jueves, 3 de septiembre de 2026

 

La candidata judía latinoamericana Rebeca Grynspan, sigue entre las favoritas para dirigir la ONU

La carrera por suceder a António Guterres entró en una etapa de intriga, con la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, el argentino Rafael Grossi y la costarricense Rebeca Grynspan tomando distancia del resto de los aspirantes.

Ante todo aclaremos que una secretaria general judía de la ONU, para nada significa un apoyo automático a Israel (Yo me atreveria a decir que todo lo contrario).

Durante la segunda votación informal, realizada el 21 de agosto por el Consejo de Seguridad de la ONU, Grynspan obtuvo siete votos de apoyo, frente a los ocho de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y los siete del argentino Rafael Grossi.

La ronda, sin embargo, y como suele suceder en esta etapa de la elección del secretario general, no produjo un favorito indiscutido.

Pese a la incertidumbre que todavía rodea la elección, los nombres de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, el argentino Rafael Grossi y la costarricense Rebeca Grynspan, ya lograron despegarse del resto de los aspirantes que aparecen en carrera y son los candidatos señalados por los medios internacionales.

En estas votaciones exploratorias, los quince miembros del Consejo de Seguridad expresan en forma anónima si apoyan, rechazan o no tienen opinión sobre cada candidato.

Para llegar a la instancia definitiva, un aspirante necesita al menos nueve votos y, sobre todo, evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unidos.

El argentino Grossi, enfrenta una cuesta empinada: mantuvo sus siete apoyos, pero sumó cuatro rechazos en la segunda votación

Grossi cuenta además con el respaldo del gobierno de Javier Milei , y con un perfil internacional construido al frente del OIEA, la agencia de la ONU para el control de la proliferación nuclear, donde tuvo mucho trabajo con la cuestión del programa atomico irani.

El diario La Nación apuntó que además de las posiciones que puedan adoptar los cinco miembros permanentes del Consejo, la disputa por las Islas Malvinas podría complicar su relación con el Reino Unido, mientras que aquella orientacion politica de la Argentina bajo Milei puede influir en la búsqueda de apoyos latinoamericanos y de otros países todavía en la órbita de la izquierda.

Aun así, el diplomático se muestra optimista:

«Nuestra candidatura es fuerte, es sólida y es muy competitiva», le dijo Grossi al periódico argentino.

Rodrigues-Birkett, ex ministra de Exteriores y actual representante permanente de su país ante la ONU, fue la más votada en la segunda ronda, con ocho apoyos.

Su ventaja es estrecha y tampoco alcanzó los nueve votos necesarios, por lo que su liderazgo la coloca en una posición favorable pero todavía muy lejos de garantizarle la Secretaría General.

La guyanesa de 52 años—afirman los analistas— suma dos cartas importantes: el interés de China y la posibilidad de que el cargo vuelva a América Latina y el Caribe, una variable de peso en la elección.

De origen indígena y con una trayectoria marcada por la defensa de las comunidades amerindias, propone un perfil de multilateralismo pragmático y centrado en la prevención de conflictos, algo que seduce a muchos votantes en la ONU.

Grynspan, de 70 años, llega a esta instancia con una trayectoria extensa en organismos internacionales y un elemento que vuelve especialmente singular su candidatura: podría convertirse en la primera mujer judía en ocupar la Secretaría General.

La costarricense ya sobrevivió varias votaciones preliminares y sigue entre el pelotón de candidatos favoritos a convertirse en secretario general de las Naciones Unidas, en su caso, la primera mujer judía al frente de la controvertida organización global.

Una columna publicada por el diario costarricense La Nación destacó su perfil reformista y sostuvo que, entre los candidatos actuales, es quien mejor entiende que el secretario general no puede imponer cambios estructurales, pero sí impulsarlos.

El desafío para Grynspan, concluyó el articulo firmado por Eduardo Ulibarri, será convencer a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de que una reforma de fondo de la ONU también responde a sus intereses.

Imagen superior: El edificio de las Naciones Unidas(Foto: Jan Van der Wolf(Pexels)

Abajo, al centro, Rebeca Grynspan (Imagen: Gustavo Barreto/ONU - IA/IE)

A la izquierda: Rafael Grossi (Foto: Dean Calma / IAEA)

A la derecha: Carolyn Rodrigues-Birkett (Legit)

Israel Economico

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