«Leonard Cohen fue uno de los más grandes poetas; pero, para mí, fue también una de las personas más importantes de mi vida, y perderlo es como perder una parte de mi propio cuerpo. Él era mi base, mi antena —como escribió en su canción «Treaty»—. Sinceramente, no alcanzo a imaginar cómo será la vida sin él. Al menos pude pasar tiempo a su lado durante su último año. Afrontó la muerte tal como afrontó la vida: de frente, con honestidad, elegancia y una profundidad de percepción asombrosa. Disfrutaba de los momentos tranquilos y sencillos junto a sus amigos, así como de sumergirse en la creación de sus canciones. En su última entrevista, confesó estar preparado para morir; en su última aparición pública, afirmó que viviría para siempre. Ambas cosas son ciertas. No hubo nadie como él, y nunca lo habrá». —Rebecca De Mornay

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