segundo de los cuatro componentes del incienso mencionados en la Torá (Éxodo 3:34).. Este componente, denominado en las fuentes judías como “clavo (de olor)” y en el Talmud de Jerusalem y el Talmud de Babilonia como “uña (olorosa)”, era un componente necesario del incienso que, según las fuentes, se prendía tanto en el Primero como en el Segundo Templo..
Este hallazgo apunta a una clara conexión entre la Jerusalem del siglo X a. E. C. (los días del reinado de Salomón) y el Reino de Saba, escribió el equipo..

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