Cuando el mundo enfrenta los desafíos de la crisis hídrica, vale la pena recordar el aporte del ingeniero israelí Simcha Blass. Su idea nació al observar que un árbol crecía más que los demás gracias a una pequeña fuga de agua en una tubería que lo regaba lentamente.
A partir de esa simple observación desarrolló el riego por goteo, un sistema capaz de entregar agua directamente a las raíces de las plantas, evitando desperdicios y mejorando la producción agrícola.
A través de la empresa Netafim, esta tecnología se expandió por el mundo. En Chile comenzó a utilizarse con fuerza en los años 90, transformando la agricultura y optimizando el uso del agua en zonas con escasez hídrica.
Desde aquel revolucionario desarrollo de los años 60, la innovación no se ha detenido.
Hoy, empresas como Watergen incluso convierten el aire en agua, mostrando cómo la tecnología sigue abriendo caminos para enfrentar la escasez de agua en el planeta. 


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