El presidente parece listo para pasar a su siguiente gran desafío, dijo otra persona que habló con él recientemente, aunque Trump no dijo cual sería. Algunos aliados están esperanzados en que él puede pasar a echar al régimen comunista en Cuba, mientras que los asesores cercanos quieren que él se enfoque en la cuestión más urgente que enfrentan los votantes: preocupaciones por el costo de vida, las que han sido exacerbadas por la guerra.
“El Presidente Trump es extraordinariamente habilidoso en realizar múltiples tareas y trabajar en retos múltiples al mismo tiempo,” dijo Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca. "El Presidente está totalmente enfocado en lograr plenamente los objetivos militares contra el régimen terrorista iraní. El único foco del presidente es siempre la victoria.”
Trump esta semana señaló interés renovado en alcanzar un acuerdo diplomático para poner fin al conflicto, retirando una amenaza del fin de semana de atacar las plantas de energía de Irán. Los intermediarios meso-orientales han intercambiado propuestas abiertas de Teherán y Washington, y los funcionarios estadounidenses han dicho que están abiertos a más discusiones en los próximos días. Al mismo tiempo, EE.UU. está aumentando el calor sobre Irán, desplegando tropas adicionales en el Medio Oriente.
Una idea que Trump ha planteado a los asesores: asegurar el acceso de EE.UU. a algo del petróleo de Irán como parte de cualquier acuerdo para poner fin a la guerra, de acuerdo con un alto funcionario de la administración. El funcionario dijo que no hay ninguna planificación en curso para ese resultado.
Estados Unidos atacará Irán “más duro de lo que hayan sido atacados antes” si Teherán no firma un acuerdo para poner fin al conflicto, dijo Leavitt a los periodistas el miércoles. “El Presidente Trump no alardea, y está preparado para desatar el infierno.”
Trump está dispuesto a ordenar tropas estadounidenses en suelo iraní, pero está reticente a hacerlo, en parte debido a que podría terminar su objetivo de un fin más veloz del conflicto. El está preocupado porque el número de tropas estadounidenses muertas o heridas en la operación pudiera aumentar si continúa la guerra, dijeron funcionarios estadounidenses. Hasta ahora cerca de 300 estadounidenses han resultado heridos, y 13 han resultado muertos.
Personas cercanas al presidente advirtieron que a menudo es difícil predecir qué decisiones podría tomar Trump acerca de la guerra, notando que a medida que se ha desarrollado el conflicto, él ha vacilado tras bambalinas entre abrazar la diplomacia y aumentar los ataques. Algunas personas cercanas a Trump lo están instando a ponerse más duro, diciendo que el cambio de régimen en Irán podría ser definitorio de su legado.
Terminar la guerra no depende de Trump solamente. Estados Unidos e Irán están lejos de llegar a un acuerdo para detener el combate, y Teherán hasta ahora ha rechazado las conversaciones directas con Washington. Sin un acuerdo o victoria militar firme, es probable que Trump enfrente el bloqueo continuo del Estrecho de Ormuz, el cual continuaría desestabiizando el mercado de energía mundial. Israel, la cual ve las amenazas de Irán como existenciales, podría continuar sus operaciones sin Estados Unidos. Los países del golfo que han soportado semanas de ataques están considerando represalias propias.
Trump ha ordenado al ejército mantener la presión sobre Teherán, de acuerdo con un alto funcionario estadounidense. El Pentágono está desplegando miles de tropas terrestres en el Medio Oriente para dar opciones al presidente. Una vez que los soldados y marines adicionales estén en posición, Trump podría ordenar rápidamente un operativo selectivo, ya sea dentro del propio Irán o en una de las islas junto a su costa sureña.
“Nos vemos como parte de esta negociación también,” dijo el martes el Secretario de Defensa Pete Hegseth en un evento con Trump. "Nosotros negociamos con bombas."
Trump dijo anteriormente esta semana que Hegseth y el Gen. Dan Caine, el jefe del Estado Mayor del Ejército, estaban “bastante decepcionados” por la perspectiva que la guerra pudiera terminar pronto. "Ellos no estaban interesados en el acuerdo, estaban interesados sólo en ganar esto," dijo Trump.
Trump ha buscado por semanas describir la guerra como una distracción temporal, envalentonada por la rápida operación militar de enero en Venezuela. El ha llamado al conflicto una "excursión" y una "operación militar."
“Esta guerra ha sido ganada. Los únicos que quieren que siga son las noticias falsas," dijo Trump el martes, amplificando sus quejas privadas sobre la cobertura de la operación por parte de los medios de comunicación. Trump también ha buscado empujar la carga sobre los aliados, implorándoles que se hagan cargo de desembrollar el Estrecho de Ormuz, un corredor petrolero crucial.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el paisaje político para los republicanos es difícil yendo hacia las elecciones de medio término. El martes, un demócrata arrebató un escaño en la legislatura estatal de South Florida que incluye la propiedad Mar-a-Lago de Trump.
A los republicanos les preocupa que la guerra podría empeorar sus problemas políticos, ya que los altos costos y los bajos números de aprobación de Trump perjudican a los candidatos en contiendas estatales claves.
Mientras lidia con la guerra, Trump se ha tomado tiempo para dedicarse a asuntos políticos.
El viernes, el entró al salón de baile de Mar-a-Lago ballroom ante vivas de “EE.UU.” de los republicanos locales reunidos para una gala de recaudación de fondos de us$1,200 por persona.
“No sabía que yo iba a estar aquí hoy,” dijo Trump. “Se suponía que estuviera prosiguiendo la guerra, pero lo de la guerra está yendo muy bien."
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