viernes, 10 de abril de 2026

 Coincidiendo con la firma de la "tregua" entre Usa e Irán, el pasado 7 de abril, se cumplieron 2 años y 6 meses del ataque terrorista sufrido por Israel el 7 de octubre de 2023.

Con muchas preguntas sin respuestas pasó el tiempo hasta el pasado 28 de febrero, cuando nuevamente todo recomenzó.
La guerra que parecía haber disminuido, ese día volvió para recordarnos, que aún seguíamos en guerra.
Pero ahora parece que tenemos "tregua".
Debería estar feliz pero no lo estoy.
El largo, larguísimo historial de falsas treguas con los terroristas hacen que mi corazón no quiera soltar esa felicidad que tanto necesitamos.
Hay del otro lado, un régimen que solo entiende de odio.
Siento que otra vez quedan las cosas sin terminar.
Siento que otra vez hay mala intención del otro lado.
Estos acuerdos, que ellos llaman Hudna, son la excusa que necesitan para rearmarse y reagruparse.
Para ellos no existe razonamiento posible.
Su fanatismo, no les permite renunciar a lo que consideran su objetivo.
No es este un tema sobre el que me guste escribir para recibir el Shabat, que se aproxima en pocas horas. Pero es parte de nuestro presente y de nuestro estado de ánimo actual.
Esta vez, con los lógicos cambios emocionales y a pesar de un cansancio que empieza a volverse casi crónico, hay una sola frase que resume mi pensamiento.
Y lo reafirmo con cada misil, con cada sirena y con cada escalón de entrada al refugio,
estamos en el lugar que elegimos estar.
La vida sigue normalmente o casi, salvo algunos pequeños cambios, sobre todo en la enseñanza.
Si la vida sigue, y lo seguirá haciendo.
Habrá amaneceres y atardeceres mucho más allá de nuestra imaginación.
Cuando se callen los misiles, cuando la muerte ya no tenga voz, cuando en el cielo solo veamos palomas blancas con una rama de olivo en su pico, seguirá existiendo Israel y seguirá existiendo Shabat.
Y llegará el viernes como todas las semanas y luego otro viernes y otro, y otro, y muchísimos más, hasta el infinito.
Y los que hoy nos odian ya no estarán, como tampoco están aquellos que, a lo largo de los siglos, buscaron obtener los mismos resultados sin conseguirlos.
Eso alimenta mi fé en el futuro.
También veo a mis hijos proyectar su vida con confianza, con alegría, con seguridad en el mañana, y eso también fortalece mi fé.
Quizás, o sin quizás, cuando una persona decide emigrar, aparecen millones de dudas, miedos e inseguridades.
Emigrar a Israel no es la excepción y tampoco es fácil. Más allá de la afinidad por ser nuestra tierra prometida, la que nos intrigaba y añorabamos aún sin conocerla, desde lejos y siendo niños, no deja de ser un empezar de nuevo, en un país que enfrenta guerras y agresiones constantes, internas y externas.
Un país casi en guerra permanente.
Pero aun así, casi todos los días llegan nuevos inmigrantes de todas partes del mundo. Y eso, confirma nuestra decisión y reafirma mi convicción como judío, de estar en el lugar correcto de la historia y del planeta.
Es más, me siento protagonista de éste capítulo de historia, que seguramente se vaya a escribir en los libros de estudio del futuro.
En Israel, cuando la chispita de la guerra, esa que finalmente creíamos que se habia apagado, se vuelve a encender, la gente no se escapa, no se va, la gente vuelve, sí, increíblemente vuelve.
Será por eso que nos envidian y odian tanto?
Por eso, y por muchas otras cosas, digo que este es el rincón de los milagros.
Desde el kilómetro cero sigo pidiendo,
No más guerras.
No más muertos.
No más heridos.
No más odio.
Que Ds nos bendiga y proteja a todos.
AM ISRAEL JAI 🇮🇱🇮🇱
SHABAT SHALOM ❤️❤️

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.