jueves, 22 de octubre de 2026
La administración Trump está señalando un cambio importante en la respuesta de Estados Unidos ante los boicots europeos dirigidos contra Israel..
Según un informe del diario británico *The Telegraph*, Harmeet Dhillon, una alta funcionaria del Departamento de Justicia de USA., advirtió que los países que participen en boicots contra Israel podrían enfrentarse a sanciones de represalia por parte de Estados Unidos...
La advertencia mencionó específicamente a Gran Bretaña, Francia y Noruega...
Dhillon también describió el movimiento de boicot como una forma de antisemitismo...
El mensaje es claro: tomar a Israel como objetivo podría tener un precio...
Durante años, los gobiernos europeos han impuesto restricciones a las comunidades israelíes en Judea y Samaria... Ahora, Washington indica que tales políticas podrían conllevar consecuencias diplomáticas y económicas...
Aunque no se han anunciado sanciones de represalia, la advertencia en sí misma representa un cambio significativo en el tono...
*UN DICCIONARIO POLÍTICO PARA ENTENDER LAS ELECCIONES EN ISRAEL*
*Comunidades Plus*
Por Ana Grinstein
Las elecciones israelíes suelen estar atravesadas por términos que pueden resultar confusos: mandatos, listas, umbral electoral, coaliciones y gobierno de 61. Entenderlos permite seguir con mayor claridad una campaña y, sobre todo, interpretar lo que ocurre después del cierre de las urnas.
*¿Qué es un mandato?*
En Israel, un mandato es un escaño o banca en la Knéset, el Parlamento nacional. La Knéset tiene 120 miembros, por lo que cada elección distribuye 120 mandatos entre los partidos que logran superar el umbral electoral.
*¿Cómo se reparten los votos?*
Israel funciona como un distrito electoral único: los ciudadanos votan por una lista partidaria a nivel nacional, no por candidatos de cada ciudad o región. Los escaños se asignan de manera proporcional según la cantidad de votos obtenidos por cada lista.
*El umbral electoral*
Para ingresar a la Knéset, un partido debe obtener al menos el 3,25% de los votos válidos. Si no llega a ese mínimo, queda fuera del Parlamento y sus votos no se traducen en mandatos.
*Listas y candidatos*
Cada partido presenta una lista ordenada de candidatos. Si una agrupación obtiene, por ejemplo, diez mandatos, ingresan a la Knéset los primeros diez nombres de esa lista.
*¿Qué significa formar gobierno?*
Ganar más mandatos no siempre alcanza para gobernar. Para aprobar leyes importantes y sostener al Ejecutivo se necesita el respaldo de una mayoría de al menos 61 de los 120 diputados.
Por eso, después de las elecciones comienzan negociaciones entre partidos para formar una coalición. Allí se definen acuerdos sobre ministerios, presupuesto, seguridad, educación, servicio militar, religión y Estado, entre otros temas.
*El papel del presidente*
Tras consultar a las fuerzas elegidas, el presidente de Israel encarga a uno de los líderes políticos la tarea de formar gobierno. Esa persona recibe un plazo inicial de 28 días, con posibilidad de una extensión, para reunir una mayoría parlamentaria.
*Coalición y oposición*
La coalición está integrada por los partidos que respaldan al gobierno. La oposición reúne a quienes no participan de él y controlan, cuestionan o presentan alternativas a sus decisiones.
Las encuestas no son resultados
Los sondeos reflejan una estimación del momento, pero no reemplazan el voto. En un sistema tan fragmentado, uno o dos mandatos pueden modificar por completo la posibilidad de formar una coalición.
En Israel, las elecciones no terminan cuando se cuentan los votos: allí comienza la disputa decisiva por construir una mayoría capaz de gobernar.
La leyenda de la música estadounidense Gloria Gaynor, conocida principalmente por el tema "I Will Survive", regresa a Israel para ofrecer su primer concierto en el país en más de una década... La ganadora de dos premios Grammy actuará el 13 de abril de 2027 en el Auditorio Charles Bronfman de Tel Aviv, acompañada por una banda de diez músicos...
La cantante, de 83 años, ya se presentó en el mismo recinto en 2015... Su vínculo con Israel va más allá de la música; al recibir un galardón del consulado de Israel en Nueva York en 2016, Gaynor declaró: "Me enamoré de Israel la primera vez que estuve allí".....
DEL WSJ
Francia debe salvar a Europa
Por Holman W. Jenkins, Jr.
21 de octubre del 2026
Obtuve miradas de desaprobación de colegas panelistas de televisión cuando dije en el 2019 que fue negligencia de los franceses permitir que Notre-Dame se incendiara. Pero mi planteo fue uno serio. Tras el hecho, se señaló ampliamente como los monumentos franceses ya habían llegado a depender de la filantropía extranjera e interna para el mantenimiento. Luego llegaron las sumas millonarias ofrecidas desde el extranjero para restaurar la catedral. Si ustedes no lo han advertido, los últimos meses han estado repletos de historias de objetos de valor siendo sacados de los museos franceses con mala seguridad.
La primera tarea del gobierno es proporcionar un ambiente ordenado y legal para que los ciudadanos persigan sus objetivos. Un gobierno dedicado a cumplir cada deseo y anhelo de los suyos está destinado a fracasar, porue sus deseos y anhelos son ilimitados. Cuando un gobierno pierde la capacidad de priorizar, pierde la capacidad de gobernar. El de Francia lo ha hecho.
El momento francés actual ha sido previsible desde hace años, más aun cuando la moneda euro se volvió un instrumento para permitir a Francia endeudarse más y hundirse más en la disfuncionalidad. Yo pronuncié lo inevitable en un titular hace dos décadas, “¿Nos comeremos a nuestros jóvenes?”, por el parasitismo intergeneracional que se ha vuelto el estado moderno de bienestar. En un titular en el año 2018 sobre el presidente recientemente electo de Francia yo dije "Macron es la Ultima Esperanza de los Contribuyentes Alemanes"—o sea, para aquellos que cargarán con el rescate futuro, sin el cual la moneda común no sobrevivirá.
Pero ahora el euro debe sobrevivir. Vladimir Putin lo salvó. Cualquier sentimiento que existiera en las élites para llamarlo un proyecto fallido, ese sentimiento de las élites se ha ido gracias a la amenaza rusa. Incluso el partido alemán AfD —una formación política que rompe con todas las convenciones— ha terminado por admitir que el euro es permanente. Desde hace tiempo, este partido de extrema derecha se ha normalizado de otra manera: coincide con algunas formaciones centristas y conservadoras del norte de Europa en que es necesario un mecanismo de quiebra para evitar a los contribuyentes de la Unión Europea la carga política —imposible de asumir— de tener que rescatar a sus vecinos del sur, sumidos en la precariedad financiera.
Quizá resulte sorprendente saber que ya existe, en cierto modo, un procedimiento que permite a los Estados miembros solicitar una renegociación con sus acreedores. Sin embargo, carece de mecanismos automáticos que obliguen a realizar cambios desde afuera. ¿Por qué? Porque todos comprendieron que, a esas alturas, ya era demasiado tarde. Si la falta de pago fuera una opción, se volvería inevitable: el mercado de bonos dejaría de comprar deuda de Francia, España e Italia, haciendo saltar por los aires la estrategia del Banco Central Europeo de "prorrogar y fingir" (extend-and-pretend).
Tal vez, después de todo, hubiera algo de sensatez en la negación. Francia es demasiado grande para caer, pero también demasiado grande para ser rescatada. Solo queda una opción realista: o Francia endereza el rumbo, o arrastra a Europa consigo.
En realidad, no existe otra alternativa, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales del próximo año —posiblemente la derechista Marine Le Pen—, en un momento en que los franceses se muestran fascinados por una biografía cinematográfica en dos partes sobre Charles de Gaulle; como si intuyeran la necesidad de reavivar una llama nacionalista que apenas parpadea.
Probablemente no haya otra alternativa a tomar las riendas de su propio destino que no sea la salida de Francia de la eurozona, lo que conllevaría un desplome de su nivel de vida y ver cómo todos esos hermosos castillos y obras de arte son adquiridos por chinos y estadounidenses ricos.
O bien, Francia podría convertirse en una especie de "Corea del Norte" en la Costa Azul, aislándose del mundo en pos de una autosuficiencia económica precaria y empobrecida.
Si el año que viene la señora Le Pen llega a una segunda vuelta contra Jean-Luc Mélenchon —figura de la izquierda que alienta los disturbios— es probable que ella gane con un mandato claro: en primer lugar, aplicar represión si fuera necesario (aunque imagino que los anarquistas de fin de semana de hoy en día se lo pensarían dos veces si vieran venir por ellos a una representante de rostro severo de la Francia conservadora y de clase media).
En segundo lugar, cabe suponer que se tomarían medidas realistas para hacer frente a la crisis fiscal. Decisiones que hasta ahora han resultado inalcanzables para Francia y que, para los votantes franceses, parecían el fin del mundo, en estas circunstancias, no parecerían algo tan grave. Por ejemplo, elevar la edad de jubilación de los 62 a los 67 años, tal como han hecho otros países europeos; o imponer copagos y franquicias más elevados para las consultas médicas y la atención sanitaria. Francia ha logrado avances modestos al eliminar regulaciones laborales que desincentivan la contratación —normas que, en la práctica, convierten a cada trabajador en un dependiente vitalicio del Estado— pero hace falta mucho más.
Otros pueblos de naciones desarrolladas han tenido que pasar por estas situaciones. ¿De verdad vale la pena hacer saltar por los aires Francia y Europa para evitarlas?
Vuelvo a pensar en Notre-Dame. En aquel entonces me sorprendió que los franceses no observaran la catástrofe y se preguntaran: ¿En qué nos hemos convertido? Es evidente que existe una Francia dotada de espíritu y aspiraciones, una Francia que no querría verse retratada —por usar la detestable expresión de un personaje de dibujos animados estadounidense— como una nación de "monos rendidos comedores de queso".
Es cierto que han pasado diez años desde mi última visita, pero resulta difícil imaginar que un pueblo que cuenta con los recursos, la historia y el buen gusto de los franceses fracase de forma tan ignominiosa ante el problema de la «gerontocracia codiciosa» —ese desafío al que, tarde o temprano, se enfrentarán casi todos los Estados occidentales, incluido Estados Unidos.
Del WSJ
Una adquisición para la 'Flota en las Sombras' de Irán
Estados Unidos puede aprovechar las sanciones para eliminar el mercado negro.
Octubre 21, 2026
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones sobre 17 de los buques de la así llamada flota en las sombras de Irán el 8 de octubre. La red envejecida de buques cisterna transporta ilícitamente petróleo crudo, petróleo y productos petroquímicos iraníes a mercados extranjeros. Menos de una semana después, la administración estaba considerando según se informa aliviar las sanciones sobre buques de la flota en las sombras y permitirles transportar petróleo no sometido a sanciones en un esfuerzo por reducir las tarifas de los fletes. Esas discusiones, dijo un funcionario estadounidense a Reuters, incluyen la posibilidad de levantar las sanciones sobre los buques cisterna "caso por caso", para que puedan cambiar de mano.
Un levantamiento generalizado de las sanciones sería una retirada, pero permitir que los buques individuales cambien de dueño podría ser una estrategia inteligente. Washington debería crear incentivos para que los operadores alineados con Estados Unidos compren embarcaciones procedentes del mercado negro iraní y los destinen a usos legítimos en el Estrecho de Ormuz.
El negocio iraní de la flota en las sombras está desapareciendo gracias al bloqueo naval estadounidense. Irán no cargó petróleo crudo en sus terminales exportadoras en septiembre, de acuerdo con la firma de rastreo de buques Kpler. El grupo investigador Energy Aspects, en una nota a los clientes, dijo que la mayoría de las embarcaciones sometidas a sanciones por vínculos rusos o venezolanos han seguido operando estos últimos tres meses. Los buques dedicados a Irán no lo han hecho.
Kpler informa sobre 160 superpetroleros bajo sanciones estadounidenses, 7 de cada 10 de ellos de menos de 20 años de antigüedad, pero dijo a Reuters que sólo unas 2 docenas podrían volver a unirse a la navegación comercial. Sin embargo, la labor que resulta más necesaria no forma parte del circuito convencional. La tarea más urgente consiste en transportar crudo del Golfo a través del estrecho de Ormuz, una ruta donde el seguro contra riesgos de guerra supone entre el 7,5% y el 10% del valor del casco de un buque, y el alquiler de un superpetrolero puede costar hasta 1,3 millones de dólares diarios. Con unas primas tan elevadas, utilizar un buque antiguo es la opción menos costosa a la hora de asumir riesgos.
Según la consultora Energy Aspects, una flexibilización de las sanciones podría permitir que un pequeño número de petroleros adicionales se incorporen al transporte a través de Ormuz. Es probable que los operadores convencionales que ya cubren esta ruta adquieran buques que actualmente operan en la "flota en las sombras", siempre que dicha compra conlleve un alivio de las sanciones. Los barcos más antiguos, por su parte, podrían venderse para su desguace.
Por sí solas, las sanciones rara vez llevan a los propietarios a abandonar el negocio. Al quedar excluidos de los sistemas bancarios, de seguros y de registro convencionales, recurren a clientes dispuestos a asumir el riesgo que implican dichas sanciones. Lo mismo ocurre con las refinerías de petróleo: tras la imposición de sanciones por parte del Reino Unido y la Unión Europea contra la empresa china Yulong Petrochemical en octubre de 2025, proveedores como BP y Saudi Aramco cancelaron sus envíos de crudo a la compañía. Según Reuters, la proporción de crudo ruso en el suministro de Yulong pasó de representar entre el 40% y el 50% del total a suponer "la mayor parte, si no la totalidad".
Durante mis ocho años en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, aprendí que ofrecer una salida a los propietarios puede facilitar la aplicación de las sanciones. En casos concretos, procedíamos a retirar buques y empresas de las listas de sancionados cuando estos cambiaban de titularidad. Sin embargo, no contábamos con un bloqueo que hiciera que las operaciones de esta flota con Irán carecieran de valor. Ahora, esa herramienta de presión existe.
Además, existe un precedente: al mismo tiempo que el Departamento del Tesoro impuso sanciones a los 17 buques de la "flota en las sombras", retiró de la lista de sancionados a dos buques portacontenedores que habían sido vendidos a operadores alineados con Estados Unidos.
Washington debería ampliar este modelo y comenzar a buscar compradores para esta flota: operadores alineados con Estados Unidos que pongan estas embarcaciones a trabajar en la ruta del estrecho de Ormuz. Asimismo, deberíamos colaborar con los Estados de abanderamiento y los registros bajo los cuales opera la flota, para garantizar que un cambio de titularidad sea la única vía para volver a acceder a servicios de seguros y financiación. Los buques más antiguos podrían venderse para su desguace bajo las mismas condiciones.
Teherán construyó un mercado negro para eludir el muro de las sanciones. El bloqueo lo dejó sin recursos. En lugar de bajar el muro, Washington debería abrir una puerta y dejar que el régimen vea a su flota trabajar para otro.
El Sr. Maleki es miembro principal en la Fundación para la Defensa de las Democracias. Fue alto funcionario de sanciones en el Departamento del Tesoro del 2017 al 2025.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respondió a las declaraciones del presidente turco Recep Tayyip Erdogan:
“No quiero un enfrentamiento con Turquía. Turquía quiere un enfrentamiento con nosotros. Erdogan dice que Israel debería ser destruida, que Jerusalén es su ciudad. Él cree que volverá al Imperio Otomano. Olvida que aquí hay un país al que hemos estado ligados durante más de 3.000 años. No estamos en el siglo XVI, cuando los otomanos tomaron el control de esta región y la gobernaron durante 400 años. Aquí hay un poder. Se llama el Estado judío en la tierra natal judía.”
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