miércoles, 2 de julio de 2025

DEL WSJ

 NETANYAHU ASUMIO UN RIESGO GIGANTE AL ENFRENTAR A IRAN. RINDIO FRUTOS

El líder israelí, normalmente reacio al riesgo, atacó Irán sin la promesa de ayuda estadounidense, pero con una aguda percepción de la probable reacción de Trump.

Por Shayndi Raice, Anat Peled y Dov Lieber
Junio 27, 2025
TRADUCIDA POR 
Marcela Lubczanski

Benjamin Netanyahu ha pasado tres décadas haciendo sonar la alarma acerca del programa nuclear de Irán. Con la ferocidad de un profeta bíblico, él advirtió que Irán era una amenaza existencial para Israel. Pero su discurso duro siempre fue equilibrado por una cautela de estratega astuto, especialmente al medir las ramificaciones militares y políticas de actuar contra Irán.
El 12 de junio, ese cálculo cambió. Netanyahu hizo la que era indudablemente la mayor apuesta de su larga carrera política, ordenando a la fuerza aérea israelí atacar sola a Irán, sin ninguna garantía que Estados Unidos se uniría y lo ayudaría a terminar el trabajo.
Hasta ahora, la decisión parece haber rendido frutos. La operación ha probado la supremacía militar y de inteligencia de Israel sobre Irán, cambiando el equilibrio de fuerzas en el Medio Oriente y confirmando el lugar de Israel como la superpotencia de la región.
Más aun, Netanyahu parece haber anticipado con asombrosa perspicacia la reacción probable de Donald Trump ante la maniobra de Israel. Por primera vez en la larga historia de la estrecha relación de los dos países, las fuerzas estadounidenses se han unido a una campaña militar israelí, proporcionando el poder de fuego masivo necesario para completar el ataque contra las instalaciones nucleares de Irán.
El apoyo del Presidente Trump fue un giro radical en las relaciones recientes de Netanyahu con EE.UU. En abril, Trump había hecho un anuncio sorpresa frente a Netanyahu en la Casa Blanca, declarando que Estados Unidos involucraría a Irán en conversaciones nucleares directas, algo que los israelíes han dicho hace mucho tiempo que sería infructuoso. Un mes después, Trump pareció haber dejado de lado a Israel, visitando sólo a los aliados del Golfo en el Medio Oriente en su primer viaje al extranjero desde que regresó al cargo.
Netanyahu nació en 1949 en Tel Aviv y creció en Jerusalén. El futuro primer ministro pasó muchos años de su niñez viviendo en Estados Unidos y finalmente estudió arquitectura y negocios en el M.I.T.
El saltó a la fama por sus habilidades dotadas de oratoria e inglés perfecto, defendiendo a Israel en las estaciones de noticias a lo largo de Estados Unidos mientras trabajaba en la embajada de Israel en Washington, D.C. Su perfil público en Israel fue ayudado por la fama de su hermano mayor, Yonatan Netanyahu, quien dirigió la unidad comando más elitista de Israel antes de caer en batalla en una famosa operación de rescate de rehenes en Entebbe, Uganda, en 1976. WatchView on Watch
Netanyahu ha presentado a su padre, el fallecido Benzion Netanyahu, un destacado historiador de la judería medieval y un sionista de derecha, como la figura que le impartió la misión de impedir que Irán construya armas nucleares y la voluntad para hacerlo. El 20 de junio, Netanyahu publicó en X un antiguo discurso por parte de su padre de entoncces 100 años de edad, en el cual él advertía la amenaza existencial que presentaba un Irán nuclear. El Netanyahu más grande también habló de cómo Israel debe enfrentar esa amenaza: "Mirar con firmeza al peligro, considerar con calma lo que se tiene que hacer, y estar preparados para entrar en acción cuando las posibilidades de éxito sean razonables."
Netanyahu ha estado advirtiendo de la amenaza nuclear presentada por Irán desde al menos principios de la década de 1990. Pero no fue una conclusión inevitable que él apretaría el gatillo. Dentro de Israel, él tiene la reputación de ser reacio a correr riesgos, un rasgo que sus críticos dicen es impulsado por sus propios cálculos políticos y afán por permanecen en el poder. Sus años de advertencia sobre Irán sin siquiera tomar la iniciativa jamás fueron la prueba A que él era incapaz de ser decisivo.
Netanyahu consideró seriamente atacar Irán en los años 2010, 2011 y 2012. Pero no pudo conseguir que sus jefes militares o de inteligencia apoyaran el plan. Decidiendo que era muy arriesgado tratar de seguir adelante sin la aprobación de ellos, él dio marcha atrás.
Lo que transformó la situación estratégica para Israel fue el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023, considerado la peor falla de inteligencia en la historia de Israel, cuando miles de terroristas infiltraron el sur de Israel desde Gaza, asesinando a alrededor de 1,200 personas y tomando como rehenes a otras 251. En la conmoción e indignación que siguieron, Netanyahu pudo preparar el terreno para una campaña no sólo para eliminar a Hamas, un cliente iraní de largo tiempo, sino para montar una guerra en múltiples frentes contra la red de milicias aliadas de Irán en la región, su así llamado “anillo de fuego.”
En septiembre del 2024, Israel lanzó una opearción militar y de inteligencia audaz tomando como blanco a la milicia Hezbola, la que había estado disparando misiles a Israel desde el ataque del 7 de octubre, diciendo que no se detendría hasta que los israelíes se retiraran de Gaza. Hezbola finalmente cedió después que Israel tuvo éxito en eliminar a su alto liderazgo, incluido el jefe de largo tiempo, Hassan Nasrallah.
Para noviembre, Israel y Líbano habían acordado un cese del fuego que requirió que Hezbola retire sus fuerzas de la frontera con Israel. El grupo se ha abstenido de atacar Israel desde entonces, aun cuando Israel continúa atacando a Hezbola a pesar del alto al fuego.
Fue ese mismo mes, tras la reelección del Presidente Trump, que Netanyahu tomó la decisión de atacar Irán, dijo Netanyahu en un discurso este mes. Después de años de tensión con la administración Biden, él decidió que los vientos políticos habían cambiado en su favor. Israel también había anulado la mayoría de las defensas aéreas de Irán en un intercambio de misiles ese octubre. Netanyahu contó que decidió atacar Irán alrededor de abril.
Los acontecimientos en Siria sumaron a su confianza. En diciembre, las fuerzas contrarias a Assad, alentadas por el debilitamiento de Hezbola por parte de Israel, marcharon sobre Damasco y derrocaron al régimen sirio, eliminando a uno de los aliados claves de Irán y eliminando una ruta para que Teherán reabastezca a Hezbola.
Parecía que la visión de Netanyahu de un nuevo Medio Oriente, con un Irán debilitado, estaba tomando forma. Todo lo que quedaba era el enemigo más grande de Israel, el propio Teherán.
Ahora sólo Estados Unidos se interponía en el camino de Netanyahu. Israel estaba enfrentando una creciente ala aislacionista en el Partido Republicano que pedía que el presidente permanezca fuera de los embrollos extranjeros y mostraba una actitud crecientemente hostil hacia Israel.
“Por diferentes razones no podía suceder exactamente en esta fecha,” dijo Netanyahu respecto de su plan de atacar Irán alrededor de abril. Ese fue el mismo mes en que el Presidente Trump sorprendió a Netanyahu en una reunión en la Casa Blanca diciendo que él estaba iniciando negociaciones directas con Irán.
Las tensiones entre Israel y Estados Unidos abundaron en el período que llevó a la ofensiva de junio. Estados Unidos llegó a un acuerdo con los rebeldes hutíes de Yemen para que se abstengan de atacar barcos estadounidenses mientras permitía al grupo seguir atacando a Israel. Las negociaciones estancadas entre Israel y Hamas fueron también una fuente de frustración para Trump, ya que Netanyahu se negó a poner fin a la guerra en Gaza. En mayo, Estados Unidos llegó a su propio acuerdo con Hamas por la liberación del último rehén estadounidense vivo en Gaza, dejando de lado y preocupando a Israel.
Pero Netanyahu persistió. El dio a su confidente más cercano, el ex embajador ante Estados Unidos, Ron Dermer, la tarea de convencer a la administración Trump que la única forma de detener las ambiciones nucleares de Irán era un ataque militar israelí. En una llamada telefónica con Netanyahu el 12 de junio, Trump cedió, de acuerdo con funcionarios al tanto de la llamada, diciendo que Israel podría proceder por su cuenta, pero que Estados Unidos no se involucraría.
De la noche a la mañana, mientras Trump observaba a Israel asestar con éxito los primeros golpes, él cambió el tono. Expresó admiración por los ataques en redes sociales y dio a entender en llamados a los periodistas que Estados Unidos había desempeñado un rol más grande del conocido, aun cuando horas antes el Secretario de Estado Marco Rubio publicó una declaración diciendo que Israel había actuado sola.
La parte más riesgosa de la apuesta de Netanyahu era proceder con una operación israelí sin ninguna garantía que EE.UU. se uniría y utilizaría las bombas destructoras de búnkeres que podrían destruir la planta nuclear más importante de Irán. Una campaña israelí para tratar de eliminar un sitio como Fordow, construido a cientos de pies dentro de la tierra, habría requerido unidades comando israelíes y poner las vidas de los soldados en riesgo, dicen los analistas militares israelíes. Y sin Estados Unidos, Israel no habría tenido ninguna estrategia de salida clara para la operación.
El ataque estadounidense contra tres plantas nucleares iraníes en el 10º día del conflicto fue el instante en que la apuesta de Netanyahu realmente fue rentable. Fue la primera vez en la historia que fuerzas estadounidenses se habían unido en una ofensiva israelí. Ningún soldado israelí o estadounidense resultó muerto en la operación de 12 días contra Irán.
Fue finalmente la voluntad de Netanyahu de ir solo contra Irán, con gran riesgo político para sí mismo, la que ayudó a convencer al Presidente Trump que Israel estaba totalmente comprometida con la operación, dijo David Friedman, ex embajador de EE.UU. ante Israel en el primer mandato de Trump. “Una vez que él vio eso, y el dominio desbordante de la fuerza aérea israelí, estuvo preparado para entrar en una sociedad sin precedentes con Israel, tanto en términos de su éxito como de su alcance."
“Tomar tal decisión es un riesgo enorme,” dijo Israel Ziv, un ex alto general israelí que es generalmente crítico de Netanyahu. “Debería darse crédito a Netanyahu por tomar esa decisión mientras Estados Unidos no lo apoyaba plenamente."
Netanyahu aun enfrenta el desafío de convertir el éxito militar en una victoria diplomática que podría evitar otro enfrentamiento entre Irán e Israel en algunos años. “En el corto plazo funcionó muy bien,” dijo Michael Oren, un ex embajador israelí ante EE.UU. “La batalla ahora pasa del campo de batalla a la mesa de negociación.”
Aun no está claro tampoco cuán lejos el ataque israelí-estadounidense ha revertido las capacidades nucleares de Irán. Puede simplemente llevar más bajo tierra el programa de Teherán, haciendo más difícil de monitorear por parte de Israel y Estados Unidos.
Los problemas más inmediatos para Netanyahu son políticas. En un esfuerzo por capitalizar el amplio apoyo del público israelí al ataque contra Irán, él está considerando llamar a elecciones anticipadas, de acuerdo con una persona familiarizada con la familia Netanyahu. En días recientes, él ha hecho paradas de campaña tradicionales, incluido el Muro Occidental, donde vistió un talit tradicional azul y blanco y kipá.
El también visitó un negocio de falafel en la ciudad obrera de Bat Yam, un bastión de Netanyahu, que fue golpeada por un misil balístico durante la guerra. Después de evitar en gran medida al público desde los ataques del 7 de octubre, él caminó a través de multitudes de personas que cantaban, “Bibi rey de Israel, ue tenga larga vida.”
Pero él está todavía enfrentando una batalla cuesta arriba, tanto localmente como internacionalmente. Ya una figura profundamente divisiva en Israel, su popularidad sufrió un golpe masivo después del ataque de Hamas. Antes de la ofensiva iraní, las encuestas mostraban que su coalición actual perdería fuerza si era celebrada una elección ahora.
Y él se ha vuelto un paria global debido a la creciente oposición internacional a la guerra en Gaza. El está enfrentando una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
La guerra en Gaza frustró lo que habría sido un acuerdo revolucionario para normalizar las relaciones con Arabia Saudita. Netanyahu ha seguido desafiando las demandas de los posibles aliados árabes que él acepte un camino hacia un estado palestino, algo que podría la normalización nuevamente en el camino.
La mayoría de los israelíes quieren que termine la guerra en Gaza y que Netanyahu llegue a un acuerdo que traería a casa a los rehenes vivos y los cuerpos de los fallecidos Las tropas israelíes están agotadas después de 20 meses de guerra, y hay creciente frustración porque la ofensiva se haya convertido en un atolladero.
Hay señales tempranas que la ofensiva contra Irán puede haber ayudado a estabilizar la posición de Netanyahu en las encuestas, aunque los israelíes en general todavía desconfían de él, dijo Tamar Hermann, un encuestador en la think tank Israel Democracy Institute en Jerusalén, quien condujo un sondeo el lunes que aún no se publicó. Netanyahu, quien es el líder de Israel que sirvió más tiempo, ha enfrentado protestas masivas pidiendo su dimisión desde el año 2020. El fue imputado por corrupción, fraude y violación de la confianza en el 2019, acusaciones que él niega, y empezó testificando en su juicio muchas veces a la semana en diciembre.
“No pienso que tendremos un cambio sustancial,” dijo Hermann. “Fortaleció su posición entre sus partidarios, y no fortaleció su posición entre los que se oponen a él."
Lo más pronto que Netanyahu puede celebrar elecciones en Israel es en tres meses, pero podría llevar aun más tiempo debido al receso de la Knesset, dijo Hermann. Eso deja mucho tiempo para que las cosas cambien en el terreno. Una encuesta del Canal 12 israelí efectuada el martes mostró que Netanyahu todavía no podía formar una coalición incluso después de la guerra con Irán.
Pero Netanyahu podría ganar potencialmente más votantes si él produce un acuerdo para poner fin a la guerra en Gaza y traer a casa a los rehenes restantes o si logra acuerdos de normalización regionales con países como Arabia Saudita. Para ambos, él probablemente tendría que comprometerse en algún plan de largo plazo para Gaza que incluiría liderazgo palestino y probablemente un camino al estado, algo que él ha prometido que nunca permitiría que suceda.
Durante el curso de su larga carrera, Netanyahu ha oscilado entre los roles del halcón de derecha y el constructor de puentes hacia el centro y la izquierda, dijo Aviv Bushinsky, una ex jefe de gabinete del primer ministro.
“Netanyahu puede reinventarse, y ahora tiene suficiente influencia para hacerlo,” dijo ella.

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