por Nima Gholam Ali Pour • 19 de Agosto de 2018

La sinagoga de Goteborg fue atacada con bombas incendiarias al 9 de diciembre de 2017. (Imagen: Lintoncat/Wikimedia Commons).
A medida que grandes ciudades suecas como Malmo se están convirtiendo en lugares donde los judíos están amenazados, el antisemitismo en Suecia ha empezado a llamar la atención internacional. Pero ¿merece Suecia esta mala reputación, o se trata de algún malentendido?
En diciembre de 2017, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como capital de Israel, se desataron manifestaciones en Malmo. Los manifestantes, a menudo personas de origen árabe, gritaban: "Queremos recuperar nuestra libertad y vamos a disparar a los judíos", y una capilla en un cementerio judío fue atacada con bombas caseras. En Gotemburgo, la sinagoga de la ciudad también fue atacada con bombas caseras.
El periódico local de Malmo, Kvällsposten, explicó cómo la congregación judía de Malmo —no israelíes: judíos suecos— intenta protegerse.
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