domingo, 12 de abril de 2026

DEL WSJ

 LA CAZA DEL BRUTAL EJECUTOR DE ASSAD

Jamil Hassan dejó detrás un legado de muertes y tortura cuando escapó a la revolución siria el año pasado. Ahora sus antiguas víctimas están tratando de llevarlo ante la justicia.

Por Jared Malsin y Summer Said


DAMASCO, Siria—Durante 13 años de revolución y guerra, la dictadura siria del Presidente Bashar al-Assad estableció una marca de agua alta para la crueldad en el siglo XXI, desapareciendo a decenas de miles de percibidos opositores políticos y arrasando barrios enteros. Ahora que el régimen ha caído, empezó la búsqueda de uno de los más brutales ejecutores de Assad.
 
El Mayor General Jamil Hassan, el ex director de la agencia de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Siria, fue famoso como arquitecto de la campaña de castigo colectivo del régimen para quebrar la rebelión.

Shadi Haroun, un joven líder de las protestas de la Primavera Arabe que se extendieron a Siria, conoció personalmente al general en el 2011 después que fue arrestado y llevado al cuartel general de la Inteligencia de la Fuerza Aérea en la base aérea Mezzeh en Damasco. En un encuentro de cuatro horas, Hassan lo interrogó con voz nivelada pero dominante.
 
“Seguiré matando para mantener a Bashar Assad en el poder,” advirtió el general, de acuerdo con Haroun. “Mataré a la mitad del país si tengo que hacerlo."

Las protestas continuaron, y el general cumplió su amenaza. Bajo sus órdenes, la Inteligencia de la Fuerza Aérea aprobó el bombardeo de barrios civiles, tuvo un rol en los ataques químicos y torturó y desapareció a miles de sirios. En reuniones secretas con Assad y otros líderes, él presionó al presidente sirio a asumir una línea cada vez más dura.

“Los que toman parte en las protestas ya no son más manifestantes. Son terroristas” y “deben ser eliminados,” dijo en un discurso a otros oficiales sirios en julio del 2011, de acuerdo con un testigo cuyo testimonio fue recogido por la Comisión de Justicia Internacional y Responsabilidad (CIJA), una organización sin fines de lucro que reúne evidencia para usarla en acusaciones de crímenes de guerra.

Hablando de forma aprobadora de la masacre de 1989 en la Plaza Tiananmen de China, Hassan luego argumentó que matar a más personas en el inicio habría aplastado la rebelión siria más pronto. "Si el estado chino no hubiese arreglado el caos estudiantil, China se habría perdido," dijo a una agencia noticiosa rusa en el 2016.

“El tenía una personalidad psicopática," dijo Haroun, quien ahora es una figura nacional en la campaña por la justicia en Siria tras sobrevivir años en la prisión Saudnaya, un famoso centro de ejecuciones.

Hassan es ahora uno de los presuntos criminales de guerra más buscados del mundo. Condenado en ausencia en Francia por su rol en crímenes contra la humanidad, él es objeto de una orden de arresto en Alemania y buscado por el FBI por su presunto rol en el secuestro y tortura de ciudadanos estadounidenses.

Como muchos otros funcionarios del régimen y líderes del gobierno, Hassan escapó de Siria cuando colapsó el régimen de Assad en diciembre del 2024. Assad huyó con su esposa a Rusia. Otros funcionarios del régimen se desperdigaron a lo largo del Medio Oriente. El escondite de Hassan no se conoce, pero muchos funcionarios anteriores y actuales sirios y occidentales sospechan que él está en Líbano, donde los ex funcionarios de inteligencia del régimen están reconstruyendo una red de apoyo. 
 
Francia y Siria han enviado solicitudes a las autoridades libanesas pidiendo el arresto de Hassan, de acuerdo con un funcionario francés. Un alto funcionario judicial libanés dijo que su gobierno no tiene información confirmada sobre el paradero de Hassan.

La búsqueda es una de las tareas más importantes en el difícil camino de Siria a ajustar cuentas con la violencia de la guerra civil, que dejó víctimas y agravios no resueltos a lo largo del país. 
 
Mucha policía de rango más bajo, soldados, y burócratas tuvieron permitido buscar la amnistía del nuevo gobierno de Siria, un proceso que tuvo la intención de estabilizar al país, mientras buscaba a algunos de los peores presuntos criminales del antiguo régimen—incluido Hassan.
 
“Todo sirio, incluyéndome, estaría feliz si él es arrestado,” dijo Abdulbaset Abdullatif, director de la Comisión Nacional de Siria para Justicia de Transición, que fue establecida por el nuevo presidente sirio Ahmed al-Sharaa a principios de este año. “Sus manos están cubiertas de sangre siria.”

“Jamil Hassan es como Eichmann para el Hitler de Assad,” agregó Mouaz Moustafa, director ejecutivo de la Fuerza de Tareas de Emergencia Siria, un grupo de defensa en Washington.
Hassan nació en la comunidad alauita de Siria en 1953 cerca de la ciudad de Qusayr sobre la frontera del país con Líbano. El se unió al ejército y ascendió a través de las filas bajo el Presidente Hafez al-Assad, el patriarca de la familia que tomó el control de Siria en un golpe en 1970 y fundó una dictadura dinástica que gobernó durante medio siglo. 

Cuando era un oficial joven, Hassan fue enviado en 1982 a ayudar a aplastar un levantamiento de la Hermandad Musulmana en la ciudad occidental de Hama. Las fuerzas de Assad mataron a decenas de miles y arrasaron mucha de la ciudad en una represión que dejó en claro que el régimen tenía intención de permanecer en el poder a cualquier costo. El mundo estuvo horrorizado por la masacre. Hassan la vio como un modelo. "La decisión en esa época fue sabia,” dijo él en la entrevista con la agencia noticiosa rusa en 2016.

Hassan obtuvo más margen para ejercer sus instintos después que Hafez al-Assad murió en el 2000, dejando el poder a su segundo hijo, Bashar, un cirujano ocular educado en Inglaterra. El Assad mayor, un oficial de la Fuerza Aérea, había establecido la Inteligencia de la Fuerza Aérea como una de las capas más internas de un sistema que tenía la intención de blindar contra golpes al régimen. Tuvo un rol especial entre las cuatro agencias de inteligencia de Siria, que se espiaban todas entre sí, y fue puesta a cargo de asuntos de seguridad sensibles, incluido un rol en el programa de armas químicas del país, de acuerdo con un aviso de sanciones por parte del Departamento del Tesoro de EE.UU. Hassan se hizo cargo de la agencia en el 2009.

“Siempre fue mencionado como el servicio de inteligencia más elitista y más del santuario interior,” dijo Aron Lund, un miembro en Century International y analista de largo tiempo de asuntos de seguridad sirios.

Dos años después, cuando los sirios se unieron a las revoluciones de la Primavera Arabe, Hassan vió las protestas como una amenaza existencial después que una ola de rebeliones derrocó a otros tres jefes de estado árabes. 
Hassan y los líderes de las otras agencias de seguridad se reunieron en el centro de Damasco para planear una campaña de desinformación y una represión violenta que ellos establecieron en un documento que todos rubricaron. El documento fue mostrado a The Wall Street Journal por un ex funcionario de seguridad sirio y verificado por otro.
En la época, había todavía debate dentro de las filas más altas del régimen acerca de cómo manejar el levantamiento. Algunos preferían mezclar represión con reformas superficiales que podrían aplacar a los manifestantes. Hassan prefería acción desbordante y letal. Su mensaje efectivo a Assad, de acuerdo con documentos del gobierno y un testigo de sus discusiones, fue, haz lo que tu padre hizo en Hama y aplasta la rebelión.

Cualquier lugar donde las protestas se salieran de control debería ser puesto bajo sitio, escribieron en el documento. Se enviarían francotiradores para disparar a las multitudes con órdenes de ocultar la fuente de los disparos y matar a no más de 20 personas a la vez para evitar un vínculo obvio con el estado, dice el documento.
“No será mostrada ninguna indulgencia hacia cualquier ataque contra el símbolo más elevado, sin importar el costo, porque quedar callados sólo envalentonará a nuestros adversarios," dice el documento. 
Documentos reunidos por la CIJA y revisados por el Journal muestran que Hassan dijo a las fuerzas de seguridad que disparen contra las protestas pacíficas. Esa decisión precipitó a Siria al camino de la guerra civil. Los manifestantes tomaron las armas, y se les unieron rebeldes armados. Hassan y sus lugartenientes intensificaron la apuesta aprobando el uso de helicópteros y planes de bombardear hospitales.

Un levantamiento en el 2011 en el suburbio Daraya de Damasco, dentro de la distancia de ataque del asiento de poder del régimen y justo al lado de los cuarteles generales de Inteligencia de la Fuerza Aérea en la base aérea Mezzeh, atrajo una respuesta brutal. Tiroteos y bombardeos desde Mezzeh impactaron el barrio a diario. Las explosiones destrozaron las fachadas de algunos edificios y redujeron otros a polvo.
 
El ejército envió tanques, y hombres de la inteligencia de Hassan llegaron con ellos. Durante dos años, dijeron los residentes de Daraya, agentes de inteligencia fueron de casa en casa capturando hombres jóvenes en un esfuerzo por erradicar a los manifestantes y rebeldes. 

Para muchos de los arrestados, el cuartel general de Inteligencia de la Fuerza Aérea fue su primera y última parada. Más de 160,000 personas fueron desaparecidas por el régimen durante el levantamiento y guerra subsiguiente, de acuerdo con la Syrian Network for Human Rights (Red Siria por los Derechos Humanos.) 

Ex detenidos dijeron que fueron desnudados, colgados con cuerdas del techo, sometidos a corriente eléctrica y quemados con ácido. Algunos posteriormente dijeron a los investigadores federales estadounidenses que vieron sangre en las paredes. 

"Se llevaron a mis tres hijos," dijo Mohamed Khalid Al-Balshi, de 80 años de edad. "Ninguno salió. Se fueron." 

En septiembre del 2011 funcionarios de seguridad entregaron los restos de un joven activista que había sido detenido, Ghiath Matar, su cuerpo llevaba las marcas de tortura evidente. Tras el funeral de Matar, al que asistieron cientos de civiles y el embajador estadounidense, Hassan llegó al centro de Daraya exigiendo respuestas. 

"¿Quiénes asistieron al funeral de Matar?" preguntó Hassan a un residente local mientras salía de su coche. El residente, Abdel-Ghaffar Janah, quien ahora tiene 70 años de edad y dirige una oficina de bienes raíces, respondió que no sabía. "Si ves algo, dímelo," le dijo Hassan antes de regresar apresuradamente a su coche. 

Algunas horas más tarde, hombres de la Inteligencia de la Fuerza Aérea se desplegaron por el barrio, arrestando a más personas y disparando sus armas. "El estaba dispuesto a asesinar a millones de personas," dijo Janah, parado al lado de una pila de escombros que una vez fueron una casa. 

Dina Kash fue detenida por la Inteligencia de la Fuerza Aérea en el 2011 después que la agencia arrestara a su esposo, un distribuidor mayorista que estaba entre los muchos opositores políticos del régimen que más tarde murió en prisión. 

Los agentes la colocaron bajo arresto domiciliario y se mudaron con ella, pasando 26 días en el departamento de Damasco de la pareja y obligándola a cocinar y limpiar para ellos. En un momento, un oficial le entregó el teléfono diciendo que Jamil Hassan quería hablar con ella. "Tu esposo dice que arrojó su teléfono en el toilet, es eso cierto?" preguntó Hassan. Ella dijo que no sabía. 

Los hombres de las fuerzas de seguridad la encarcelaron en la base aérea Mezzeh, donde los presos dormían hacinados en celdas superpobladas y sin calefacción, lenas de piojos. Ellos podían escuchar gritos y el zumbido de cables eléctricos haciendo eco a través del edificio. 

Ex detenidos dijero al Journal que a menudo veían a un hombre más grande con pelo gris que ellos creían que era Hassan. Kash más tarde testificó ante el FBI que ella creía que él tuvo un rol personal en las desapariciones y tortura. 

"Jamil Hassan estaba esencialmente prescribiendo tortura para todos los hombres y mujeres," dijo ella. Aparte de su amplio rol de mando, agregó ella, "El finalmente diría, está bien, este detenido, esta detenida estará bajo este tipo de tortura psicológica y ese tipo de tortura física." 

Kash fue liberada semanas más tarde y abandonó el país. 

Yazan Awad, quien en la época era un estudiante de ingeniería, fue encarcelado por la Inteligencia de la Fuerza Aérea durante varios meses tras unirse a las protestas contra Assad en la Universidad de Damasco en el 2011. El dijo al Journal que fue golpeado sin piedad, electrocutado y colgado de las muñecas. El estimó que su celda estaba diseñada para mantener a unas 10 personas, pero en un momento tuvo más de 100. Ellos dormían aplastados juntos en el piso "como fideos espagueti", dijo él. 

Awad fue condenado a muerte, pero sus padres pagaron un soborno para su liberación antes que pudiera ser ejecutado, dijo él. Los registros oficiales lo enumeran como muerto de todas formas, haciéndole imposible continuar sus estudios en Siria. El huyó a Alemania, donde más tarde dio testimonio en el caso por crímenes de guerra que resultaría en la orden de arresto del 2018 contra Hassan. 

La Inteligencia de la Fuerza Aérea tenía su propio tribunal de campo militar funcionando en Mezzeh que condenaba a muerte a la gente o los enviaba a la prisión Saydnaya. El sitio de la Fuerza Aérea tenía su propia fosa común, de acuerdo con el Syrian Justice and Accountability Center en Washington, que basó sus hallazgos en fotos satelitales y una visita al sitio tras la caída del régimen.
 
Un cerco perimetral rodea la base donde la Fuerza Aérea Siria tenía su cuartel general de inteligencia en Daraya, y la entrada principal a la instalación.
Fotos forenses de personas ejecutadas en las prisiones de Assad sacadas de contrabando de Siria por un informante de apodo Caesar incluían a 352 personas que se cree han muerto dentro de las instalaciones de la Fuerza Aérea entre octubre del 2011 y finales del 2013. Awad identificó a varios de sus amigos cuando fueron publicadas las fotos. 

Los asesinatos y abusos dentro de su prisión distinguen a Hassan de incluso otros líderes dentro del régimen de Assad, dicen los investigadores de crímenes de guerra.

“La diferencia es el nivel de brutalidad permitido,” dijo Mohammad Al Abdallah, director ejecutivo del Syrian Justice  Justice and Accountability Center. 

El FBI ha estado investigando a Hassan por aproximadamente una década. Fue impulsado a la acción después que una trabajadora humanitaria estadounidense, Layla Shweikani, fuera detenida y torturada en Siria y se ordenó que fuera ejecutada en el 2016. 

Los investigadores estadounidenses concluyeron que Hassan y uno de sus lugartenientes fueron responsables por la detención y tortura de un gran número de personas, incluidos ciudadanos estadounidenses y de doble nacionalidad. El Departamento de Justicia más tarde acusaría a Hassan de orquestar una campaña de tortura que incluía golpear a los detenidos con mangueras, arrancar las uñas de los pies de las víctimas, golpear sus manos y pies hasta que no pudieran soportar más, golpearles los dientes, y quemarlos con cigarrillos y ácido.

Los hallazgos contribuyeron a la imputación federal de Hassan en Chicago por conspiración para cometer crímenes de guerra. El Departamento de Justicia presentó las acusaciones públicas en diciembre pasado-- un raro caso de imputar a un funcionario militar extranjero por abuso de un ciudadano estadounidense en el exterior. "El FBI sigue buscando la ayuda del público para localizar a Jamil Hassan," dijo una portavoz.

Un ex conductor de camión del ejército sirio que transportó los cuerpos de los prisioneros políticos es consolado por su esposa durante una visita a una fosa común propiciada por organizaciones de derechos humanos en diciembre.
Un tribunal de París el año pasado condenó a Hassan y a otros dos altos funcionarios de la seguridad siria por crímenes contra la humanidad incluidos tortura, desaparición forzada y asesinato en conexión con el secuestro de un estudiante franco-sirio y su padre en el 2013. Hassan y sus co-acusados fueron sentenciados a prisión de por vida en ausencia.

En Alemania, un par de abogados sirios junto con nueve mujeres sirias presentaron una denuncia penal contra Hassan en el 2017. La causa detallaba los tormentos que tuvieron lugar dentro del centro de detención de la Inteligencia de la Fuerza Aérea, incluyendo golpes con mangueras, tubos y postes de madera con clavos. 

Alemania emitió una orden de arresto para Hassan en el 2018 y buscó su extradición de Líbano en el 2019 cuando él estaba de visita por tratamiento médico. Assad reemplazó a Hassan como líder de la Inteligencia de la Fuerza Aérea al año siguiente.

“El fue uno de los arquitectos del sistema de tortura,” dijo Patrick Kroeker, un abogado de Berlín que ayudó a llevar la demanda a Alemania, “y ese es el motivo por el que él carga entre algunos otros el grado más alto de responsabilidad que puedes tener por miles y miles de muertes."
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