Ser antisemita no pasa desapercibido, no es gratis.
El caso de Aladwan revela hasta qué punto el odio en las redes se infiltra incluso en profesiones dedicados, en este caso, a la salud y a la protección de la vida.
Cuando una médica justifica el terrorismo y difunde antisemitismo, no solo pone en riesgo la ética, sino también a las personas.
Aladwan fue suspendida por 15 meses después de que un tribunal profesional determinara que su conducta está muy lejos de los estándares profesionales requeridos a una médica certificada, y que existe un alto riesgo de que vuelva a cometer infracciones similares.

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