Lean y entiendan!!
EL TERRORISMO NO TIENE APURO
Tras el inicio de la operación “León Ascendente”, liderada por Israel y Estados Unidos, muchos ya no ven el final. Los iraníes y Hezbolá, a pesar de los daños sufridos, no se apresuran a rendirse. Un año de guerra agotadora despierta nuevamente las mismas preguntas. A pesar de horas de triunfo, orgullo y euforia israelí ante cada objetivo alcanzado, la sensación general es que el movimiento continúa y que el panorama aún está lejos de resolverse.
Quien observa con preocupación se pregunta: ¿cómo es posible que sigamos viviendo en un conflicto permanente? Una de las respuestas es que, a diferencia de lo que muchos piensan, la fuerza de supervivencia de los enemigos de Israel y de los regímenes islámicos no se basa únicamente en armamento o capacidades militares. También se sustenta en sus estructuras económicas y financieras, que les permiten seguir actuando, adquirir medios de combate y mantener a sus poblaciones. Mientras ese sistema siga en pie, el uso de la fuerza militar por sí solo no bastará para llevarlos al colapso.
Irán, Hezbolá y Hamás invierten enormes recursos en construir y preservar sistemas financieros. Sus actividades pueden ser mucho más difíciles de identificar que las amenazas militares tradicionales. Mientras que el ejército israelí sabe atacar a Irán y a las organizaciones terroristas desde el plano militar, las herramientas económicas aún no son suficientes para quebrar el sistema. Especialmente frente a una economía conectada con redes internacionales, como también ocurre allí donde Hamás opera mediante complejas estructuras financieras en todo el mundo.
La creación de infraestructuras financieras sofisticadas es una tarea compleja que requiere soluciones creativas y únicas, para las cuales no existe un modelo organizativo ya preparado en el mundo.
Demandas de soluciones económicas
Israel logró comprender, luego del primer gran acuerdo de 2015, que debía aprovechar ese entendimiento y construir un sistema financiero ofensivo. En aquel entonces, el jefe del equipo aseguró que Israel debía prepararse para el día en que funcionarios estadounidenses volvieran a imponer sanciones plenas. Para ello se creó un amplio entramado mundial de especialistas, proveniente del ámbito financiero, de la inteligencia y de sistemas bancarios europeos, así como también de empresas internacionales. Muy pronto se entendió que, junto a los servicios de inteligencia y defensa, era necesario crear una verdadera “economía dentro de la economía”.
Ese sistema logró identificar y desmantelar rutas de financiamiento hacia el sistema bancario libanés, cortar canales de dinero provenientes de fuentes de financiamiento centralizadas y bloquear el flujo de capital luego de procedimientos complejos en bancos de todo el mundo, incluyendo acciones basadas en capacidades de inteligencia artificial.
Hezbolá también desarrolló una red económica global basada en compañías comerciales, negocios de importación y exportación, activos inmobiliarios y ayuda proveniente de comunidades chiitas en distintos países. Irán, al igual que Hezbolá, desarrolló además mecanismos financieros a través de bancos en Qatar y Turquía, y mediante el uso combinado de inteligencia humanitaria junto con financiamiento humanitario destinado originalmente a ayuda civil.
Sin embargo, estas capacidades económicas, que hoy fortalecen a Irán y a las organizaciones terroristas, no surgieron solas. Detrás de ellas existen personas con grandes conocimientos y experiencia única que administran toda esa operación. Se trata de una infraestructura humana crítica, opuesta a los mecanismos militares y políticos, que no cualquiera puede reemplazar. El conocimiento acumulado en sus manos y la experiencia adquirida constituyen un activo singular, y en ocasiones la salida de algunos actores de este sistema puede provocar el colapso del entramado financiero.
Si seguimos preguntándonos cómo es posible que esto continúe, la respuesta probablemente sea que aún no hemos derribado la columna vertebral económico-financiera de nuestros enemigos. Ellos comprenden, valoran y cuentan con hombres de negocios y expertos comprometidos con la construcción del sistema financiero. Una lesión grave en ellos altera drásticamente la capacidad de gestión financiera. Y como cualquier organización en el mundo, cuando su sistema financiero resulta dañado, llega a la quiebra. Un colapso económico de esta magnitud aún no ha ocurrido allí.

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