lunes, 20 de abril de 2020

Su extenso discurso nos emocionó y nadie quería que finalizara, necesitábamos escucharlo eternamente. Bajó del escenario, me acerqué, hablamos brevemente en idish, le pedí ver su número en el brazo, se remangó su camisa rallada y delante de él escribí su número en mi brazo como mi humilde homenaje.

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