jueves, 3 de julio de 2025

DEL NYT (ARTICULO DE BRET STEPHENS)

 LO QUE SIGNIFICA REALMENTE 'GLOBALICEN LA INTIFADA'


Por Bret Stephens
Julio 1, 2025

traducida por Marcela Lubczanski

 
Zohran Mamdani tuvo tres oportunidades de repudiar la expresión “globalicen la intifada” en una entrevista el fin de semana con Kristen Welker de NBC. Habría sido fácil, y políticamente astuto, que el candidato demócrata a alcalde de New York diga que él habría sido informado acerca de la connotación violenta de la frase y que él lamentaba no haberla rechazado antes. En su lugar, él se desentendió cada vez, diciendo que aunque él mismo no utiliza esas palabras, se negaría a "vigilar" el lenguaje de otros.
Entonces den a Mamdani crédito por esto: El tiene la valentía de sus convicciones. Ahora debería cargar la responsabilidad por ellas, también.
Yo era un periodista que vivía y trabajaba en Jerusalén cuando obtuve una muestra de lo que significa en la práctica la palabra “intifada,” que en árabe significa "sacudirse algo de encima." Acababa de mudarme a un departamento en el barrio Rehavia cuando en marzo del 2002 mi cafetería local, Café Moment, fue el blanco de un atentado suicida.
Mi esposa, a quien aun no había conocido, debía estar en la cafetería cuando explotó, pero había cambiado de planes a último minuto. Once personas fueron asesinadas y 54 fueron heridas esa noche. Múltiples perpetradores, miembros de Hamas, fueron arrestados y luego liberados nueve años más tarde, en un intercambio por el rehén israelí Gilad Shalit.
Dos semanas después, yo estaba en el Seder de Pesaj de un amigo en el centro de Israel cuand se filtró la noticia que hubo un ataque con bomba en un Seder en un hotel en Netanya. Treinta civiles fueron asesinados allí y 140 fueron heridos. Entre los muertos estaban Sarah Levy-Hoffman, Clara Rosenberger y Frieda Britvich, todas ellas sobrevivientes de Auschwitz.
Dos días después de eso hubo un ataque contra un supermercado en Jerusalén. Fueron asesinadas dos personas: un guardia de seguridad llamado Haim Smadar, padre de seis niños, quien impidió que el atacante ingresara a la tienda, y una estudiante de último año de secundario llamada Rachel Levy. Rachel habría tenido unos 40 años ahora si tan sólo no hubiese estado en el lugar equivocado en el instante equivocado.
La vida en Jerusalén estuvo marcada durante los meses siguientes por ataques suicidas que ocurrieron con regularidad casi metronómica. Entre los que nunca olvidaré: El atentado en la Universidad Hebrea, que dejó nueve personas asesinadas y 85 heridas, y el atentado del Café Hillel, otro favorito mío del barrio. Siete personas fueron asesinadas allí, incluido David Applebaum, un doctor de sala de emergencias que había tratado a decenas de víctimas del terrorismo, y a su hija Nava de 20 años de edad. Ella iba a casarse al día siguiente.
El 29 de enero del 2004, a las 8:48 a.m., yo estaba cuidando a mi hija recién nacida en su cuna cuando escuché un estruendo fuerte y vi una columna de humo negro subir desde la Calle Azza, detrás de mi departamento. Al cabo de tres minutos yo estuve en la escena y escribí lo que ví más tarde esa noche.
El suelo estaba cubierto de vidrio; todas las ventanas del autobús habían estallado. Dentro de los escombros pude ver tres cadáveres muy inmóviles y un cuerpo que se estremecía de forma convulsiva. Fuera del autobús, otros tres cadáveres estaban esparcidos en el suelo, uno boca arriba, dos boca abajo. Había un gran pedazo de torso arrancado de su cuerpo, el que yo supuse sería del atacante suicida. En otras partes en el suelo, más trozos de carne humana: una pierna, un brazo, trozos más chicos, charcos de sangre.
En medio de la carnicería, no logré ver a un periodista que trabajaba para mí, Erik Schechter. Sus heridas fueron descriptas como "moderadas," queriendo decir heridas de metralla, daño vascular y una rótula destrozada. El pasó meses en recuperación.
Hubo muchas más atrocidades en Israel durante los siguientes años, culminando en la orgía de asesinato, violación y secuestro que fue el 7 de octubre del 2023. Pero la intifada también fue globalizada. Una mujer asesinada y otras cinco heridas en la oficina de la Federación Judía en Seattle en el año 2006 por parte de un atacante que dijo a los testigos oculares que él estaba "enojado con Israel." Seis judíos asesinados por terroristas en el Beit Jabad en Mumbai, India, en el año 2008. Cuatro judíos asesinados en un mercado kosher en París en el año 2015. Una joven pareja asesinada en mayo después de dejar una recepción en el Museo Judío de la Capital de Washington por parte de un asesino que gritaba "Liberen Palestina." Una mujer estadounidense anciana, Karen Diamond, quien falleció a causa de heridas de quemaduras la semana pasada después de ser la víctima, junto con al menos otras 12 personas, de un ataque con bombas incendiarias en Boulder, Colorado, por parte de otro atacante que también gritaba "Liberen Palestina."
Hay debates enriquecedores y legítimos sobre el conflicto entre israelíes y palestinos y la política estadounidense hacia él. Ninguno de nosotros debería ignorar el impacto devastador que la guerra en Gaza se cobra sobre los civiles palestinos. Y nadie tiene el monopolio de la verdad o de la virtud: Los que quieren condenar la política israelí están en todo su derecho.
Pero un candidato político importante que se rehúsa a condenar la frase “globalicen la intifada” no está participando en el debate democrático legítimo; él está dando consuelo moral a personas que asesinan deliberadamente a judíos inocentes.
Hay liberales y progresistas que continuarán dando excusas por Mamdani. Ellos argumentarán que sus visiones sobre “globalicen la intifada” no tienen que ver con su agenda para New York. Ellos observarán que él tiene un apoyo previsible de partidarios judíos de extrema izquierda. Ellos harán juegos semánticos sobre el significado original de “intifada.”
A esos partidarios, uno sólo puede desearles buena suerte. Ellos están presentando el caso de Donald Trump sobre la dirección radical de demasiado del Partido Demócrata mejor de lo que él podría haberlo hecho jamás.

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