Un judío permanece en pie por la eternidad.
La nación que ni la matanza ni la tortura pudieron extinguir, que ni el fuego ni la espada de civilizaciones pudo extinguir de la faz de la tierra, la nación que proclamó primero la palabra del Señor, la nacion que preservó la profecía por tanto tiempo y la pasó al resto de la humanidad, esta nación no puede desaparecer.
Un judío es eterno; él es la encarnación de la eternidad.
Shabat Shalom
Mendy Tal
Científico político y activista comunitario

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