jueves, 19 de marzo de 2026

 Incluso bajo los misiles iraníes, Israel sigue siendo uno de los países más felices del mundo

El estudio destaca una resiliencia excepcional basada en vínculos sociales y sitúa a sus jóvenes en el tercer puesto.
A pesar bajo los misiles iraníes y con el trauma del ataque terrorist@ del 7 de octubre del 2023 más presente que nunca, Israel se mantiene entre los países más felices del mundo según el prestigioso ranking anual World Happiness Report presentado este jueves.
En el nuevo informe, publicado por el Centro de Investigación sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford, en colaboración con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, Israel quedó en el octavo lugar, solo detrás de Finlandia, Islandia, Dinamarca, Costa Rica, Suecia, Noruega y los Países Bajos.
El top ten se completó con Luxemburgo y Suiza, en ese orden, con México en el puesto número doce, el país latinoamericano mejor ubicado en el ranking de este año, bien por delante de Uruguay (31), Brasil (32), El Salvador (37), Panamá (39), Guatemala (42) y Argentina (44).
“Muchas personas conciben la felicidad como un estado emocional positivo, asociado con sonreír, reír y sentirse bien”, pero, “a menudo la gente utiliza el término ‘felicidad’ también para describir sus valoraciones y juicios: ambos aspectos nos importan, pero habitualmente nos referimos a ellos empleando los siguientes términos científicos”, explicaron los responsables del reporte.
Los criterios de estos expertos pasan por la percepción, por ejemplo, del bienestar personal, la calidad de vida y hasta los afectos que nos rodean y marcan nuestras comunidades.
Los números se producen con base en encuestas a más de 100.000 personas en 140 países.
En el caso de Israel, el país marcó un excepcional nivel de 108 puntos en los “pensamientos positivos” de sus habitantes.
Además, los israelíes que se encuentran en guerra desde el ataque del 7/10, se sienten “libres” para manejar sus propias vidas y alcanzaron altas puntuaciones en los renglones de generosidad y voluntarismo.
Comentando el reporte, la Universidad Bar-Ilan, de Ramat Gan, en los alrededores de Tel Aviv, señaló que la posición del país en el ranking es “sorprendente”, no solo en el ámbito internacional, sino también en el contexto israelí, en un momento en que la población vive bajo una fuerte tensión emocional e incertidumbre.
Para los analistas de la universidad, el “hallazgo más destacable” del informe de este año concierne a los jóvenes”, ya que los menores de 25 años constituyen el grupo de edad más feliz dentro de la sociedad local y ocupan el tercer lugar a nivel mundial.
Anat Fanti, investigadora que explica por qué Israel es uno de los países más felices del mundo
“En otros países occidentales, por el contrario, el panorama es mucho más desalentador”, destacaron desde la Bar-Ilan.
Por cierto, “los demás grupos de edad de Israel también obtienen una clasificación elevada, situándose en torno al undécimo lugar en la clasificación general”.
Citando a una de sus investigadoras, Anat Fanti, del Programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad, la universidad destacó que “estas cifras sugieren que incluso bajo la presión de una guerra prolongada, las fuentes más profundas de la resiliencia israelí —los lazos familiares, la comunidad, la fe, el sentido de pertenencia y los sólidos vínculos sociales— están ayudando a amplios sectores de la sociedad a mantenerse muy por encima del promedio mundial”.
La posición de Israel en el Informe Mundial sobre la Felicidad de este año “no borra el costo psicológico y social de la guerra” sino que, “por el contrario, pone de relieve la brecha existente entre la resiliencia de la sociedad israelí y la difícil realidad emocional de la vida cotidiana”, afirmó Fanti.
“El hecho de que Israel siga ocupando el octavo puesto a nivel mundial —y que los jóvenes israelíes, en particular, se sitúen en el tercer lugar— apunta a las fortalezas de la población israelí en comparación con otros países”, añadió.
Y, al mismo tiempo, “el aumento de la preocupación, la tristeza y la ira, sumado al deterioro de la confianza pública, deja claro que la resiliencia no es sinónimo de inmunidad”, completó la investigadora.
Imagen 1: FDI
Imagen 2: Anat Fanti, investigadora de la Universidad Bar-Ilan (Foto: Daniela Contini)
Israel Económico

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