Un nuevo estudio israelí sugiere que la práctica religiosa podría estar relacionada con una mejor salud mental; los investigadores han descubierto que la religiosidad está vinculada a un mayor sentido de propósito en la vida y a un menor riesgo de sufrir depresión y adicciones.
lunes, 24 de agosto de 2026
El estudio, llevado a cabo por la Universidad Hebrea de Jerusalén (HUJI) en colaboración con el Centro Israelí para las Adicciones y la Salud Mental (ICAMH), examinó la relación entre la religiosidad y el sentido de la vida. Los investigadores analizaron datos recopilados de 3.000 adultos judíos israelíes en febrero de 2025, entre los que se incluían judíos laicos, religiosos tradicionales y ultraortodoxos.
El estudio fue dirigido por el Dr. Aaron Cherniak, la Dra. Dvora Shmulewitz y el profesor Mario Mikulincer, del departamento de psicología de la HUJI, y los resultados se publicaron en la revista «International Journal of Mental Health and Addiction».
Aunque la investigación se centró en los judíos israelíes, los investigadores señalaron que los resultados podrían tener implicaciones más amplias. «Los resultados pueden tener implicaciones que van mucho más allá de Israel, ya que ofrecen nuevas pistas sobre cómo las personas pueden proteger mejor su salud mental en tiempos de crisis», afirmaron los investigadores.
Cherniak, psicólogo clínico que también recibió la ordenación rabínica de la Universidad Yeshiva de Nueva York, subrayó que la religiosidad en sí misma podría no ser el factor principal detrás de los resultados.
«Nuestros hallazgos sugieren que ser religioso no lo explica todo», afirmó Cherniak. «Gran parte de su efecto protector parece derivarse de la medida en que puede ayudar a las personas a encontrar un sentido a la vida y a reducir la exposición digital potencialmente dañina», explicó. «La conclusión alentadora es que se trata de factores que cualquiera puede reforzar, independientemente de si es religioso o no».
El estudio identificó tres factores asociados a una mejor salud mental: un mayor sentido de propósito en la vida, menos tiempo dedicado a las redes sociales y una menor exposición a contenidos nocivos en Internet, incluidos el discurso de odio y el material relacionado con la guerra que provoca gran angustia.
Los investigadores sugirieron que la práctica religiosa puede contribuir a la salud mental no solo al proporcionar un mayor sentido de propósito, sino también al ofrecer apoyo social y, potencialmente, al actuar como factor protector frente al abuso de drogas y alcohol.
«En futuras investigaciones, pretendemos profundizar en los componentes de la religiosidad para comprender mejor qué aspectos específicos influyen en el riesgo y la resiliencia», declaró Cherniak al Jerusalem Post. También se refirió a la población haredi de Israel, que registra los niveles más altos de felicidad a pesar de unos niveles socioeconómicos y de empleo relativamente bajos.
«Los participantes haredíes suelen estar infrarrepresentados en las encuestas y, aun cuando participan, es posible que no sean representativos de la mayoría de esa población», señaló Cherniak. «Es necesario establecer colaboraciones con distintos subgrupos de población para aumentar la participación en la investigación, reducir el estigma y difundir recursos psicoeducativos esenciales».
Cherniak hizo hincapié en que los resultados del estudio no significan que las personas religiosas sean inmunes a los retos de salud mental que plantea la vida moderna.
«En última instancia, el mundo moderno presenta retos y tentaciones que pueden atrapar a personas de cualquier origen, y estas tienen más posibilidades de superarlos cuanto más recursos psicosociales cuenten, incluyendo un sentido de la vida y hábitos digitales saludables —ya sea que estos se basen en cosmovisiones religiosas u otros sistemas de significado».
Cherniak sugirió que las comunidades religiosas pueden proporcionar una capa adicional de protección a través de la interacción social presencial y regular.
Las comunidades religiosas «a menudo proporcionan un contacto social presencial denso y regular —sinagoga, comidas comunitarias, eventos del ciclo de la vida— que podría reducir la atracción hacia las redes sociales en busca de conexión y pertenencia, y no solo el tiempo disponible para ello», afirmó.
«Menos tiempo libre y más sentido de la vida pueden ser dos caras de la misma moneda subyacente, en lugar de explicaciones contrapuestas», añadió. «Desentrañar estos hilos es precisamente el tipo de matiz que un único estudio transversal no puede resolver por sí solo, y una buena línea de trabajo para el futuro».
Los investigadores también hicieron hincapié en la importancia de distinguir entre mantenerse informado y «consumir imágenes gráficas que rara vez aportan nueva información y que, en su mayoría, solo provocan angustia».
«Y dedicar tiempo a las personas y a la actividad física que te recarga en lugar de agotarte, para que el consumo de noticias no sea el principal estímulo emocional de tu día», añadió.
Las conclusiones del estudio sobre el sentido y el propósito de la vida también plantean cuestiones interesantes sobre la vida familiar y la fertilidad. Datos demográficos recientes muestran que la fertilidad de la población judía en Israel sigue aumentando, incluso mientras muchos países occidentales experimentan un descenso de las tasas de natalidad. El número de nacimientos entre la población judía aumentó un 2,6 % en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Israel. Netanyahu celebra el hallazgo del Altalena y promete recuperar el histórico barco
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebró el hallazgo de los restos del Altalena, el barco del Irgún hundido en 1948 durante uno de los episodios más controvertidos de la Guerra de Independencia, y prometió que intentará recuperarlo del fondo del mar para convertirlo en un símbolo nacional para las futuras generaciones.
Hace 97 años, ocurrió la m4sacre de Hebrón, en la que 70 miembros de la milenaria comunidad judía de la ciudad fueron as3sinad0s en 1929, cientos más resultaron heridos. La m*sacre provocó una limpieza étnica total d los judíos de la ciudad y algunos consideran que fue el comienzo del conflicto árabe-israelí.
Cuando alguien te diga que “Judíos y árabes vivían en paz en Palestina antes de que los sionistas llegaran en 1948” recuerda a los 70 judíos de Hebrón.
Benditas sean sus memorias. 
En junio de 1948, apenas cinco semanas después de la creación de Israel y en plena Guerra de Independencia, el Altalena llegó desde Francia con unos 930 inmigrantes y combatientes del Irgún, además de un importante cargamento de armas.
El nuevo gobierno de David Ben-Gurion exigió que todo el armamento quedara bajo control del recién creado Ejército israelí; Menachem Begin pidió que una parte fuera destinada a las unidades del Irgún que combatían en Jerusalén.
La disputa terminó primero en enfrentamientos en Kfar Vitkin y después frente a la costa de Tel Aviv.
Ben-Gurion ordenó abrir fuego contra el barco y el Altalena terminó incendiado por disparos de artillería. Murieron 16 miembros del Irgún y tres soldados del Ejército israelí, en uno de los episodios más dolorosos y discutidos de los primeros días del Estado. Meses después, el propio gobierno ordenó remolcar los restos mar adentro y hundirlos.
Especialistas del Tel Aviv Sourasky Medical Center (Ichilov) de Israel trabajaron junto a médicos panameños en el Centro de Salud de El Chorrillo, brindando atención a niños y adultos.
Durante la misión realizaron consultas y controles preventivos, compartieron conocimientos con profesionales locales y entregaron insumos médicos y 200 anteojos. 
En este día: 24 de agosto de 1929
La comunidad judía de Hebrón fue devastada por una ola de asesinatos, violaciones y destrucción, perpetrada por sus vecinos musulmanes e instigada por el muftí Amin El-Husseini. Sesenta y siete judíos fueron asesinados, y la presencia judía milenaria en la primera capital del rey David fue erradicada.
La masacre de Hebrón nos recuerda que la violencia contra los judíos en esta tierra es anterior a la fundación del Estado de Israel.
Casi un siglo después, esa historia resuena con dolor, ya que los israelíes siguen siendo blanco del terrorismo palestino.
DEL GATESTONE INSTITUTE:
Los líderes preferidos de los palestinos: Un terrorista de Fatah condenado o Hamas
por Bassam Tawil
Agosto 20, 2026 at 5:00 am
Casi tres años después de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023 en Israel y tras la devastadora guerra en la Franja de Gaza, cabría esperar un cambio fundamental en la opinión pública palestina.
Los palestinos podrían haberse distanciado de Hamás, del terrorismo y del "Eje de la Resistencia", respaldado por Irán. También podrían haber exigido nuevos líderes comprometidos con la democracia, las reformas, el fin de la corrupción y la coexistencia pacífica.
Sin embargo, la última encuesta de opinión pública palestina presenta un panorama preocupante.
La encuesta, realizada por el Centro Palestino de Investigación Política y de Encuestas (PSR) en Cisjordania y la Franja de Gaza entre el 5 y el 8 de agosto de 2026, revela que, si bien el apoyo a Hamás ha disminuido, las actitudes políticas fundamentales que han aquejado a la sociedad palestina durante décadas permanecen prácticamente intactas. Hamás sigue siendo una fuerza política importante. Terroristas convictos y líderes de Hamás siguen siendo candidatos populares a la presidencia de la Autoridad Palestina (AP); la gran mayoría se opone al desarme incondicional de Hamás; e Irán, Hezbolá y los hutíes en Yemen continúan gozando de índices de aprobación extraordinariamente altos.
Quizás el hallazgo más alarmante se refiere a la identidad de los futuros líderes palestinos.
Al preguntarles quién es el más idóneo para suceder al presidente de la AP, Mahmoud Abbas, el 39% eligió al líder de Fatah, Marwan Barghouti, actualmente encarcelado. El líder de Hamás, Khalil al-Hayya, quedó en segundo lugar con el 16%, seguido por el exfuncionario de Fatah, Mohammed Dahlan, con el 15%.
En unas hipotéticas elecciones presidenciales con Abbas, Barghouti y al-Hayya, Barghouti obtendría un asombroso 54% de los votos entre los votantes probables. Al-Hayya obtendría el 26%, mientras que Abbas solo el 14%.
¿Quién es Marwan Barghouti?
El no es algún disidente político palestino encarcelado. Un tribunal israelí lo condenó en el 2004 e cinco cargos de asesinato derivados de tres ataques terroristas.
El fue también condenado por intento de asesinato y pertenencia a una organización terrorista. Barghouti fue sentenciado a cinco cadenas perpetuas consecutivas más 40 años.
Sin embargo, este es el hombre que la mayoría de los probables votantes palestinos desearían ver como su próximo presidente.
El segundo candidato más votado es el líder de Hamás. Solo eso debería alarmar a Washington, Bruselas y otras capitales occidentales que siguen hablando de las elecciones palestinas como si votar, por sí solo, fuera a generar mágicamente moderación y democracia.
Las elecciones parlamentarias de la Autoridad Palestina están programadas para el 28 de noviembre de 2026, y se esperan elecciones presidenciales a principios de 2027. La encuesta del PSR advierte sobre lo que podrían resultar esas elecciones. Si las elecciones legislativas se celebraran hoy, Fatah obtendría el 32% de los votos y la lista "Cambio y Reforma" de Hamás, el 29%. En la Franja de Gaza, Hamás obtendría el primer lugar con un 34% de los votos, frente al 30% de Fatah.
En otras palabras, Hamás aún podría ganar las elecciones de la Autoridad Palestina (como lo hizo en 2006).
Se trata del mismo Hamás que perpetró la masacre del 7 de octubre. Sin embargo, tras todo lo ocurrido desde entonces, el grupo terrorista sigue estando muy cerca de Fatah en unas elecciones.
Es cierto que Hamás ha perdido algo de apoyo. La identificación general con Hamás ha caído del 35% hace diez meses al 24%. La satisfacción con la actuación de Hamás durante la guerra de Gaza ha descendido del 60% al 42%.
Estos cambios no deben ser ignorados. Además, no deben confundirse con un repudio palestino a Hamás o a su ideología.
Cuando se pregunta a los palestinos qué facción merece más representarlos y liderarlos, Hamás sigue superando a Fatah, el grupo de Abbas: 28% frente al 21%. Un alentador 44% afirma que ninguna de las facciones merece liderar, pero Hamás sigue siendo un actor político importante y conserva el apoyo de casi una cuarta parte de la población.
Aún más revelador es lo que dicen los palestinos sobre las armas de Hamás.
Un abrumador 72% afirma que Hamás no debería desarmarse antes de que Israel se retire completamente de la Franja de Gaza. Solo el 20% apoya el desarme antes de la retirada israelí total. La oposición al desarme de Hamás alcanza el 79% en Cisjordania y el 62% en Gaza.
Esto es crucial. El problema, por lo tanto, no radica en si los palestinos aprueban o desaprueban el desempeño de Hamás, sino en si creen que se le debe permitir conservar sus armas y seguir funcionando como organización armada.
La respuesta de casi tres cuartas partes de los encuestados es clara: Sí, al menos hasta que se cumpla la condición de Hamás de una retirada israelí total.
Esto debería ser motivo de especial preocupación para la Administración Trump y para cualquiera que espere que Hamás se desarme como parte de los últimos acuerdos sobre Gaza. Hamás no opera en un vacío político. Sabe que una gran mayoría de palestinos se opone a exigirle que entregue sus armas antes de la retirada israelí.
La encuesta también muestra por qué el compromiso estadounidense directo con Hamas es peligroso.
El enviado estadounidense Jared Kushner recientemente se reunió con el líder de Hamas, Khalil al-Hayya, y otros funcionarios de Hamas en Cairo como parte de los esfuerzos estadounidenses por promover el plan de paz para Gaza del Presidente Donald J. Trump.
Independientemente de las intenciones de la administración, tales reuniones proporcionan a Hamas algo que ha buscado durante años: legitimidad internacional.
Cuando representantes de la superpotencia principal del mundo se sienta directamente con los líderes de Hamas, Hamas puede presentar el encuentro con los palestinos, árabes y musulmanes como prueba que su estrategia ha tenido éxito.
Una organización designada terrorista por EE.UU. que perpetró la masacre del 7 de octubre ya está más siendo meramente presionada para que se rinda; sus líderes están sentados en la mesa enfrente de los altos representantes estadounidenses.
El mensaje es que el terrorismo da frutos. Si ustedes llevan a cabo ataques, toman rehenes, retienen sus armas y sobreviven el tiempo suficiente – finalmente los estadounidenses negociarán con ustedes.
Esta percepción es particularmente peligrosa apenas meses antes de las elecciones palestinas. En lugar de aislar políticamente a Hamas, el compromiso directo de alto nivel ayuda a describir al grupo terrorista como un actor regional indispensable.
La encuesta del PSR contiene otra advertencia: la admiración palestina por Irán y sus satélites terroristas sigue siendo extraordinariamente alta.
La satisfacción con los hutíes en Yemen se encuentra en el 61%. Hezbola e Irán reciben cada uno el 50%. Además, cuando se preguntó a los palestinos donde se situaron durante la reciente guerra entre EE.UU. e Irán, el 45% dijo que se ponían de parte de Irán, comparado con apenas el 12% que se oponía a Irán.
Estas cifras son difíciles de reconciliar con las afirmaciones que la sociedad palestina está experimentando una transformación hacia la moderación.
Los hutíes han atacado Israel, Arabia Saudita y la navegación internacional. Hezbola ha funcionado durante mucho tiempo como aliado fuertemente armado de Irán en Líbano. Irán ha financiado y armado a grupos terroristas armados a lo largo del Medio Oriente, incluidos Hamas y la Yihad Islámica Palestina.
Sin embargo estos están entre los actores regionales que reciben los índices más altos de satisfacción palestina.
Hay, admitámoslo, algunas conclusiones alentadoras en la encuesta. El apoyo a la lucha armada como la estrategia más eficaz ha caído del 41% al 27%, mientras el apoyo a las negociaciones ha aumentado del 36% al 44%. Estos son cambios significativos.
Pero incluso aquí, se requiere precaución. La mitad de los palestinos todavía rechaza la proposición que la resistencia armada ha fallado en proteger a los palestinos o en poner fin al conflicto a pesar de la destrucción sufrida en Gaza y partes de la Margen Occidental. Además, el 36% todavía apoya un retorno a las confrontaciones y una intifada armada (levantamiento) contra Israel.
La Autoridad Palestina, mientras tanto, enfrenta su propia crisis de legitimidad.
El 79% de los palestinos quiere que Abbas renuncie. El 83% cree que hay corrupción en las instituciones de la AP. El 65% dice que la AP se ha vuelto una carga sobre el pueblo palestino en lugar de un logro. Sólo el 20% está satisfecho con la actuación de Abbas.
Esto plantea una pregunta que los gobiernos occidentales deberían responder antes de celebrar el anuncio de nuevas elecciones palestinas: ¿Qué se espera exactamente que logren estas elecciones?
Las elecciones no son automáticamente sinónimos de democracia, moderación, o paz.
La AP celebró una elección parlamentaria en el 2006. Hamas participó y ganó. Un año después, Hamas tomó violentamente el control de la Franja de Gaza.
Ahora los palestinos se pueden estar dirigiendo hacia otra elección en la cual Hamas podría surgir nuevamente como la facción más grande – o lo suficientemente cerca de seguir siendo un actor político dominante. Mientras tanto, el candidato principal para presidente de la AP está cumpliendo cinco sentencias a cadena perpetua en una prisión israelí, y su principal rival islamista es el líder de Hamas.
¿Por qué, entonces, la comunidad internacional debería apresurarse hacia elecciones que podrían legitimar a extremistas y terroristas en lugar de marginalizarlos?
Antes de las elecciones, los palestinos necesitan reforma política real. La Autoridad Palestina necesita instituciones responsables, tribunales independientes, libertad de expresión, un fin a la corrupción, y, lo más importante, una cultura política que no glorifique a los terroristas o trate a los grupos armados como alternativas de gobierno legítimas.
Bassam Tawil es un árabe musulmán radicado en el Medio Oriente.
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