POR QUE RUSIA Y CHINA SE MANTIENEN AL MARGEN DEL ENFRENTAMIENTO DE VENEZUELA CON TRUMP
El 'Eje del Autoritarismo' está agotado por la guerra en Ucrania y preocupado por las negociaciones comerciales.
Por Kejal Vyas y James T. Areddy
Noviembre 29, 2025
Durante dos décadas, Venezuela cultivó aliados anti-estadounidenses a lo largo del planeta, desde Rusia y China pasando por Cuba e Irán, en la esperanza de formar un nuevo orden mundial que pudiera enfrentar a Washington.
No está funcionando.
Rusia, China, Cuba, Irán y otras potencias anti-estadounidenses están ofreciendo poco más que palabras de apoyo al líder venezolano Nicolás Maduro cuando él enfrenta una acumulación militar estadounidense que el Presidente Trump ha dicho que está dirigida a forzar su destitución. Como Irán cuando quedó bajo ataque militar de Israel y Estados Unidos, Venezuela está encontrando a sus aliados autoritarios al margen del conflicto.
“El así llamado eje del autoritarismo se ve mucho más fuerte en tiempos de paz," dijo Ryan C. Berg, director del Programa Américas en el Center for Strategic and International Studies en Washington. “Ha demostrado estar un poco vacío en tiempos de necesidad."
En días recientes, con una flotilla de fuerzas navales estadounidenses desplegada a las puertas de Venezuela, los aliados de Caracas sólo han ofrecido deseos de cumpleaños a Maduro, quien cumplió 63 años el 23 de noviembre. "En tiempos duros, en los caminos difíciles, en las encrucijadas desafiantes, brilla la luz espiritual del guerrero que sabe cómo luchar y ganar," dijo Daniel Ortega de Nicaragua en una carta.
Trump no ha dicho aun si escalará la campaña militar estadounidense a ataques terrestres contra Venezuela tras tres meses de ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico. Esos ataques han eliminado a más de 80 personas.
Estados Unidos dice que las embarcaciones, algunas de las cuales el ejército dice se originaban en Venezuela, estaban trasladando drogas a cárteles y andas que ha designado como organizaciones terroristas. Los críticos dicen que los ataques equivalen a asesinatos extrajudiciales y están inquietando a los aliados estadounidenses que están cada vez más cautos de compartir información.
Los analistas que siguen lo que pasa en Venezuela dicen que sus socios están esencialmente impotentes contra Estados Unidos. Socios cercanos como Cuba, Irán y Nicaragua están económicamente debilitados y tienen poca capacidad para intervenir en Venezuela.
Los dos aliados más poderosos de Maduro, China y Rusia, han proporcionado previamente equipo militar, mantenimiento y entrenamiento, dicen los analistas, junto con ayuda económica. Cuando Maduro prepara la acción defensiva, los rusos están ayudando con el mantenimiento de los aviones y sistemas de misiles tierra-aire, de acuerdo con personas familiarizadas con el tema.
El fin de semana pasado, dos buques petroleros identificados por la Unión Europea como habiendo transportado petróleo ruso prohibido llegaron a Venezuela con crudo ligero y nafta. Venezuela necesita mucho esos productos para producir combustible y bombear su propio petróleo más pesado para exportar a China.
Está lejos de ser suficiente, dijeron los analistas.
“Estos son gestos pequeños que no van a ser suficientes si Estados Unidos pasa a la fuerza letal contra Venezuela,” dijo Vladimir Rouvinski, un profesor de relaciones internacionales en la Universidad Icesi en Colombia, que sigue el involucramiento de Moscú en Latinoamérica.
Tanto Rusia como China enfrentan retos que templan su interés en las preocupaciones de seguridad de Venezuela. Para Moscú, es el costo de su guerra persistente con Ucrania, y para Beijing es una economía débil que limita su generosidad. Las sanciones financieras lideradas por EE.UU. sobre Caracas se suman a las complicaciones de lidiar con el país.
Ambos países están tratando de negociar importantes acuerdos diplomáticos y comerciales con Trump ahora dándoles poco incentivo para desperdiciar capital político en Venezuela.
“Rusia no va a ayudar a Maduro más allá de lo que ya ha hecho,” agregó Rouvinski.
Rusia y China proporcionaron similar apoyo diplomático a Irán durante su guerra de 12 días con Israel este año, pero ambos se mantuvieron al margen militarmente, aun después que el ejército estadounidense bombardeó en junio las plantas nucleares de la República Islámica.
Bajo el mandato del predecesor de Maduro, el agitador izquierdista Hugo Chávez, Venezuela utilizó sus vastos recursos en petróleo y minerales para construir relaciones comerciales y políticas con los adversarios de Estados Unidos. Los bancos chinos prestaron miles de millones de dólares a Venezuela, a ser reembolsados en petróleo, para financiar viviendas, telecomunicaciones y otra infraestructura.
Cuba recibió petróleo a precio reducido a cambio de doctores y asesores militares que ayudaron a erradicar el disenso en el ejército venezolano, dicen ex funcionarios militares. Irán estableció pequeñas plantas de fabricación de coches. Bielorrusia incluso tuvo una mano, estableciendo una fábrica de ladrillos.
Después que Maduro asumió en el 2013, la caída en la producción petrolera y la agitación civil enviaron la economía al desplome—aumentando las preguntas en algunas capitales amigas sobre si los préstamos iban a ser perdidos en Caracas.
Pero las alianzas todavía tienen peso para el régimen de Maduro. Después que Estados Unidos en el 2019 sancionó a la industria petrolera de Venezuela, Irán envió pequeñas cargas de combustible para tratar de aliviar las escaseces crónicas. Rusia asumió las operaciones de comercio de petróleo para mover el crudo venezolano en el mercado negro.
Y entonces esos aliados reconocieron al gobierno de Maduro, aun cuando Estados Unidos llamó ilegítimo a Maduro tras la elección presidencial de julio del 2024, la cual la oposición dijo que el régimen robó.
Como el acreedor y comprador de petróleo más grande de Venezuela, China llama a la nación latinoamericana un socio "para todo tipo de clima"—un receptor de más de us$30,000 millones en armas de gran envergadura de China desde el año 2000, de acuerdo con el Stockholm International Peace Research Institute.
Pero la luna de miel económica de Maduro con China tuvo vida corta después que él asumió el poder en el 2013, ya que los préstamos y subvenciones a Venezuela se redujeron poco después. Beijing ha abandonado varios proyectos de infraestructura y ahora depende casi enteramente de las exportaciones de crudo de Venezuela para saldar sus deudas.
“La gente habla sobre trampas de deuda,” dijo Margaret Myers, quien estudia los vínculos entre Asia y Latinoamérica en el Inter-American Dialogue, un grupo político de Washington. “Esta es una situación de una trampa para el acreedor.”
Evanán Romero, un ex subministro de energía del gobierno venezolano que ahora asesora a la oposición en un plan de recuperación del sector petrolero, dijo que China podría perder si Maduro fuera a caer, ya que un gobierno sucesor podría dar prioridad a los vínculos con Estados Unidos.
“El petróleo no iría a China si Estados Unidos se abriera,” dijo Romero. “No tiene ningún sentido enviar a China. Eso era ideología, no sentido económico.”
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