Un aviador derribado, un escondite en la montaña y un rescate de alto riesgo en Irán
A medida que los iraníes se acercaban al aviador herido, EE.UU. montó una misión de alto riesgo dentro de territorio enemigo
Abril 5, 2026
Durante cerca de dos días, herido y solo, un aviador estadounidense se ocultó en una remota grieta de montaña mientras fuerzas y milicias iraníes se acercaban a él con helicópteros y drones.
“Dios es bueno,” había transmitido por radio el coronel de la Fuerza Aérea una vez que llegó a una cresta elevada, un mensaje que inicialmente se topó con sospechas en Washington como una posible trampa iraní mientras los funcionarios se apresuraban a verificar que él estaba todavía vivo.
Temprano el domingo, él escuchó el rugido cada vez más fuerte de los aviones estadounidenses y una lluvia de fuego mientras los comandos estadounidenses llegaban a él 200 millas profundo dentro de Irán. Mientras ellos lo ponían a salvo, detonaron aviones atascados en el terreno en lugar de arriesgarse a que el sofisticado equipo militar cayera en manos iraníes, dejando atrás una explosión final y una columna de humo.
La misión de rescate que los funcionarios dijeron se desarrolló en los escarpados desfiladeros del sudoeste de Irán fue el tipo de operación que los comandantes militares planean y temen a la vez: un aviador estadounidense derribado en territorio enemigo, fuerzas hostiles convergiendo y los primeros intentos fracasando bajo fuego.
El aviador, quien no ha sido identificado, había sido uno de los dos tripulantes que volaban en un F-15E Strike Eagle con el indicativo de llamada “Dude 44” cuando fue derribado por fuerzas iraníes el viernes.

Caza polivalente en operación: 1989
Alcance: 2,400 millas
Velocidad: 1,875 mph
Tripulación: 2
F-15E Strike Eagle
Source: U.S. Air Force
Roque Ruiz/WSJ
Poco después que el avión se estrellara, el Secretario de Defensa Pete Hegseth y el Gen. Dan Caine, director del Estado Mayor Conjunto, informaron al Presidente Trump acerca de la situación, de acuerdo con los funcionarios estadounidenses. Ellos le dijeron que el Pentágono había planificado hacía largo tiempo para esta situación y podía rescatar al aviador.
Una vez que el Pentágono confirmó la identidad del aviador, Hegseth acudió de prisa a la Oficina Oval para contarle y buscar una orden final, dijeron los funcionarios. Trump inmediatamente dio su aprobación: "Tenemos que rescatarlo," dijo Trump, de acuerdo con la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
El esfuerzo por recuperar al oficial inició una misión de rescate extensa y de alto riesgo que involucró unas 100 fuerzas de operaciones especiales, docenas de aviones caza y helicópteros estadounidenses, y una campaña de engaño de última hora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para ganar más tiempo, dijeron los funcionarios.
“Cuando los aviadores caen, no puedes encontrarlos fácilmente en países muy hostiles, como en Vietnam," dijo Trump a The Wall Street Journal el domingo a la mañana. “El pudo escalar, incluso estando herido como estaba, y pudo trepar hasta una grieta,” continuó el presidente, diciendo que el aviador podía escuchar a las fuerzas estadounidenses que lo estaban buscando. “Sucedieron muchas cosas extraordinarias.”
Las tropas dirigidas por el Comando Central desplegaron un arsenal devastador para mantener a raya al enemigo. Cuatro bombarderos B-1, parte de una armada aérea más grande, arrojaron cerca de 100 bombas guiadas por satélite de 2,000 libras, de acuerdo con dos funcionarios estadounidenses. Drones MQ-9 Reaper también atacaron a presuntos combatientes mientras estos se aproximaban a kilómetros del sitio de escondite del aviador.
La búsqueda de un aviador estadounidense atrapado tras las líneas enemigas conmocionó a Estados Unidos, haciendo que lo que había sido una guerra aérea abstracta se sintiera visceral más allá de las imágenes borrosas de explosiones publicadas por la Casa Blanca.
También proporcionó a ambos lados una nueva narrativa cuando la guerra entra en su sexta semana. El régimen iraní ha descripto el derribo del caza como prueba que Estados Unidos podía ser derrotado y ha desafiado las afirmaciones de Trump de superioridad aérea estadounidense.
En entrevistas y publicaciones triunfales, Trump y algunos de sus aliados han estado llamando a la operación exitosa un "milagro de Pascua" cuando la administración busca movilizar el menguante apoyo público a la guerra.
“Abran el maldito estrecho, locos bastardos, o ustedes estarán viviendo en el Infierno," publicó Trump en Truth Social temprano en la mañana de Pascua acerca del Estrecho de Ormuz, la vía fluvial estratégica que Irán ha cerrado en gran medida al tráfico comercial desde que empezó la guerra. En una publicación aparte, el presidente dio a Irán una fecha límite del martes a las 8 p.m. para cumplir, antes que Estados Unidos empiece a atacar puentes y plantas eléctricas.
El rescate más famoso que EE.UU. había intentado previamente en Irán—dirigido a liberar a 53 rehenes estadounidenses del personal de la Embajada de EE.UU. hace cerca de 46 años—había fallado dramáticamente después de una serie de percances, culminando con un feroz accidente en una zona del desierto.
El peor escenario posible
Cuando el F-15E quedó bajo fuego el viernes, la tripulación accionó la palanca manual de eyección de sus asientos, lo que detonó la cabina, hizo volar los asientos fuera de la cabina y desplegó sus paracaídas. Debajo de ellos, el avión dañado se estrelló a cientos de millas dentro de territorio iraní.
Pero mientras un equipo militar estadounidense pudo rescatar rápidamente al piloto, el otro miembro de la tripulación, quien volaba en el asiento trasero del caza como un oficial de sistemas de armas estaba desaparecido.
“No le dimos importancia al primero, porque entonces ellos habrían encontrado al segundo. Entonces al no hablar sobre el primero, les llevó un día y medio descubrir que había un segundo," dijo Trump al Journal el domingo acerca del aviador desaparecido.
La noticia se difundió primero en la televisión estatal iraní. Leyendo de un papel, una presentadora anunció que un miembro de tripulación estadounidense se había eyectado de un avión en el sudoeste de Irán. Los estadounidenses se creía que estaban en Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, una provincia montañosa con crestas escarpadas.
Ella instó a “todos los tribales y pobladores” a cooperar con el ejército y las fuerzas del orden. "Si capturan al piloto o pilotos enemigos vivos y los entregan a la policía, recibirán un premio valioso," dijo ella, con un fondo de una marcha militar.

Para el Pentágono, este era el peor escenario posible. Era la primera vez que un avión estadounidense piloteado había sido perdido sobre territorio enemigo en más de 20 años, dijeron los expertos militares. Imágenes de video de un aviador estadounidense en manos enemigas habría dado a Teherán una importante herramienta de propagada y una fuente de influencia en un momento crucial en la guerra. A los funcionarios estadounidenses les preocupaba que el régimen utilizara la captura del aviador para buscar concesiones maximalistas.
Trump estuvo en la Oficina Oval el viernes y sábado para recibir actualizaciones constantes de Hegseth, dijo Leavitt. Hegseth visitó repetidamente la Casa Blanca para entregar informes en persona.
Enseguida después que aterrizara el aviador, él pudo llegar a una cresta elevada y hacer contacto activando una baliza de emergencia para enviar su prueba de vida, de acuerdo con altos funcionarios. Pero a medida que él se adentraba más en la zona montañosa escarpada, la comunicación se interrumpía constantemente mientras los funcionarios estadounidenses buscaban mantener el rastro de su localización.
La misión compleja pronto se topó con problemas, dijeron los funcionarios.
Mientras Estados Unidos redirigía los aviones en la región para ayudar con la misión, algunos objetivos planificados—incluidos los lanzadores de misiles—fueron dejados intactos. Eso permitió a Irán disparar más armas de lo acostumbrado en los últimos días, dijeron los funcionarios.
El primer intento de rescatar al aviador tuvo que ser abortado. Dos helicópteros H-6 recibieron disparos de armas ligeras desde tierra, hiriendo a las tripulaciones en ambos aviones y requiriendo que aterrizaran a salvo en Kuwait, dijeron los funcionarios.
Cuando dos MC-130J, un avión de operaciones especiales, aterrizó en una base de operaciones de avanzada improvisada dentro de Irán, ellos tuvieron problemas cuando sus ruedas delanteras se hundieron en la tierra y no pudieron despegar, dijeron los funcionarios. Había un plan de contingencia: Tres aviones más chicos cargando equipos especializados a bordo más tarde se dirigieron a la zona remota de operaciones.

MC-130J
Avión de transporte militar para Operaciones Especiales
En operaciones desde: 2011
Alcance: 3,000 millas
Velocidad: 417 mph
Tripulación: 5
El tiempo era esencial. Las fuerzas iraníes regulares, las milicias pro-régimen y miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica estaban tras el rastro del aviador, usando helicópteros y drones para encontrarlo. Estados Unidos desplegó drones MQ-9 Reaper y otros aviones para atacar a los rastreadores iraníes, dando al aviador una mayor posibilidad de supervivencia.

MQ-9 Reaper dron
Avión piloteado de forma remota
En operaciones desde el año: 2007
Alcance: 1,150 millas
Velocidad: 230 mph
Tripulación: 2 (remoto: piloto y operador de sensores)
La CIA también ayudo con la operación. Tras usar sus capacidades para marcar la localización del aviador en una grieta de la montaña, lo que un alto funcionario de la administración describió como encontrar una aguja en un pajar, la agencia compartió esa información con el Pentágono y la Casa Blanca, y siguió proporcionando información en tiempo real durante el curso de la operación.
La CIA también llevó a cabo una operación de engaño para arrojar a los iraníes fuera del rastro del aviador. Mientras el aviador se ocultaba de las fuerzas iraníes, la agencia difundió rumores falsos dentro del país que el ejército estadounidense ya había localizado al aviador derribado y se estaba preparando para trasladarlo por tierra para la extracción.
Otras agencias de inteligencia estadounidenses también proporcionaron apoyo a la misión, dijeron los funcionarios. Los funcionarios estadounidenses coordinaron con Israel para compartir información y pausar los ataques en la zona para ayudar a la misión dijeron funcionarios estadounidenses e israelíes.
Israel también condujo ataques en la zona de la operación en coordinación con las fuerzas de EE.UU., atacando activos que podían presentar una amenaza para la campaña de evacuación, dijo un funcionario israelí.
Una vez que la misión estuvo completa, Estados Unidos destruyó los dos MC-130J atascados, los que cuestan más de us$100 millones cada uno, y dos helicópteros MH-6 Little Bird, para que su tecnología sensible no se viera comprometida después de ser dejados atrás.
Tras horas de especulaciones, Trump publicó la noticia poco después de medianoche. “¡LO TENEMOS!”, en Truth Social. “El Ejército de EE.UU. envió docenas de aviones, armados con las armas más letales en el mundo, para recuperarlo. El recibió heridas, pero estará bien.”
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