Hay noticias que, más que informar, deberían hacernos reflexionar.
Si realmente es cierto que el régimen iraní ha elogiado repetidamente a J.D. Vance después de sus recientes declaraciones, estamos ante una situación que no puede pasar desapercibida.
Irán no acostumbra a repartir elogios gratuitamente. Es un régimen que financia organizaciones terroristas, amenaza constantemente con destruir a Israel y ha convertido el antisemitismo en parte de su discurso oficial. Por eso, cuando Teherán decide celebrar las palabras de un dirigente occidental, la pregunta no es si eso resulta incómodo. La pregunta es: ¿por qué le conviene hacerlo?
No estoy afirmando que J.D. Vance actúe a favor de Irán. Eso sería irresponsable sin pruebas. Pero sí considero profundamente preocupante que un régimen como el iraní encuentre útiles sus declaraciones para su propia propaganda.
Quienes defendemos el derecho de Israel a existir y rechazamos el antisemitismo tenemos la obligación de mantener el mismo criterio con todos. No importa si las declaraciones provienen de la izquierda o de la derecha, de un demócrata o de un republicano. Cuando un discurso termina siendo celebrado por uno de los principales patrocinadores del terrorismo en el mundo, merece un análisis serio.
Como dijo un reconocido analista del mundo árabe: “Si la Guardia Revolucionaria Islámica aplaude lo que dices, quizás deberías preguntarte qué mensaje estás transmitiendo.”
No es una cuestión de simpatías políticas. Es una cuestión de principios.

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