Los judíos ingleses y la “calumnia de sangre”
La comunidad judía en Inglaterra se originó en 1066, a raíz de la invitación de Guillermo el Conquistador a comerciantes judíos de Normandía para que lo ayudaran económicamente en su conquista de Inglaterra. Gradualmente, este modesto grupo de comerciantes judíos se expandió, y Londres se convirtió finalmente en su principal centro. También florecieron comunidades judías en Lincoln, Norwich y Cambridge.
En la Edad Media, la población judía era considerada propiedad de la monarquía, lo que conllevaba la imposición de diversos impuestos discriminatorios y actos de maltrato. Entre los casos más notables de persecución se encuentra la infame «libelo de sangre» que surgió en Inglaterra en el siglo XII, la cual implicaba falsamente a los judíos de Norwich en el asesinato de un aprendiz cristiano llamado Guillermo. Esta acusación infundada cobró fuerza gracias al apoyo de un prominente monje benedictino, quien no solo abogó por la canonización de Guillermo como mártir, sino que también acusó directamente a la comunidad judía de perpetrar el crimen.
La acusación de libelo de sangre sentó un precedente que ha atormentado a la comunidad judía en todo el mundo desde entonces. En Inglaterra se sucedieron numerosas acusaciones y juicios infundados, siendo uno de los más notables la masacre ocurrida en la ciudad de York en 1190, que resultó en la aniquilación total de toda una comunidad judía. Aproximadamente 150 judíos quedaron acorralados en la Torre de York por una turba enfurecida. Tras incendiarse la torre, muchos de los judíos atrapados se arrojaron al vacío, mientras que los que quedaron perecieron entre las llamas.
La culminación de este horrible período para los judíos se produjo en 1290 con la promulgación del "Edicto de Expulsión" por el rey Eduardo I. Este edicto decretó la expulsión de todos los judíos de Inglaterra, una prohibición que se mantuvo vigente durante los siguientes 350 años.
Finalmente, la Guerra Civil Inglesa del siglo XVII trajo consigo un periodo de cambios trascendentales, incluyendo el levantamiento de la prohibición de entrada a los judíos y su readmisión en el país. Durante este periodo, los judíos que regresaron a Inglaterra eran predominantemente de ascendencia sefardí, procedentes de España y Portugal. Con el tiempo, la comunidad judía floreció y se convirtió en una parte importante de la vida inglesa.
Actualmente, hay aproximadamente 250.000 judíos viviendo en Inglaterra y Gales, y muchos se preguntan si ahora es el momento de quedarse o de marcharse.

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