martes, 24 de febrero de 2026

 

El Museo Georg Kolbe de Berlín devolverá a los herederos de Heinrich Stahl, víctima del Holocausto, una escultura del reconocido artista alemán Georg Kolbe, saqueada por los na/zis
Tras una prolongada batalla legal de varios años, el museo anunció que devolverá a los herederos, la valiosa escultura expoliada al empresario judío Heinrich Stahl.
La obra expoliada por los na/zis se titula “Dancing Girls Fountain”, "La Fuente de las Ninas danzantes", está avaluada en aproximadamente 1,1 millones de libras esterlinas (unos 1,4 millones de dólares).
La escultura, una de las piezas más destacadas del reconocido artista alemán Georg Kolbe, permaneció durante casi 50 años en el jardín del Georg Kolbe Museum, en Berlín, donde se convirtió en una de sus principales atracciones.
Ahora será retirada y transferida a la familia Stahl.
Stahl, un próspero ejecutivo del sector asegurador, coleccionista de arte y posteriormente líder de la comunidad judía de Berlín, encargó la fuente en 1922. La obra adornaba el jardín de su villa en el barrio de Dahlem.
En 1941, bajo las leyes raciales del régimen nazi, fue obligado a vender su casa y la escultura a un precio muy inferior a su valor real.
Poco después, él y su esposa fueron deportados al campo de concentración de Theresienstadt donde Stahl fue asesinad0. Su viuda sobrevivió y emigró a Estados Unidos en 1950.
La directora del museo, Kathrin Reinhardt, afirmó que la institución considera ahora la escultura como “propiedad cultural saqueada como resultado de la persecución na/zi”. Subrayó que la venta de la vivienda y la fuente no fue voluntaria y que el precio pagado estuvo muy por debajo de su valor real.
“Lo que se le hizo a Stahl —no solo la expropiación en sí— es una injusticia imperdonable e inconmensurable”, declaró, añadiendo que encontrar una solución justa y moral para los herederos había sido una prioridad central.
Según el informe, la escultura desapareció tras la Segunda Guerra Mundial y reapareció recién a fines de la década de 1970, cuando fue instalada en el jardín del museo, donde se convirtió en un punto focal para visitantes y fotógrafos.
En 2001, uno de los nietos de Stahl firmó una renuncia que permitía al museo conservar la obra por más de dos décadas adicionales.
Sin embargo, nuevas investigaciones determinaron que ese documento carecía de validez legal, ya que no había sido firmado en representación de todos los herederos.
Las reclamaciones se reactivaron y, tras fracasar las negociaciones para un préstamo a largo plazo, el museo reconoció formalmente que la pieza era un bien cultural confiscado debido a la persecución na/zi y acordó su restitución plena e incondicional.
La devolución se inscribe en el proceso más amplio de revisión histórica y restitución de obras de arte saqueadas durante el régimen na/zi, algo que sigue marcando la agenda cultural y legal en Alemania y otros países europeos.
Agencia Judia de Noticias

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