jueves, 25 de septiembre de 2025

DEL WSJ

 EL ATAQUE DE ISRAEL DESBARATO LA APUESTA DE CATAR EN SER AMIGO DE TODOS

El ataque contra los líderes de Hamas en la capital del aliado de Estados Unidos está presionando la estrategia de Doha de ser un canal de comunicación oculto con adversarios mientras inunda de dinero a sus amigos.

Por Jared Malsin, Benoit Faucon, y Anat Peled
Septiembre 19, 2025

DOHA—Cinco días antes que Israel lanzara misiles a lo largo de la Península Arábiga en una reunión de líderes de Hamas aquí, algunos de esos mismos objetivos estaban sentados con funcionarios iraníes en una sala de conferencias en el hotel Ritz Carlton de la capital catarí.
Fue el tipo de escena que justa o injustamente ha enardecido durante mucho tiempo a los críticos del país: Un grupo designado terrorista por Estados Unidos reunido abiertamente con un enemigo de EE.UU. e Israel en un escenario opulento, no lejos de la base aérea estadounidense más importante en el Medio Oriente.
El pequeño estado del Golfo Pérsico, de 350,000 personas ha aprovechado durante mucho tiempo una voluntad de ser un canal de comunicación oculto para los adversarios de Estados Unidos en el Medio Oriente—en instancias claves por pedido de Estados Unidos—en un rol desmedido en los asuntos globales y protección contra ser arrastrado dentro de los muchos conflictos de la región.
El país ha distribuido liberalmente la generosidad de sus decenas de miles de milones de dólares en ingresos anuales del gas natural, incluyendo regalar a Estados Unidos un avión jumbo para ser utilizado por el Presidente Trump como Air Force One y gastó fuertemente en presionar para posicionarse como un socio indispensable.
Nada de eso ayudó este verano, cuando la burbuja privilegiada de Catar fue pinchada por ataques con misiles de Irán e Israel.
El ataque de Irán fue interceptado en gran medida sin incidentes. Pero el ataque sorpresa de Israel el 9 de septiembre eliminó a varios funcionarios de Hamas y a un miembro de las fuerzas de seguridad cataríes, haciendo añicos la calma en Doha y aumentando la alarma a lo largo de los poderosos estados árabes del Golfo que ahora se están preguntando si los miles de millones de dólares que han invertido en relaciones con EE.UU. y Trump no han logrado dar rédito.on WatchView on Watch
“Es un país diferente ahora,” dijo Rashid Al Mohanadi, un ex funcionario de la industria de defensa de Catar y director de la firma asesora de riesgo Catalyst Consulting con sede en Doha. "Al instante en que cayeron las bombas, la gente empezó a prguntarse acerca de la relación con el Occidente."
La administración Trump se ha apresurado a contener las consecuencias para la relación militar estadounidense y las conversaciones de paz en Gaza. Trump recibió al primer ministro de Catar para cenar la semana pasada, y el Secretario de Estado Marco Rubio agregó una parada en Doha a un viaje programado previamente a Israel. Ambos elogiaron el rol de Catar en las conversaciones de Gaza.
Catar ha indicado que necesita abordar primero sus propias necesidades de seguridad. También quiere ver garantías que los miembros de Hamas puedan participar en las conversaciones sin convertirse en objetivos, dijeron los negociadores árabes.
Trump dijo el lunes a la noche que ataques como el de Israel en Doha no sucederían nuevamente. Pero el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, hablando junto a Rubio en una conferencia de prensa en Jerusalén, se negó a comprometerse en tal promesa, insistiendo en que Israel tenía un derecho a atacar a los terroristas donde sea que estuvieran.
Las conversaciones están estancadas de todas formas en el momento. Israel no se ha involucrado con la aceptación de un cese del fuego limitado por parte de Hamas, y Hamas no ha aceptado la capitulación total buscada por Israel.
Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio del Exterior de Catar, dijo que el país ahora está concentrado en mejorar su seguridad aun cuando continúa creyendo en su rol como mediador.
Trump admitió la difícil posición de Catar tras su cena con el primer ministro la semana pasada.
“Mucha gente no entiende acerca de Catar,” dijo él. “Catar ha sido un gran aliado. Ellos también llevan una vida muy difícil, porque están justo en medio de todo.”
En una reunión de emergencia el lunes, el Consejo de Cooperación del Golfo regional activó su mecanismo de defensa mutua por tercera vez en la historia. Fue también activado en 1991 después que el Irak de Saddam Hussein invadiera Kuwait y en el 2011 durante la Primavera Arabe. Arabia Saudita el miércoles dijo que había firmado un acuerdo de defensa mutua con Pakistán. Las medidas fueron en gran medida simbólicas, pero señalaron el nivel de preocupación en el Golfo.
Catar, ocupando una península chica que bordea Arabia Saudita, se ha vuelto rico gracias a sus vastas reservas de gas natural. Sus líderes tenían una visión de posicionar al país como una superpotencia diplomática hace unas tres décadas. La familia real catarí invirtió mucha de la riqueza del país con un ojo en crear influencia internacional.
En 1996, el país lanzó Al Jazeera, un canal noticioso ahora influyente que ganó elogios por promover el debate democrático en la región, mientras también quedaba bajo escrutinio por poner al aire las voces de grupos insurgentes e islámicos. Se ha vuelto la ventana principal en la cuenta de muertes de civiles de la guerra de Gaza y ha sido proscripta por Israel, la cual la acusa de transmitir propaganda.
Alrededor de la misma fecha, el pa a construir la base aérea Al Udeid, la cual se convertiría en la instalación militar estadounidense más grande en el Medio Oriente. Catar también ha comprado miles de millones en armas fabricadas en Estados Unidos en los últimos años. En el 2022, Estados Unidos lo designó como un importante aliado no perteneciente a la OTAN.
En el 2013, Estados Unidos pidió a Catar que albergue a los líderes del Talibán con quienes había estado combatiendo una guerra en Afganistán. Doha medió en las conversaciones de paz con los insurgentes islamistas en el 2021 y fue el intermediador principal que facilitaba la evacuación segura de los afganos alineado con Occidente después que el Talibán asumió el control.
Catar ha alojado a Hamas durante más de una década, un acuerdo apoyado por Estados Unidos para mantener abiertos canales de comunicación ocultos con un grupo con el que los funcionarios occidentales no pueden reunirse abiertamente. Doha ayudó a negociar un cese del fuego entre Israel y Hamas en noviembre del 2023 y nuevamente en enero.
“Hamas está allí por una razón, y están allí porque EE.UU. estaba feliz que estén allí y lo veía ventajoso,” dijo Michael Wahid Hanna, director del programa de EE.UU. en el International Crisis Group.
La estrategia de Catar lo ha puesto en problemas en el pasado. En el 2017, Arabia Saudita, Egipto, los Emiratos Arabes Unidos y Bahrein impusieron un bloqueo de 3 años y 1/2 sobre el país, acusándolo de respaldar a grupos militantes islámicos, una acusación que el país niega. Entre los puntos sensibles estaba Al Jazeera, la cual da a Catar una voz fuerte en las capitales árabes.
Esta vez, es Israel la que está aplicando la presión. Los ministros del gobierno empezaron a aumentar la crítica a Catar recientemente, a medida que aumentaban las frustraciones por la resistencia de Hamas a las demandas de Israel en las conversaciones de cese del fuego. Ellos argumentaron que Doha debería poner más presión sobre el grupo terrorista. Altos funcionarios de seguridad israelíes hace poco amenazaron con atacar a los líderes de Hamas que están viviendo en el extranjero.
Israel había hecho uso previamente del rol singular de Catar como un intermediario. Hace media década, a instancias de Washington y con apoyo israelí, Catar envió decenas de millones de dólares al mes a Gaza para aliviar la presión económica que podría provocar un estallido de violencia, ha informado The Wall Street Journal. La mayoría fue a familias necesitadas, pero algo de la financiación de Catar fue desviada por Hamas para sus operaciones militares, informó el Journal.
Tanto Netanyahu como Catar han negado que el dinero fuera a Hamas. Un funcionario catarí dijo que su ayuda a Gaza había tenido lugar en coordinación con Israel y Estados Unidos a solicitud de sucesivos gobiernos, incluido el de Netanyahu.
Durante más de una década, Catar ha tenido una relación con el Mossad, la agencia de espías en el extranjero de Israel, con el propósito de reducir las tensiones con Hamas y más recientemente para negociar la liberación de los rehenes retenidos por el grupo. Funcionarios cataríes han expresado su simpatía a los parientes de los rehenes en docenas de reuniones con ellos en todo el mundo y en Doha.
Un alto funcionario catarí ha dado su número personal a varias familias y se mantuvo en contacto estrecho con la familia de rehén estadounidense-israelí Edan Alexander, quien fue liberado este año, y mantenía su foto en su oficina. Otros enviaron notas personales o regalos tales como juguetes a las familias cuando sus parientes fueron liberados.
Daniel Lifshitz, cuyos abuelos habían sido retenidos por Hamas y quien todavía tiene amigos que están cautivos en Gaza, estaba reunido con el primer ministro de Catar en el centro de Doha el día en que Israel atacó a Hamas con una andanada de misiles balísticos. Lifshitz había buscado la reunión para presionar por la liberación de los rehenes restantes. La reunión terminó alrededor del mediodía, y él abordó un avión apenas minutos antes que los misiles cayeran esa tarde.
“Ellos hablan con todas las partes,” dijo Yoel Guzansky, un ex experto en el Golfo para el Consejo de Seguridad Nacional de Israel y ahora en el Institute for National Security Studies con sede en Tel Aviv. “Este es su ADN. Surge de la creencia que si median entre todos los tipos de actores diferentes es una especie de póliza de seguro—los actores no los dañarán.”
Ahora, Estados Unidos dice que no pudo detener un ataque con misiles por parte del aliado Israel que impactó Doha a plena luz del día.
El ataque ha provocado una crisis más generalizada en los países del Golfo, que apuestan su seguridad en la protección del ejército de EE.UU. mientras invierten miles de millones de dólares en la economía estadounidense en la forma de adquisiciones de armas y otros vínculos económicos.
“La premisa entera del Golfo era que hemos sido inmunes a toda esta lcura que hemos estado viendo durante años, si no durante décadas, en países fallidos alrededor nuestro,” dijo Bader Al-Saif, un profesor adjunto en la Universidad de Kuwait y analista en asuntos de los estados del Golfo. “Ahora hemos sido arrastrados dentro en dos veces en unos pocos meses."

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