jueves, 26 de febrero de 2026

 

Coronavirus: el científico israelí Yotam Bar-On cuestiona las vacunas y destroza la desinfección durante la pandemia

Un reconocido científico israelí afirmó que mientras el mundo se paralizaba durante la pandemia bajo protocolos de desinfección masiva y campañas sin precedentes con nuevas vacunas, varios errores de cálculo estratégico se gestaban en los laboratorios y en las oficinas gubernamentales.

El doctor Yotam Bar-On, investigador senior del Technion, la prestigiosa universidad tecnológica de Haifa, al norte de Israel, disparó una serie de advertencias que desarman la narrativa oficial, y que van desde el despilfarro de fortunas en medidas inútiles hasta la falta de transparencia que fracturó la confianza pública.

Para el experto, la batalla contra la evolución viral no se gana con marketing, sino con una cruda honestidad científica y eficiencia industrial.

Durante una conferencia en la universidad, Bar-On recordó que las vacunas funcionan estimulando al cuerpo a producir anticuerpos específicos contra el virus atacante, junto con memoria inmunitaria que ayuda al cuerpo a responder rápidamente en el futuro si se expone de nuevo a virus similares.

«La propia enfermedad viral también genera anticuerpos y memoria inmunitaria, y a menudo lo hace incluso mejor que las vacunas, pero queremos estar inmunizados sin enfermar primero, especialmente en el caso de enfermedades peligrosas», subrayó.

Luego pasó al tema de las famosas vacunas de ARNm, que no inyectan el virus sino un «código» genético que instruye a nuestras propias células para producir una proteína viral.

Eso activa el sistema inmune para que reconozca y aprenda a combatir al virus real sin necesidad de una exposición directa a la enfermedad.

Esas vacunas, que cobraron relevancia pública durante la pandemia de COVID-19, «no son más eficaces que las vacunas tradicionales, simplemente son más fáciles y económicas de fabricar a gran escala», dijo el científico.

«Por eso la comunidad científica está ahora trabajando en vacunas de ARNm para otras enfermedades virales, -añadió.

Hoy en día, matizó Bar-On, «no cabe duda de que las vacunas contra la COVID-19 salvaron muchas vidas y que fue correcto administrarlas. Sin embargo, las autoridades responsables deberían haber sido más transparentes sobre los efectos secundarios, por muy poco frecuentes que sean».

Esos efectos «fueron extremadamente raros y no restan importancia a las vacunas, pero ocultarlos aumentó la reticencia a vacunarse, creó la sensación de una campaña agresiva y de condescendencia pública, y en última instancia, socavó el esfuerzo crucial para expandir la vacunación».

«Otro error fue la inversión excesiva en canales de investigación y desarrollo que no eran particularmente relevantes», continuó la demoledora crítica del experto.

Un ejemplo de estos errores, claramente recordado por el mundo entero, fue la desinfección de superficies.

«Se asignaron enormes presupuestos» a ese frente, y «hoy sabemos que la transmisión a través de superficies fue casi inexistente en el contexto de la COVID: las infecciones se produjeron casi exclusivamente a través de las gotitas respiratorias expulsadas al hablar, estornudar, etcétera», describió Bar-On.

«En última instancia, uno de los factores claves para erradicar epidemias es la tasa de evolución del virus: cuanto más lenta sea, más eficaz será la vacuna», destacó Bar-On, investigador principal en la Facultad de Medicina del Technion.

Algunos virus «cambian con relativa lentitud, como el sarampión, la polio y la viruela» y, «como resultado, logramos erradicarlos por completo o casi por completo», enfatizó.

«Por la misma razón, la vacuna contra el COVID-19 fue tan eficaz», mientras que, en cambio, las vacunas contra el HIV no lo son «debido a la rápida tasa de mutación del virus y a su capacidad de entrar en un estado latente».

«La evolución es un juego sin fin», señaló el científico israelí, que investiga la interacción entre los virus y el sistema inmunitario a través de una combinación de biología molecular, teoría evolutiva y herramientas computacionales avanzadas.

Hacia el final de su conferencia, dejó un comentario a la vez inquietante y esperanzador:

«Los virus ganan a corto plazo debido a su rápida tasa de cambio, pero con la ciencia, la tecnología y las vacunas, podemos ganar a largo plazo».

El Doctor Bar On en la conferencia (Foto Technion)

Israel Economico


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