jueves, 12 de marzo de 2026

De THE FREE LIBRARY

 

Como el Mossad, y no la CIA tomó la vida de Khamenei.


Precisamente a las 6 a.m. en un sábado simbólico-el mismo día de la semana en que Hamas había lanzado sus ataques del 7 de octubre-Israel ejecutó un ataque planificado meticulosamente que eliminó al líder supremo Ali Khamenei. Durante décadas, Khamenei había fortificado su vida tras capas de complejos y búnkeres subterráneos en Teherán, apareciendo raramente sobre la superficie. Los agentes del Mossad, no obstante, habían pasado años construyendo un cuadro casi omnisciente de sus movimientos, los funcionarios a su alrededor, y sus rutinas programadas ajustadamente, aprovechando una pequeña oportunidad cada sábado cuando él se reunía con aproximadamente 40 altos consejeros en su oficina y residencia principal. 

Michael Bar-Zohar, historiador y ex funcionario de defensa israelí, explicó el alcance de la operación al Times de Reino Unido: 'Teníamos una fuente muy importante en la vecindad de Khamenei. La mayor parte del tiempo él estaba profundo bajo tierra en uno de sus búnkeres. Rastrearlo requería paciencia, precisión, y años de observación. La eliminación en sí fue sólo posible una vez que supimos exactamente cuando estaría sobre la superficie.' La red de inteligencia del Mossad, entretejió fuentes humanos, personas con información privilegiada, y simpatizantes locales de la misión israelí, incluidos iraníes que no estaban al tanto de la naturaleza verdadera de su cooperación.

La operación se basó fuertemente en la vigilancia cibernética. Los hackers israelíes ganaron el control de las cámaras de tránsito de Teherán, encriptando y transmitiendo los movimientos diarios de los guardaespaldas, vehículos, y funcionarios menores a los servidores en Israel. Incluso lo mundano-donde estacionaba sus coches el personal o cuand cambiaba de turno el personal de seguridad-fue catalogado, creando un mapa operativo integral. Esta información permitió a los planificadores israelíes calcular el momento preciso para atacar, y para interferir las torres de telefonía móvil cercanas, impidiendo que los guardaespaldas emitan advertencias.

En las horas previas al ataque, despegaron aviones caza israelíes armados con municiones de precisión, navegando un espacio aéreo cuidadosamente despejado sobre Teherán. Un desvío de los lugares de estacionamiento habituales y una licencia temporaria para ciertos funcionarios iraníes ayudó a enmascarar los movimientos de la operación. Para las 9:40 a.m., treinta misiles impactaron los complejos de Khamenei, golpeando múltiples edificios donde estaban reunidos altos funcionarios. El propio Khamenei fue tomado como blanco en un edificio cercano separado, donde estaba conduciendo su informe de rutina.

Si bien las narrativas tempranas de los medios de comunicación sugirieron que la inteligencia de EE.UU. proporcionó la información decisiva, funcionarios israelíes y Bar-Zohar han dejado en claro que el Mossad ejecutó la operación de forma independiente. 'Fue una operación puramente Azul y Blanca,' dijo él. 'Los estadounidenses querían llevarse el crédito, pero la verdad es que, Israel preparó el terreno durante años.' Esto incluyó neutralizar las posiciones anti-aéreas alrededor de Teherán, aprovechando información privilegiada de una red de agentes, e incluso interrumpiendo la observación satelital de Irán. La escala de la coordinación pone de relieve la capacidad del Mossad de operar profundo dentro de uno de los entornos de inteligencia más ajustadamente controlados.

E
l ataque fue parte de un patrón más grande de operaciones encubiertas. En la década previa, el Mossad y la inteligencia militar israelí atacaron infraestructura nuclear iraní, desplegando ciberataques que arruinaron centrifugadoras, destruyeron vehículos de científicos y oficiales del CGRI, y sacaron de contrabando archivos sensibles desde Teherán a través de la frontera de Azerbaiyán. Estas misiones perfeccionaron la capacidad israelí de operar sin ser detectados en la capital fuertemente vigilada de Irán, allanando el camino para la eliminación final de Khamenei.

La eliminación carga parecidos con la eliminación del líder Hassan Nasrallah de Hezbola en el 2024, de acuerdo con Bar-Zohar. Ambas operaciones se basaron en sincronización precisa, conocimiento íntimo de las rutinas, y la capacidad de atacar antes que el objetivo pudiera retirarse a posiciones fortificadas.

La repercusión fue inmediata. La muerte de Khamenei, junto con las muertes de familiares cercanos que incluían a su esposa, Zahra Adel, su madre, Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, y uno de sus hijos, dejó un liderazgo repentinamente vacío en Irán. Los analistas advierten que la eliminación del líder supremo podría desestabilizar internamente a Irán mientras al mismo tiempo proyectan un mensaje que los elementos de línea dura dentro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica siguen siendo vulnerables a pesar de su poder.

Los dolientes se reunieron en la Plaza Enghelab de Teherán, sosteniendo retratos de Khamenei y agitando banderas iraníes, mientras que los actores regionales, incluidos los partidarios hutíes en Yemen, se concentraron en solidaridad contra Israel y Estados Unidos. El ataque ya ha reformado las percepciones de la capacidad de inteligencia y vulnerabilidad estatal en el Medio Oriente, demostrando como un aparato de inteligencia sofisticado y paciente como el Mossad puede operar con precisión quirúrgica en uno de los entornos más seguros del mundo.

Si bien las consecuencias políticas a largo plazo dentro de Irán todavía se están desarrollando, la operación ha consolidado la reputación del Mossad de combinar inteligencia humana, capacidades cibernéticas y ejecución militar precisa. La muerte de Khamenei es una ilustración aguda de cómo décadas de observación clandestina, coordinación, y planificación pueden converger para lograr un objetivo singular y de altas apuestas.

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