Operación León Rugiente, Día 13: Hezbola elige el martirioTambién, Catar se encuentra en la mira, y más.
Baterías anti-misiles disparan misiles de intercepción hacia los misiles balísticos entrantes lanzados desde Irán sobre Jerusalén anoche. (Chaim Goldberg/Flash90)Es jueves, 12 de marzo, y el decimotercer día de Operación León Rugiente. Aquí están los últimos acontecimientos mientras ustedes estaban dormidos:
Ahora, a los detalles. La gente parada en la escena donde una casa fue impactada por un misil de Hezbola en el Moshav Hani’el anoche. (Chen Leopold/Flash90)“En mi propio nombre, y en nombre de mis hermanos en el Consejo Shura de Hezbola, la dirigencia, y los muyahidines de la Resistencia Islámica en Líbano, renovamos la promesa que le hicimos a usted.” Ese fue el mensaje que envió ayer Naím Qassem, líder de Hezbola, al todavía desaparecido en acción líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei. Qassem no quedó satisfecho con el papel. El decidió publicar su declaración anoche en los cielos de Israel. Hezbola lanzó su bombardeo más grande desde el cese del fuego del 2024. Reuniendo los restos de su arsenal de cohetes al sur del Río Litani, el grupo terrorista se las arregló para arrojar alreredor de 200 cohetes al norte durante el curso de varias horas—alrededor de 80 de los cuales no cruzaron siquiera hacia territorio israelí. El ataque estuvo destinado a coincidir con el disparo renovado de misiles iraníes de largo alcance hacia Tel Aviv, como un recordatorio que todavía queda vida en las ruinas humeantes del eje iraní. El peor daño que infligieron los cohetes de Hezbola anoche fue a los planes nocturnos de los residentes norteños. En el ataque de tres horas, aparte de algún daño a la propiedad, los cohetes sumaron poco. Hezbola no estaba esperando destrucción masiva—estaba esperando algo más que impotencia, pero ese no fue el objetivo primordial del bombardeo. El ataque fue una declaración, una que Israel no esperaba: Somos más leales a Irán que temerosos de Israel. Esta declaración puede ser interpretada en una de dos formas: una lealtad fanática a la resistencia chií o una concientización pragmática que si Irán es derribado, Hezbola está destinado a una muerte lenta y dolorosa. De cualquier forma, Hezbola se ha comprometido con el suicidio asistido por Israel, e Israel debería adoptar el enfoque canadiense y ayudarlo a llegar a un fin dignificado. Para completar el procedimiento, el liderazgo de Israel tendra que asomar su cabeza desde el búnker de seguridad debajo del cuartel general de las FDI. Por el momento ellos tienen un lugar en su mente: Teherán. No parecen entender cómo los acontecimientos en Líbano están erosionando la percepción del público—y como ellos pueden también erosionar, en los ojos del eje de la resistencia, los logros destacables de León Rugiente. La mayoría de los recursos están siendo invertidos en Irán—y eso es perfectamente razonable. Pero si esta guerra llega a un final y Hezbola está situado sobre la frontera norteña, la victoria a 2,000 kilómetros al este de Teh Aviv puede ser eclipsada por la nueva zona de cohetes de Hezbola 100 kilómetros al norte. Hezbola está lúcido acerca de su estrategia pero delirante acerca del mundo en que opera. No está luchando para destruir a Israel; está luchando para restaurar las viejas reglas—donde se sitúa sobre la frontera y decide cuando atacar Israel sin pagar un precio. El delirio es creer que esas reglas sobrevivieron el 7 de octubre. ¿Entonces qué debe hacer Israel? En términos simples: mover la frontera. Avancen 18 millas al norte dentro de Líbano al Río Litani, encuentren un altoparlante, diríjanlo a Beirut, y anuncien: No nos iremos hasta que Hezbola sea desarmado. Mientras tanto, reduzcan a cenizas y polvo la infraestructura de Hezbola al norte del río. Pero aquí está el giro que lo hace diferente de la última zona de seguridad libanesa de Israel: ni un solo residente regresa hasta que las demandas sean cumplidas. En el apogeo de la aventura en seguridad libanesa de Israel en las décadas de 1980 y 1990, entre 180,000 y 200,000 libaneses vivían al sur del río, una mitad de ellos chiíes. Esa población engendró a Hezbola y sostuvo su campaña guerrillera contra las fuerzas israelíes. De haber estado vacía la zona, imagino que Israel estaría todavía allí hoy. También a diferencia de la década de 1980, Israel está haciendo demandas de un Líbano teóricamente capaz de garantizar seguridad. Hoy, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, pidió negociaciones directas con Israel para arreglar el tema. Aoun criticó a Hezbola por “no dar ningún peso a los intereses de Líbano o a as vidas de su pueblo” y advirtió que estaba empujando al país hacia “el colapso del estado libanés bajo la agresión y el caos." Hay que ser valiente en Líbano para criticar al grupo terrorista, pero la valentía necesaria es menos verbal y más militar. Lejos de ocupar el país entero, desmantelar a Hezbola no puede ser hecho solamente por parte de las FDI. Líbano tendrá que intervenir. Imagino que tener a 300,000 ciudadanos desplazados enojados y a soldados de las FDI saludando al Presidente Aoun desde la otra orilla del Litani proporcionará un fuerte incentivo para dejar de procastinar. Si Hezbola aprende algo del ataque de anoche, debería ser esto: Ellos leyeron el Testamento equivocado. Cuando es abofeteada, Israel no pone la otra mejilla. El Ministro del Exterior de Irán, Abbas Araghchi, reunido con el Emir de Catar, Jeque Tamim bin Hamad Al Thani en septiembre del 2025. (Ministerio del Exterior de Irán)Poco después que estalló la guerra, Catar anunció el cierre de su planta de licuefacción de gas natural debido a un ataque iraní. Las consecuencias fueron inmediatas: el superávit de gas global desapareció y los precios de la energía aumentaron. Estados Unidos es extremadamente sensible a los precios de la energía, especialmente este presidente, quien retornó al poder en medio de la ola de inflación galopante. Pero entonces alguien informó al presidente que podría ser parte de un esquema más amplio: la coordinación entre Irán y Catar para cerrar la instalación a fin de presionar un fin a la guerra. De acuerdo con la afirmación, Trump estaba furioso y dejó en claro que eso no continuaría. La difícil situación de los cataríes es conmovedora: sin Irán no hay necesidad de una base estadounidense de avanzada en Doha, y sin tal base se evapora la influencia del emirato del gas. Tal vez ese es el motivo por el cual, desde el inicio de la guerra, los cataríes han enviado varios mensajes inusualmente conciliatorios a Israel. Repentinamente los bombardeos israelíes ya no son más descriptos en Al Jazeera como genocidio. A este paso, incluso Tucker Carlson—lubricado por vasta financiación catarí—puede redescubrir las maravillas del pueblo judío. Ellos pueden merecerlo. Pero incluso algunos de nuestros grandes amigos, como los E.A.U., están en el extremo receptor de esta guerra. Por su bien y el nuestro, la guerra debería terminar con un resultado decisivo. A diferencia de nosotros, ellos no construyeron su estado bajo fuego. Si ellos se vuelven la línea del frente en los próximos años, seremos coronados como los responsables, con todas las consecuencias problemáticas. Por desesperación, los líderes de Catar pueden expulsar a Hamas de su territorio. El pretexto es la falla de Hamas en condenar los ataques iraníes. La verdadera razón es un deseo de acercarse más al Occidente. El fin posible del régimen de los ayatolas también señala el fin de la era de mediación. Si no hay ningún imperio terrorista chií, no hay rehenes que regresar, ni guerras que terminar, y ningún dinero para lubricar. Los líderes de Hamas tampoco lo están pasando bien. Es improbable que Turquía les de la bienvenida—especialmente ahora que Erdoğan ha descubierto que Trump, a quien creía que tenía en su bolsillo, ha estado conduciendo un asunto largo y secreto con los kurdos a los que él desprecia. Después de todo, ¿qué puede hacer Hamas cuando papá bombardea a mamá? Esta semana la embajada de Irán en Doha abrió un libro de condolencias por la muerte de Khamenei. Los iraníes esperaban que tras tantos años de cooperación, los líderes de Hamas llegarían para rendir sus respetos. Por otra parte, ese no es un mensaje que sería recibido bien por los cataríes en estos días, mientras ellos están siendo impactados por misiles balísticos. Entonces ellos vacilaron, y vacilaron—y el libro de condolencias, por ahora, sigue vacío. |



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