jueves, 26 de febrero de 2026

DEL BLOG DE AMIT SEGAL

 


Es mediodía en Israel: Botas estadounidenses en suelo israelí por primera vez. También la hipocresía respecto a Irán es 100 veces peor de lo que ustedes piensan, la crisis de emigración de Líbano, y más.

Feb 25

Raptors F-22 llegando al Medio Oriente en el 2024. (@CENTCOM/X)

Es miércoles 25 de febrero, y un escuadrón de Raptors F-22 ha aterrizado en una base aérea israelí en el sur de Israel. Marca a primera vez que armas defensivas estadounidenses han sido estacionadas en el país y otro tabú sobre Israel que ha roto la administración Trump.

Durante décadas, estacionar combatientes estadounidenses en Israel arriesgaba perder las bases estadounidenses en Arabia Saudita, Catar e Irak. Dado que el Golfo está mejor posicionado para operaciones a través del Medio Oriente, ese intercambio nunca ha sido redituable.

Lo más cerca que llegó Israel a bases estadounidenses permanentes fueron una estación de radar, el reciente Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza, y lo que podrían ser llamados sobornos estratégicos para limitar la actividad israelí. George H.W. Bush desplegó baterías Patriot durante la Guerra del Golfo para impedir que Israel responda a los misiles Scud de Saddam Hussein. Joe Biden desplegó sistemas de defensa de misiles THAAD durante los intercambios del 2024 con Irán—al menos en parte para  impedir la represalia israelí.

Hoy, el riesgo es menos aliados árabes enojados, y más republicanos anti-Israel enojados. Pero a diferencia de lo primero, lo último tiene un antídoto simple: el éxito. Si la operación termina bien, a pocos les importará desde donde son lanzados los aviones—sin importar cuanto lloriquee Tucker Carlson.

¿Pero por qué ahora?

Israel está más lejos de Irán que las bases en Arabia Saudita o Catar. Ya hay aproximadamente 200 aviones de combate en el Medio Oriente y más de 300 si ustedes incluyen los que están en Europa, más que eso si ustedes incluyen los bombarderos estratégicos que pueden ser lanzados desde cualquier lugar en el mundo. Un escuadrón no inclinará la balanza en ningún potencial ataque.

Estos aviones están acá para señalar algo más: que en lo que respecta a Irán, Israel y EE.UU. están trabajando desde el mismo lugar—literalmente y figurativamente.

Es probablemente lo más cercano a una confirmación que podremos obtener, a menos que veamos los aviones en el aire, que si hay un ataque estadounidense, Israel estará volando junto a ellos.

Han pasado décadas desde que el secretario de estado de Ronald Reagan, Alexander Haig, describiera a Israel como “el portaaviones estadounidense más grande en el mundo que no puede ser hundido." Tal parece que Estados Unidos está finalmente haciendo uso de él.


A protester waves the pre-Islamic Republic flag at a protest in Iran. (@Helihellix/X)



¿Recuerdan todo el drama por la operación de las FDI en Rafah? Kamala Harris estudiando mapas, los "ojos" del mundo fijados directamente sobre la ciudad, la U.E. advirtiendo de una “catástrofe humanitaria indecible." Es difícil de olvidar.

¿Recuerdan la indignación por las masacres en Irán. Yo tampoco.

Conocemos la frase “sin judíos, no hay noticias.” ¿Pero exactamente cuán diferente fue la cobertura?

De acuerdo con un informe reciente del Jewish People Policy Institute: unas 100 veces.

Durante un período de 22 días en torno a las masacres iraníes, sólo fueron llevadas a cabo 25 protestas en Estados Unidos. En un período comparable de 22 días durante la operación en Rafah, hubo 2,120.

Los iraníes ni siquiera recibieron 25 protestas de apoyo. Algunas de las protestas que sí ocurrieron fueron protestas exigiendo que EE.UU. permanezca fuera de Irán—un cambio distinto en el tono de las marchas de  “cese del fuego ahora” durante Rafah.

Por mi fe en la humanidad, no quiero sacar las cuentas.

Pero los estimados de muertes civiles durante la ofensiva de meses en Rafah abarcan desde docenas a cientos. El gobierno iraní asesinó a más que eso en un solo día. Según las propias cifras fuertemente descontadas de Teherán, fueron asesinados 2,985. Los grupos de derechos humanos confirman más de 7,000. Estimados independientes colocan el número por sobre los 35,000.

Dejen que eso penetre en sus mentes: una masacre 100 veces peor recibió 100 veces menos indignación.

No se detiene en el público. Durante las manifestaciones iraníes, muchas organizaciones que habían liderado protestas contra Israel fueron lentas o permanecieron calladas en expresar solidaridad. Aun cuando finalmente llegaron las declaraciones, fueron tibias. Durante el período de 22 días alrededor de Rafah, la cobertura del tema palestino fue casi dos veces tan extensa.

Como israelí, yo espero hostilidad. Pero si yo fuese iraní, lo menos que esperaría es simpatía.


Lebanon’s national carrier, Middle East Airlines, at Beirut-Rafic Hariri International Airport. (@MEAAIRLIBAN/X)

La emigración es un tema controvertido en Israel. Cuantas personas se están yendo—y por qué—tiene una carga política. Pero podría ser peor.

En el vecino norteño de Israel, hay una crisis innegable amenazando con desestabilizar al país ya inestable.

En el 2025, alrededor de 220,000 personas abandonaron Líbano—aproximadamente el mismo número que se fue entre el 2017 y el 2021 juntos. De acuerdo con la Encuesta de Opinión de la Juventud Arabe, el 90% de los jóvenes libaneses dicen que están pensando en o buscando activamente la emigración—la tasa más elevada en el mundo árabe.

No es sólo la escala; es quién se está yendo. Un sondeo del 2021 halló que más del 40% de los doctores de Líbano ya habían emigrado. Sumen a eso que los profesionales jóvenes en tecnología informática, ingeniería y otros sectores de clase media, y el futuro económico del país se ve sombrío. 

Antes que alguien que usa kefíeh se emocione, esto no es culpa de Israel. El colapso económico de Líbano precede a los ataques israelíes, aunque la sombra persistente de la guerra ciertamente no ayuda.

Las implicancias demográficas tampoco benefician a Israel. Aunque los emigrantes provienen de todos los sectores religiosos, tasas de nacimientos chiíes mayores inclinan el futuro de Líbano en una dirección menos cristiana y más islámica. Vale la pena recordar que las guerras civiles previas de Líbano fueron iniciadas en gran medida por cambios en el equilibrio demográfico.

Aquí, sin embargo, hay un posible rayo de esperanza.

La durabilidad de Hezbola se basa menos en sus misiles que en su electorado, cultivado a través de servicios sociales extensos. A diferencia de Hamas—el cual existía antes del respaldo iraní—Hezbola es casi enteramente un proyecto iraní. Más del 70% de su presupuesto proviene de Teherán.

Por decirlo simplemente: Que no haya régimen en Teherán significa que no hay Hezbola. Que no haya Hezbola significa la bota fuera del cuello del gobierno libanés—y tal vez alguna medida de estabilidad.

Hezbola está lejos de ser el único problema que plaga el país. Pero el camino hacia un Líbano mejor puede pasar a través de Teherán en lugar de a través de Beirut.


Terminemos con una nota más ligera. No estoy seguro de por qué Estados Unidos sigue enviando a Israel embajadores musicalmente talentosos, pero lo apreciamos. El primer embajador de Trump ante Israel, David Friedman, se unió al actual embajador Mike Huckabee en el escenario para una interpretación de “Hound Dog” (Perro de Caza) dedicada al reciente visitante por tres horas de Israel, Tucker Carlson.

“Bueno, dijeron que eras de alta clase / Bueno, esa fue sólo una mentira” es lo suficientemente apta. Pero “No eres amigo mío” es especialmente satisfactorio viniendo de un miembro de la administración Trump.




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