En su primera conferencia de prensa presencial desde que comenzó la guerra, Netanyahu declaró anoche que Irán ya no puede enriquecer uranio o fabricar misiles balísticos. "Los haremos polvo, cenizas," dijo, agregando que Israel es ahora una potencia regional—"y algunos dirían una potencia mundial.”
Un alto funcionario de la Fuerza Aérea reveló que en 18 días de combate, la Fuerza Aérea de Israel, condujo actividad aérea equivalente a un año entero de rendimiento operativo—más de 8,500 ataques a lo largo de Irán utilizando más de 12,000 municiones. En Teherán solamente, fueron arrojadas aproximadamente 3,600 bombas.
Irán lanzó bombardeos adicionales de misiles a Israel anoche en medio de tormentas eléctricas a lo largo del país, con algunos informes sugiriendo que el mal clima fue utilizado para complicar las operaciones de defensa aérea israelíes. Cuatro bombardeos adicionales siguieron esta mañana, atacando Jerusalén, el centro de Israel, y la Margen Occidental. La metralla impactó una residencia en Rehovot—la familia fue evacuada sin heridas importantes—y daño adicional por metralla fue descubierto en la refinería petrolera en Haifa, la cual ya había sido impactada ayer. Israel respondió con ataques contra infraestructura del régimen iraní a lo largo de Teherán el las primeras horas del viernes por la mañana.
Las FDI atacaron infraestructura del gobierno sirio en el sur de Siria anoche en respuesta a ataques contra civiles drusos, impactando un centro de mando y armas en bases militares sirias. “Las FDI no tolerarán el daño a la población drusa en Siria,” dijo el ejército.
Gadi Eisenkot, Benjamin Netanyahu and Naftali Bennet. (Jonathan Shaul/Ayal Margolin/Yonatan Sindel/Flash90)
La guerra hacia la que se ha estado dirigiendo Benjamin Netanyahu por su carrera política entera ya lleva 21 días. ¿Ha cambiado esto sus perspectivas políticas?
En términos de escaños, no realmente. El Likud ha obtenido dos, Yashar! de Gadi Eisenkot ha subido uno, y Bennett ha perdido uno. Si toman en cuenta los otros cambios y los números parecen idénticos a los de los últimos meses: 51 escaños para la coalición de Netanyahu, 59 para la oposición, y los partidos árabes teniendo 10.
Donde las cosas se ponen interesantes es en la idoneidad para primer ministro. Netanyahu ha obtenido unos seis puntos adicionales sobre Bennett, extendiendo su ventaja a 16 puntos—44% a 28%. Es la ventaja más grande que ha tenido en cualquier momento durante este mandato.
El cambio está desequilibrando a la oposición. Por primera vez, el principal candidato de la oposición para primer ministro no es Bennett, sino el ex Jefe del Estado Mayor de las FDI, Gadi Eisenkot. Netanyahu todavía lo aventaja, pero por un margen más chico—43% a 31%. Antes que alguien llegue a enfrentar a Netanyahu, la oposición tiene que tener su propia elección.
Una encuesta aparte produjo un hallazgo más entretenido. ¿Cuán satisfechos están los israelíes con la guerra? En general, una gran mayoría está: 66% satisfecha, 25% no.
Pero el análisis de datos revea una historia más aguda. Entre quienes cuentan con una habitación segura en casa, la satisfacción es más alta—73% satisfechos, 21% no. Entre los que dependen de un refugio compartido, baja ligeramente—67% satisfechos, 31% no. Y entre aquellos sin refugio adecuado, colapsa: sólo el 23% satisfechos, el 51% no.
Resulta que el predictor más fuerte de apoyo para la guerra no es tu nivel religioso, tu afiliación partidaria, o tu opinión sobre Netanyahu—es cuánto sueño perdiste la noche anterior.
Hamas, Islamic Jihad and thousands of People outside the house of Sinwar in Khan Younis January 2025. (Abed Rahim Khatib/Flash90)
El “Eje del Mal” siempre compartió un objetivo por razones diferentes. El objetivo era simple: eliminar al Estado de Israel. Para Irán y sus satélites, la existencia de Israel era un hueso atravesado en la garganta de su gran visión de liderar el mundo musulmán. El estado democrático occidental atascado entre Jordania y Egipto simplemente no encajaba. ¿Quién necesita, después de todo, un ejemplo de elecciones libres y derechos humanos y de las mujeres?
Para Hamas, la Yihad Islámica, y la Autoridad Palestina, la razón para eliminar a Israel era diferente. Ellos creían, y todavía creen, que esta tierra les pertenece, y que la existencia de Israel obstruye físicamente el establecimiento de un estado palestino desde el río hasta el mar.
Durante un largo tiempo, no hubo ningún choque entre estos motivos porque el objetivo era idéntico. Excepto que el 7 de octubre cambió todo. Sinwar, como ha sido revelado muchas veces, veía que su sueño de establecer un estado palestino e lugar de Israel se estaba desvaneciendo. El acuerdo de paz que fue casi firmado con los saudíes era, para él, el clavo final en el ataúd, y le temía profundamente. Si el estado más fuerte en el mundo suní normalizaba relaciones con Israel, ¿quién los recordaría a él y a su lucha asesina? El trató de enrolar a los estados del Eje de su lado—y compartió sus planes con los iraníes y con Hezbola—pero a diferencia de él, ellos no estaban apurados.
A los iraníes nunca les importaron los palestinos—ellos eran la herramienta a través de la cual intentaban eliminar a Israel; no les importaba si, en el camino, hasta el último palestino resultaba muerto (como es sabido los musulmanes no tienen inmunida a la radiación nuclear). Ellos acordaron con Sinwar, e incluso coordinaron planes con éll, pero le pidieron que esperara un poco más—una vez que ellos tuvieran la bomba nucler, dijeron, la guerra se vería completamente diferente.
Después de todo, la pregunta que todos se han planteado desde el 7 de octubre es lo que pensó Sinwar un minuto antes de enviar a la fuerza Nukhba en su masacre en Israel. ¿No sabía que la respuesta sería contundente?
Después de León Ascendente y León Rugiente, la respuesta es clara. Sinwar nunca pensó que podía derrotar al Estado de Israel. Todo lo que el quería era poner al estado palestino nuevamente sobre la mesa. Decenas de miles de palestinos muertos hacían que el plan valga la pena para él. El sabía que la respuesta sería seria, y que dentro de un corto tiempo agotaría todo el crédito internacional de Israel. Entonces los palestinos se volverían una vez más las víctimas clásicas. A diferencia de Nasrallah, quien afirmó que de haber sabido cuál sería la respuesta de Israel al secuestro del 2006, él no habría ido a la guerra, Sinwar estaba preparado para sacrificar a todos los civiles de Gaza, y toda la infraestructura de Gaza, a fin de lograr el aislamiento diplomático de Israel y un aumento del apoyo para establecer un estado palestino en el cual, él esperaba, él podría ser el líder. A él tampoco le importaba particularmente Irán.
Si plan casi tuvo éxito. Hasta hace algunos meses, el mundo estaba clamando por un estado palestino. Excepto que hubo cosas que Sinwar no previó. El no previó, por ejemplo, que Estados Unidos elegiría a un presidente que es lo más lejano a lo políticamente correcto. Trump es lo que en la jerga profesional se conoce como un “troll”—alguien que desestabiliza el sistema y lo desafía desde direcciones inesperadas.
El tampoco apreció la respuesta del frente interno israelí—desde su punto de vista, la sociedad israelí fragmentada no resistiría las pérdidas esperadas en Gaza. El no vivió lo suficiente para ver la voluntad de Israel de absorber las pérdidas a fin de seguir hasta el final esta vez. Y Sinwar tampoco previó la respuesta iraní—ellos prefirieron esperar un cambio en el equilibrio de fuerzas mundial con la producción de una bomba, y dejaron a Hamas casi solo.
Y lo más significativo de todo: él no creyó que Israel abrazaría una vez más la ofensiva e iría a la guerra contra sus enemigos—que atacaría a Hezbola con golpes que el mundo no podría imaginar en la forma de los buscapersonas, los walkie-talkies, y la eliminación de figuras de alto rango; que lanzaría un ataque proactivo contra los iraníes y prendería fuego a Teherán; y que enrolaría a su ldo a la potencia militar más fuerte en el mundo.
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