GUERRA"
El canciller israelí Gideon Sa'ar se reunió hoy en Tel Aviv con la coordinadora especial de la ONU para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, quien viajó a Israel precisamente para intentar facilitar la tregua. El mensaje que recibió no fue diplomático — fue una acusación directa y documentada.
Sa'ar le dijo sin rodeos: desde el inicio de la campaña estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero, Hezbollah ha lanzado aproximadamente 10.000 misiles, cohetes y drones contra Israel. Diez mil. En menos de dos meses. Durante una tregua.
Y la acusación más grave no es el número — es el método. Sa'ar acusó a Hezbollah de colocar sistemáticamente a sus operativos y recursos militares muy cerca de los puestos avanzados de la UNIFIL, usando la presencia de las fuerzas de paz de la ONU como escudo para realizar actividades hostiles. "Hezbollah coloca sistemáticamente a sus operativos y recursos militares muy cerca de las posiciones de la UNIFIL y aprovecha su presencia para realizar actividades hostiles."
Esto no es nuevo como patrón — Hezbollah lo ha hecho durante décadas, sabiendo que Israel no puede atacar posiciones mezcladas con fuerzas de paz de la ONU sin consecuencias diplomáticas devastadoras. Pero Sa'ar lo está diciendo públicamente, a la propia enviada de la ONU, en un momento en que la organización intenta mediar en el conflicto. Es una advertencia de que si la UNIFIL no actúa contra ese comportamiento, Israel se reserva el derecho de hacerlo.
Sa'ar también señaló algo que la comunidad internacional generalmente evita decir: estas violaciones "socavan los intereses del propio Beirut." Es decir — no solo dañan a Israel. Arrastran al Líbano a un conflicto que el gobierno libanés no controla porque no tiene capacidad real de desarmar a Hezbollah.
Y la propuesta concreta que hizo Sa'ar es interesante: instó al gobierno libanés a atacar a Hezbollah mediante medidas económicas. No militarmente — el gobierno Aoun no tiene esa capacidad — sino cortando los flujos financieros, bloqueando las transferencias iraníes, aplicando sanciones internas. Es un camino largo y difícil, pero es el único que no pasa por una guerra civil libanesa.
Mientras tanto, los niños del norte de Israel siguen en búnkeres, los alcaldes fronterizos suspendieron las clases por su cuenta, y la tregua existe solo en papel.
Este análisis tiene segunda parte. La primera es gratis. La segunda la escribí para quienes entienden que la información estratégica tiene valor.
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Deni Avdija está haciendo historia en la NBA.
Para Israel, Deni Avdija es mucho más que basquetbol.
A las 4 de la mañana en Tel Aviv comienzan a sonar las alarmas.
No son las sirenas; son los despertadores de miles de israelíes que se despiertan para un partido de básquetbol estadounidense.
Cuando Deni Avdija, de 25 años de Herzliya, es la estrella que representa a Israel en los playoffs de la NBA, los israelíes no se lo pierden.
Deni acaba de anotar 41 puntos en un partido decisivo de playoffs(finales).
Lidera a los Portland Trail Blazers en la primera ronda contra los San Antonio Spurs.
Y para un país que ha pasado por tanto en los últimos dos años, verlo jugar se siente como algo más que deporte.
Deni nació en el 2001 en el kibutz Beit Zera, al norte de Israel, y es el producto de una historia única, muy a la "solo en Israel”.
Su padre musulmán llegó desde Kosovo en los años 90 para jugar básquetbol profesional en Israel… y nunca se fue.
Allí conoció a la madre de Deni, israelí y también atleta profesional. Formaron una familia, y Deni creció identificándose como judío sin dejar que nadie lo olvidara.
Sus padres lo vieron crecer hasta llevar la bandera de Israel por todo el mundo.
Deni debutó con Macabi Tel Aviv a los 16 años, el jugador más joven, y ganó tanto la liga israelí como el premio al Jugador Más Valioso.
El mundo del básquet tomó nota, y en el 2020 fue seleccionado en el noveno puesto del draft por los Washington Wizards, la posición más alta jamás alcanzada por un jugador israelí.
Pero antes de viajar a los Estados Unidos, Deni hizo lo que todo joven israelí está obligado a hacer.
Se presentó en la base militar de Tel HaShomer junto a sus padres y se alistó en las Fuerzas de Defensa de Israel. Debido a su situación particular, se le concedió un servicio reducido como “Atleta Excepcional”.
“Estoy feliz y orgulloso de unirme a las FDI como cualquier otro ciudadano de mi edad”, dijo en ese momento.
“Haré todo lo que se me pida, igual que en la cancha de básquet”.
Y despues, se fue a Estados Unidos y se convirtió en una estrella.
El talento de Deni fue evidente desde el inicio, incluso cuando los Washington Wizards se movían torpemente a su alrededor.
Un traspaso a Portland le dio el entorno adecuado, y él lo aprovechó: esa temporada consiguió su primera selección al All-Star y fue nominado para el Jugador Que Más Mejoró.
Pero a través de todo esto, nunca dejó a Israel atrás.
Cuando hubo una ola de atentados en Israel en el 2022, Deni dibujó estrellas de David en sus zapatillas y escribió “Am Israel Jai” (“El pueblo de Israel vive”) antes de salir a jugar.
“Mi corazón está con Israel”, le dijo a los periodistas.
En su temporada de novato, también vistió de negro en el Día de Recordación del Holocausto y escribió “Izkor” (“recordarás”) en hebreo en sus zapatillas.
“Es una bendición y estoy agradecido de haber tenido la oportunidad de jugar en una cancha de la NBA y usar esas zapatillas con esas letras”, dijo, “y básicamente representar a toda la comunidad judía en Israel y en todo el mundo.”
Cuando llegó Iom Kipur en su primera temporada en Portland, se ausentó de un partido de pretemporada para respetar la festividad.
“Siento que la mejor manera de empezar la temporada es honrar la tradición judía y mantenerme unido con mis compañeros judíos en Israel y en todo el mundo”, dijo.
Existe un concepto judío llamado kidush Hashem, santificar el nombre de Dios en público.
Es uno de los ideales más elevados en la vida judía: comportarse de una manera que honre al pueblo judío ante el mundo, de una forma que refleje honor para el pueblo judío y su pacto con Dios.
Por lo general eso no suele verse en una cancha de básquetbol. Pero el mundo lo notó.
No todos han celebrado el ascenso de Deni. En el All-Star de la NBA en febrero (la primera vez que un jugador israelí fue seleccionado), el director Spike Lee apareció con un suéter con el patrón de una kefiá, y la bandera israelí en la camiseta de Deni generó tanta conversación como el juego mismo.
La respuesta de Deni fue firme, pero medida: “Soy un israelí orgulloso, porque ahí crecí. No estaría donde estoy sin Israel y el apoyo de su gente. Pero si no entiendes el Medio Oriente ni su historia… mejor no digas nada”.
El profesor Yair Galily, director del Laboratorio de Investigación de Deporte, Medios y Sociedad en la Universidad Reichman, ha seguido de cerca el fenómeno Avdija.
“Estamos buscando una razón para ser felices”, explicó.
“El éxito de Deni nos da una sensación de volver a la vida”.
En un país marcado por la guerra y el dolor, Deni es una figura que une, porque lo que Deni lleva a la cancha cada noche, no es solo una pelota.
Es un kibutz, una bandera, memoria… y la silenciosa determinación de que el pueblo judío sigue aquí… compitiendo, ganando y negándose a desaparecer.
Deni Avdija se está asegurando de que el mundo entero lo sepa.
Elihahu Friedmann
Aish Latino