EL OCCIDENTE ES COMPLICE EN LA TORTURA DE LOS REHENES POR PARTE DE HAMAS
El reconocimiento de Palestina es una recompensa enfermiza por las atrocidades antisemitas de Hamas.
Por Brendan O'Neill
Agosto 4, 2025

Sabemos por qué Hamas arrastraría a dos judíos bajo tierra y los mataría de hambre: porque es un ejército de antisemitas fundado con la intención expresa de perseguir a los judíos. Sabemos por qué humillaría más a los judíos burlándose de ellos en video, obligando a uno a cavar su propia tumba para las cámaras y capturando al otro llorando en dolor desesperado: porque se deleita en el tormento psicológico de lo que ve como un ‘pueblo inferior’. Y sabemos por qué reuniría a estos dos hombres esqueléticos – Evyatar David, de 24 años de edad, y Rom Bravslavski, de 21 años de edad – con el fin de horrorizar al pueblo de Israel: porque su única motivación es herir, idealmente de forma fatal, al estado judío.
Pero aquí está mi pregunta: ¿cómo explicamos la falta de vergüenza de Hamas por lo que infligió sobre esos dos judíos? ¿Qué se esconde tras el orgullo con el cual exhibió sus crímenes ante los medios de comunicación mundiales? Imitar a los nazis y encarcelar judíos por ser judíos antes de reducirlos a sombras descarnadas de lo que fueron—es una cosa. Pero jactarse de eso, publicar los videos, mostrar al mundo las consecuencias inhumanas de su delirio fascista—eso es algo completamente diferente. ¿Por qué Hamas está tan contento de deleitarse en su imitación de las histerias racistas del pasado?
Es porque se siente envalentonado. Siente que goza de un tipo de impunidad moral entre las clases formadoras de opinión del Occidente. Sabe que nuestras clases activistas e influenciadores han bebido con tanta euforia el refresco de la israelofobia que ni siquiera esto, aun con estas imágenes distópicas de los judíos medio muertos de hambre a manos de antisemitas armados, será suficiente para redirigirlos a la razón moral. Sabe que Israel también será culpada por este horror. La esclavización de los jóvenes David y Braslavski para la causa retorcida de lastimar a la nación judía es una prueba de la maldad de Hamas. La arrogancia de Hamas al publicar imágenes enfermizas de su sufrimiento es una prueba de nuestro desbarajuste moral.
Tan pronto como ví los videos sombríos de los dos judíos demacrados, supe que esta era una exhibición jactanciosa por parte de Hamas del poder cultural del que goza sobre muchos en el Occidente, de su condición virtual de intocables en un mundo vuelto medio loco por el odio a Israel. En un video, el Sr. David empuña débilmente una pala para recoger un poco de suciedad en el túnel húmedo donde ha estado encarcelado durante 667 días. ‘Lo que estoy haciendo ahora es cavar mi propia tumba’, dice él. En otro, el Sr. Braslavski es mostrado en una cama improvisada, retorciéndose en agonía famélica. El solloza cuando describe su difícil situación. La humanidad debería estar horrorizada tanto por la tortura de estos judíos como por la confianza con la cual sus torturadores han exhibido al mundo sus acciones malvadas.
Hamas sabe que es tratado como una entidad inocente por la mayoría en el Occidente. Sabe que aunque no es visto como moralmente inmaculado – las élites culturales emiten ocasionalmente condenas superficiales de sus crímenes de guerra – es visto como la parte menos malvada de esta guerra. Sabe que a menudo es borrado totalmente de los comentarios sobre el conflicto, en todas partes, desde la BBC a la CNN pasando por la cloaca del odio a Israel que son las redes sociales. Sabe que su belicosidad en curso raramente es mencionada, que las muertes de sus terroristas en combate son casi olvidadas, envueltas en la afirmación más amplia que Israel ha ‘asesinado a 60,000 personas’. Sabe que la calamidad de Gaza es vista generalmente – y falsamente – como un mal creado por Israel.
Se deleita abiertamente en esta inocencia que le fue concedida por nuestros intelectuales israelofóbicos. ‘Somos las víctimas de la ocupación… por lo tanto nadie debería culparnos por las cosas que hacemos’, dijo uno de sus líderes, Ghazi Hamad, poco después del pogrom del 7 de octubre del 2023. Y, en ciertos círculos, nadie lo hace. En los campus, en las marchas, en la izquierda, en la prensa liberal, surge el grito: Israel es la única autora del horror de Gaza. Como dijo el mismo 7 de octubre ese ejército de radicales mimados de las universidades de élite en la Universidad de Harvard, Israel es 'completamente responsable' por toda la violencia en el Medio Oriente.
La publicación por parte de Hamas de esas imágenes al estilo nazi de dos judíos a los que secuestró, hambreó y luego humilló para la excitación de los antisemitas del mudo fue una afirmación del poder loco del que goza sobre la narrativa de Gaza. Sabe que no importan las extensiones de la depravación en la que se hunda, todavía la historia será que Israel es el problema. Sabe que puede enviar un ejército de 6,000 integrantes para invadir Israel, violar mujeres israelíes, matar civiles israelíes, secuestrar judíos y someterlos a humillaciones fascistas, y todavía los influyentes del Occidente señalaran con el dedo al estado judío. El sufrimiento de David y Braslavski fue posiblemente intensificado por este desbarajuste ético en el Occidente – ciertamente Hamas estuvo explotando ese desbarajuste ético cuando publicó imágenes de su sufrimiento en el conocimiento total que muchos sólo mirarían hacia otro lado.
Peor, Hamas siente que sus crímenes no sólo son perdonados sino recompensados, también. Que publicara los videos de David y Braslavski en los días después que Keir Starmer, Emmanuel Macron y Mark Carney dijeran que reconocerían al Estado de Palestina fue impactante—y repugnante. Hamas claramente ha recibido el mensaje que perseguir a los judíos tiene beneficios. Que llevar a cabo un pogrom puede ser fructífero. Que matar a más judíos en un día de lo que cualquier otro ha hecho desde los nazis, tiene sus recompensas. Incluida la recompensa de la nacionalidad. La promesa de Starmer de reconocer a Palestina prueba que la 'victoria' está 'más cerca de lo que esperábamos,' se jactó Hamas. Ghazi Hamad fue más lejos, celebrando la promesa de Starmer como 'uno de los frutos del 7 de octubre.'
Lo que han hecho Starmer, Macron y Carney es imperdonable. Sí, los tres hablaron por hablar de la importancia de desarmar a Hamas. Pero conferir la condición de estado a un territorio que todavía es gobernado parcialmente por estos militantes bárbaros que se complacen en la persecución y asesinato de judíos es una traición grotesca no sólo a Israel, sino a la decencia básica, también. Las imágenes de David cavando su tumba y de Braslavski sollozando de dolor deberían acosar a Starmer, porque Hamas ve su promesa de reconocimiento como un premio para tal salvajismo. Cree que su violencia brutal contribuyó a acelerar el proceso del estado. Y tiene razón en creerlo. ¿Como pueden los líderes occidentales pedir la liberación de David y Braslavski mientras condecoran con el estado a los monstruos que los secuestraron? Es perverso.
Se siente como que Hamas está reteniendo como rehenes no sólo a 50 israelíes sino al Occidente mismo. Cada comunicado de prensa de este movimiento monstruoso es tomado como una moneda de cambio por nuestros medios de comunicación. Sus atrocidades son pasadas por alto, incluso perdonadas, en el apresuramiento maníaco por maldecir a Israel como el estado más malvado del mundo. Ni siquiera las imágenes publicadas por ellos mismos de sus crímenes contra la humanidad han sido suficientes para despertar a los influyentes de su estupor israelofóbico. Ahora lo sabemos: nuestras élites culturales no sólo se pusieron del lado equivocado en esta guerra iniciada por Hamas – ellas también envalentonaron a ese lado.
Brendan O’Neill es principal autor político de Spiked y presentador del podcast de spiked.
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