Opinión--Más allá de los titulares: ¿quién gana realmente a partir del cese de fuego de Irán?
Opinión: Todas las partes pueden reclamar la victoria tras el cese del fuego, pero el plan de 10 puntos de Irán para las conversaciones con Estados Unidos plantea serias preguntas sobre los verdaderos logros de la campaña actual.
El anuncio de Irán que está preparado para reabrir el Estrecho de Ormuz, a pesar de su rechazo anterior a hacerlo a cambio de un cese del fuego temporario, dio a la secretaria de prensa de la Casa Blanca suficientes fundamentos para declarar la victoria y anunciar que el Presidente Donald Trump había tenido éxito en reabrir la vía fluvial.
Es difícil evaluar cómo concluirán las conversaciones esperadas entre las partes, si las brechas amplias entre ellos pueden ser cerradas, y si en verdad llevará a un fin a la guerra. Sin embargo, aun haciendo a un lado la declaración dramática por parte del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el cual declaró una “gran victoria” y una “seria derrota histórica” para sus enemigos, una revisión del plan de 10 puntos de Irán — descripto por EE.UU. como una “buena base” para las negociaciones — plantea una serie de preguntas y preocupaciones que echan dudas significativas sobre los logros de la campaña actual. Primero, la propuesta iraní llama a Estados Unidos a reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio. Como un recordatorio, esta cuestión fue una de las disputas centrales en las negociaciones fallidas que llevaron a la guerra. Si bien los altos funcionarios estadounidenses insistieron en que Irán no podría seguir enriqueciendo bajo cualquier acuerdo futuro, Teherán sostuvo que no tenía ninguna intención de renunciar a este derecho, aceptando como máximo suspender su implementación por un período limitado.
Debe esperarse que en las negociaciones, Estados Unidos insista en desmantelar las instalaciones bajo tierra del programa nuclear de Irán, quitando al menos el uranio enriquecido al 60% que queda en Irán desde la guerra de junio del 2025, diluyendo el uranio enriquecido al 20%, y suspendiendo el enriquecimiento por un período extendido.
Esto minimizaría, tanto como sea posible, la capacidad de Irán de avanzar hacia las armas nucleares en el futuro, aprovechando las lecciones aprendidas de la campaña actual. En esta etapa, sin embargo, no se puede descartar que en un esfuerzo por prevenir el combate renovado, Estados Unidos acepte reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio en su suelo, incluso si insiste en quitar el material fisible restante.
En segundo lugar, la propuesta iraní no hace referencia a la cuestión de los misiles balísticos. No hay dudas que la capacidad de Irán de reconstruir su conjunto de misiles ha sido dañada significativamente en las últimas semanas, principalmente debido a ataques sostenidos no sólo contra los misiles y lanzadores sino también sobre las capacidades de producción e industrias militares. Sin embargo, la experiencia pasada, junto con el hecho que Irán todavía retiene al menos muchos cientos de misiles y lanzadores almacenados en túneles subterráneos, refuerza la evaluación que reconstruir estas capacidades es en gran medida una cuestión de tiempo.
Tercero, todavía no hay ningún indicio que el régimen iraní esté cerca de colapsar, a pesar de los significativos cambios internos que enfrenta, los que se han intensificado considerablemente en las últimas semanas. Al contrario, a pesar de los golpes que ha soportado, el régimen — bajo un liderazgo aún más intransigente — se las ha arreglado para preservar sus capacidades de mando y control hasta el cese del fuego.
El cambio de régimen no fue presentado como uno de los objetivos de la guerra, pero las condiciones que podrían permitir al público iraní traer el deseado cambio no parecen haber madurado todavía. Incluso si los ciudadanos iraníes salen a las calles en alguna etapa para protestar por sus condiciones empeoradas, hay considerables dudas en cuanto a si el régimen ha perdido su capacidad de reprimir a los manifestantes con eficiencia brutal.
Aparte, si Estados Unidos acepta aliviar las sanciones contra Irán, esto proporcionaría un salvavidas a un régimen en su punto más débil. La eliminación de las sanciones y el descongelamiento de los activos iraníes es improbable que mejore drásticamente la difícil situación económica de Irán, la cual también se deriva de problemas estructurales, incluidos la mala gestión y corrupción. Sin embargo, podrían mejorar la capacidad del régimen de liciar más eficazmente con la reconstrucción de posguerra.
En cuarto lugar, respecto a la cuestión de Ormuz también, Irán parece haber logrado uno de sus objetivos centrales. La decisión de Teherán de cerrar el estrecho selectivamente le permitió no sólo influenciar el mercado global de energía, sino también usar la guerra como una oportunidad para convertir su control sobre Ormuz en un significativo activo político y económico. Parece que al menos durante el cese del fuego temporario, Irán y el Sultanato de Omán — con el cual Teherán ha negociado en las últimas semanas por un protocolo para supervisar el paso marítimo a través del estrecho — podrá recaudar peajes de los barcos que pasan a través de él.
Si este acuerdo se vuelve permanente, no sólo generaría beneficios económicos sustanciales para Irán, sio que también satisfaría su ambición de establecer un nuevo orden en el estrecho que reconozca su condición y su capacidad de dañar a los estados regionales y a la economía global.
En cualquier caso, el hecho mismo que el tema de Ormuz — en lugar de las capacidades nuclear y de misiles de Irán — se haya vuelto la cuestión central para el Presidente Trump al emitir su ultimátum a Irán y al acordar un cese del fuego debería ser una causa de preocupación en Israel.
Además, los detalles de la propuesta iraní incluyen otras disposiciones problemáticas, incluidas demandas de una retirada de las fuerzas estadounidenses de la región, la cancelación de las resoluciones por parte de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica y un cese del combate en todos los frentes, incluido en Líbano. Aun cuando es altamente dudoso que estas demandas sean finalmente cumplidas, su inclusión misma por parte de Irán en esta etapa como una base para las negociaciones proporciona más prueba de un sentido de victoria en Teherán, aun tras 40 días de combate.
Dr. Raz ZimmtAl mismo tiempo, la atención debería ya ser atraída a la crítica creciente en Estados Unidos hacia Israel, la cual, de acuerdo con una narrativa estadounidense emergente, arrastró a Estados Unidos a una campaña innecesaria basada en promesas falsas de derribar al régimen en Teherán. Este acontecimiento en sí mismo debería ser profundamente preocupante para Israel, ya que no sólo pone en peligro su posición pública en Estados Unidos — ya en una baja histórica — sino que también presenta un reto significativo para su capacidad de movilizar apoyo en cualquier campaña futura contra Irán, la cual se espera que continúe en el futuro cercano.
El Dr. Raz Zimmt es director del Programa Irán y Eje Chií en el Institute for National Security Studies (INSS).
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