viernes, 3 de junio de 2022

 Ruth y Ester, ambas optan por ser judías cuando bien podrían haber elegido no serlo..

Puede ser arte de al aire libre
El libro de Rut tiene contrastes y paralelismos. Podemos notar en él, la relación diferente de las mujeres hacia Noemí al principio y al fin del relato. También el repudio que sienten por Rut, al principio que luego se convierte en elogios. Allí también las protagonistas son mujeres. Podemos detenernos en la relación con las nueras, personajes independientes cada una, que van en busca de sus propios destinos. Una eligiendo lo lógico, Rut, afectivamente. Rut debe enfrentarse al encargo de su suegra de presentarse frente a un Boaz que no la ha mirado siquiera, y a quien debe intentar seducir. Y lo logra.
Noemí lleva silenciosamente el yugo de su sufrimiento y se une al sufrir de su nuera. También Rut se mantiene en el silencio femenino tan conocido en otros textos y que nos obliga a llenarlo con nuestras propias palabras y pensamientos. Sólo es elocuente cuando elige su destino. Allí pareciera libera todo el sentir reprimido. Quien habla sin parar es el personaje masculino Boaz, quien parece necesitar explicar y hacer, hacer y explicar, pretendiendo ocupar el centro de la acción de la que fue desplazado por las mujeres.
Rut y Noemí, que supieron aceptar el dolor con amor, que encontraron maneras de superar el duelo y la desesperación, la angustia y la depresión, son inscritas en la historia como ejemplos de un modelo de mujer, acerca del cual difícilmente nos hubiéramos sabido imaginar, sin leer el texto del libro. Mujeres, que en la lucha por sus derechos, se animaron también a acciones que todavía en nuestros días, a 3000 años de distancia, se ven como temerarias.
Vale la pena releer el texto en esta fiesta.
ilus Olga Bramson

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.