jueves, 21 de mayo de 2026

 

Nir Oz, una tranquila comunidad agrícola cercana a la frontera con Gaza, se convirtió en uno de los símbolos más potentes del colapso militar e institucional que Israel vivió aquel terrible día del 7 de octubre de 2023. Durante la incursión terrorist2, 47 habitantes fueron asesinad0s y 76 secuestrad0s, lo que representó una cuarta parte del kibutz.
Casi todas las viviendas quedaron destruidas por incendios o saqueos.
Antes del ataque, Nir Oz tenía unos 400 residentes.
De los 76 secuestrados, 67 fueron llevados con vida a Gaza. Seis de las víctimas asesinad2s eran jóvenes que escapaban del festival Nova y buscaron refugio en el kibutz.
Investigaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel revelaron que durante el asalto entre 400 y 500 terrorist@s de Ham@s irrumpieron en Nir Oz, enfrentándose a 385 civiles, entre ellos trabajadores extranjeros.
Las fuerzas de seguridad no llegaron sino hasta después de que los últimos atacantes se retiraran, alrededor de las 12.30 del mediodía.
Los primeros en ingresar no fueron soldados, sino una unidad encubierta de la Policía de Fronteras, enviada tras una llamada de emergencia.
A pesar de la devastación, el kibutz ha iniciado un lento proceso de reconstrucción y retorno.
Sus residentes fueron evacuados inicialmente a hoteles en Eilat y luego trasladados a alojamientos temporales en el centro del país.
Algunos ya regresaron y viven en caravanas y viviendas provisorias, mientras el sitio se convirtió en destino de visitas diplomáticas y delegaciones extranjeras que buscan conocer su historia de tragedia y resiliencia.
Iton Gadol

 

Un dia como hoy 21 de mayo, se celebra un nuevo aniversario de las relaciones diplomáticas mejoradas entre la República Helénica y el Estado de Israel. Aunque las relaciones bilaterales existen desde 1952, las relaciones diplomáticas se establecieron el 21 de mayo de 1990.
En los últimos años, los valores y los intereses democráticos comunes llevaron a Grecia e Israel a forjar una asociación estratégica importante en la región del Mediterráneo Oriental.
Hoy en día, las relaciones se caracterizan por una amplia cooperación en política, defensa, energía, finanzas, turismo, cultura y academia.
Contactos políticos de alto nivel se han vuelto comunes.
En octubre de 2013, el primer Consejo de Alto Nivel de Gobierno a Gobierno entre Grecia e Israel (G2G) se celebró en Jerusalem, encabezado por los primeros ministros de los dos países.
El diálogo político bilateral ha ido acompañado de la cooperación económica, importantes deliberaciones sobre cuestiones de energía, el aumento de la cooperación militar y de defensa, un floreciente intercambio cultural, interesantes contactos académicos y científicos, un discurso interreligioso y grandes olas de turismo.
Grecia e Israel, como Estados democráticos modernos, representan la independencia orgullosa de dos naciones antiguas.
Sus largas historias se entrelazan y sus rasgos comunes son numerosos. Ambos son pueblos de libros y cartas que han contribuido en gran medida a la civilización occidental y han vivido juntos en esta parte del mundo para las generaciones.
Son ambas naciones de una patria y una diáspora, y han mantenido ferozmente sus identidades únicas a través de los milenios.
La comunidad judía griega y el Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalem son puentes de amistad entre los dos países.
La cooperación bilateral promueve los intereses mutuos, el progreso y la estabilidad en la región en general.
Los Estados aspiran a seguir promoviendo y mejorar las relaciones de paz y buena vecindad con los países de la zona.
Las dos naciones se unen en la amistad, ya que se enfrentan a desafíos comunes y se esfuerzan por construir un futuro mejor.
Iton Gadol


 

 

Un descubrimiento israelí podría ayudar a prevenir el daño progresivo tras una lesión medular
Minutos después de una lesión en la médula espinal —el tipo de daño que puede dejar a alguien en silla de ruedas de por vida—, el verdadero deterioro ya está en marcha: no lo causa solo el impacto inicial, sino una cascada química que destruye neuronas sanas durante horas y para la cual, hasta ahora, no existía ningún tratamiento aprobado.
Un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv podría cambiar ese panorama.
Cada año, miles de personas sufren accidentes —caídas, choques, golpes deportivos— que dañan la columna vertebral y los dejan con parálisis parcial o total, muchas veces para toda la vida.
Y es exactamente ese tipo de daño el que los investigadores israelíes vienen trabajando para enfrentar.
El problema central es una sustancia llamada glutamato, un neurotransmisor que el cerebro y la médula espinal usan normalmente para comunicarse, pero que tras un traumatismo se acumula en exceso y se vuelve tóxico.
Es como si una señal de alarma que debería durar segundos quedara encendida durante horas, dañando todo a su alrededor: neuronas, axones, sinapsis. El resultado es inflamación, cicatrización y una pérdida progresiva de funciones que se suma al daño original.
Lo que descubrieron los investigadores de la Universidad de Tel Aviv es una forma de interrumpir ese proceso desde afuera: en lugar de intervenir directamente en el sistema nervioso, el tratamiento extrae el exceso de glutamato a través del torrente sanguíneo, reduciendo su concentración antes de que complete su obra destructiva.
Y se administra de la manera más simple posible: una inyección intravenosa, del tipo que cualquier equipo de emergencias puede aplicar en el lugar del accidente.
«Nuestros principales hallazgos demuestran que es posible intervenir en el proceso dañino que ocurre inmediatamente después de la lesión, y no solo intentar lidiar con sus consecuencias después del hecho», señaló la doctora Angela Ruban, quien lideró el estudio.
En experimentos con modelos animales, el tratamiento redujo drásticamente los niveles de glutamato tras la lesión, limitando la inflamación y la muerte de neuronas, y preservando la estructura del tejido nervioso.
Los animales tratados en el laboratorio mostraron mejoras notables en su capacidad de movimiento ya a los dos días, y alcanzaron hasta el 80 por ciento de su función motora normal a los dos meses, comparado con apenas el 30 por ciento en el grupo que no recibió tratamiento.
Uno de los hallazgos más relevantes para la aplicación práctica del tratamiento es lo que los investigadores llaman «ventana terapéutica»: el tratamiento demostró ser efectivo hasta ocho horas después de producida la lesión, un margen que en el mundo de las emergencias neurológicas es considerado amplio y realista.
Eso significa que no depende de una intervención quirúrgica inmediata ni de un centro especializado: una inyección intravenosa aplicada por los primeros socorristas en el lugar del accidente podría ser suficiente para detener la cascada de daño antes de que se vuelva irreversible.
Los investigadores señalan que el mismo enfoque podría aplicarse a otros tipos de daño neurológico, como accidentes cerebrovasculares o traumatismos de cráneo, incluidas las lesiones por onda expansiva.
«Si podemos obtener resultados similares en humanos —afirmó Ruban—, este estudio puede potencialmente revolucionar el enfoque terapéutico para las lesiones medulares y otras condiciones neurológicas».
«Junto con otras tecnologías médicas y de rehabilitación avanzadas, nuestra innovación puede ayudar a crear un futuro en el que una lesión medular ya no condene a una persona a vivir en silla de ruedas», completó la investigadora.
En la imagen, El equipo de investigadores, de izquierda a derecha: Josef Levin, Ruban, Yona Goldshmit y Alexander Yakovchuk (Foto: Universidad de Tel Aviv)
Israel Economico