Mañana el grupo terrorista Hamas liberará a otros tres secuestrados después de 498 días de cautiverio.
Estas horas previas son muy difíciles para Israel y todo el mundo libre: otra vez seremos testigos de la crueldad de los terroristas palestinos. Algunas ideas:
1. Israel queda otra vez en una encrucijada perversa planteada por el propio grupo terrorista Hamas: arrasar con todo o aceptar la liberación fraccionada y en tandas haciendo caso omiso a las constantes provocaciones y violaciones al acuerdo por parte de Hamas.
Es una decisión crítica que trasciende muchos niveles de análisis y se perpetúa, en todo Israel, como un escenario de enorme sacrificio frente a un irrenunciable objetivo que es traer a TODOS los secuestrados a casa. Las imágenes del sábado pasado fueron un detonante.
El tiempo va confirmando que las rondas de liberaciones son cada vez más duras. El escenario y el espectáculo, es que de una crueldad ilimitada, horrorizaron al mundo entero. Pero, también por desgracia, los terroristas siguen escondidos detrás de sus máscaras negras y verdes.
2. Hamas y parte de la población de Gaza están cometiendo crímenes de lesa humanidad contra los israelíes secuestrados. Los testimonios de los liberados, que se irán haciendo cada vez más públicos con el tiempo, son estremecedores. Nadie podría resistir esa tortura.
La organización por clanes familiares dentro de la Franja de Gaza expuso, ahora con total crudeza, una inocultable realidad: todo Gaza es Hamas. O si no es todo, lo es más del 80% de una población inoculada con un odio que trasciende a la aversión a la identidad judía de Israel.
Los palestinos tienen un concepto que acogieron desde la década de 1980 y que se sumó al del resto de países árabes que "buscaron ser" tras la caída del Imperio Otomano: la causa palestina ES una causa islamista comandada hoy por Irán a través de Hamas y la Yihad Islámica.
Aceptado hasta por los propios, Hamas es una entidad inseparable del pueblo palestino que ha motorizado una ideología cancerígena de destrucción estructurada, durante décadas, por una parte importante del mundo árabe. Hamas es solo una de las caras de un monstruo mucho mayor.
3. Especialmente Trump debe tener cuidado con la exacerbación belicista si no se acompañan con hechos concretos. Tarde o temprano, la credibilidad se empañan y los eufóricos gritos de guerra pueden volverse en contra. Israel cede por un mandato humanitario irrenunciable.
Nos preparamos para repetir este sábado la orquesta miserable de un Hamas derrotado, pero que sigue enquistado en una Gaza donde su sociedad lo recibe con los brazos abiertos. El sacrificio y el martirio están muy bien recomendados por el islam político y el yihadismo global.
Hamas está incumpliendo el acuerdo y sigue provocando a un Israel que no se moverá del objetivo principal: traer a los 76 inocentes del infierno de Gaza. Los palestinos, con su victimismo y una sociedad extremadamente parasitaria, sobrepasaron otra vez su cinismo.
Si la guerra se reinicia van a volver a esconderse en los túneles como ratas. Habrá siempre una UNRWA, un Parlamento Europeo o una Cruz Roja que difunda el inventado victimismo palestino y niegue que debajo de esos uniformes negros hay criminales infantilizados por aquella parte del mundo que compra su relato adulterado.
Que vuelvan los 76 secuestrados a casa y, por el bien del mundo libre, Israel termine de ajustar cuentas contra Hamas en una Gaza arrasada que se convertirá en un vertedero de yihadistas peor que el que es ahora si no hay un plan de acción rápido. Cierro aquí.

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