Un fármaco descartado hace una década podría frenar una enfermedad cerebral mortal en mujeres.
Un medicamento experimental que hace más de una década fue descartado por ineficaz podría tener una segunda oportunidad gracias al trabajo de científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel.
A través de un nuevo análisis de un ensayo clínico internacional se reveló que el tratamiento logró frenar significativamente la progresión de la parálisis supranuclear progresiva (PSP) en mujeres, un resultado que había pasado inadvertido al analizar conjuntamente a pacientes de ambos sexos.
«Estos resultados refuerzan la necesidad de una medicina específica para cada sexo en las enfermedades neurodegenerativas», afirmaron los autores del estudio, liderados por la profesora Illana Gozes.
Los investigadores utilizaron mediciones actualizadas, recomendadas por la FDA (la agencia reguladora de fármacos de Estados Unidos), para reanalizar datos de un ensayo clínico internacional de cincuenta y dos semanas con más de 300 pacientes con PSP, una enfermedad neurodegenerativa rara y mortal causada por la acumulación anormal de la proteína tau en el cerebro.
Actualmente no existe un tratamiento farmacológico eficaz para esta enfermedad, recordaron desde la universidad israeli.
A diferencia de las conclusiones iniciales del ensayo, que determinaron que el fármaco era seguro pero ineficaz, los investigadores realizaron un análisis avanzado y exhaustivo que separó a los participantes masculinos y femeninos y reexaminó los datos utilizando las medidas de evaluación actualizadas.
Los resultados del estudio revelaron un panorama completamente diferente: las mujeres tratadas con davunetida experimentaron una ralentización significativa de la progresión de la enfermedad, mientras que no se observó ningún efecto similar en los varones.
El tratamiento ayudó a preservar capacidades motoras y funcionales esenciales, como el equilibrio, la motricidad fina y actividades cotidianas como usar cubiertos, abotonarse la ropa y lavarse la cara y las manos.
Además, las mujeres tratadas mostraron mejoras significativas en medidas cognitivas, como las habilidades lingüísticas, la memoria de trabajo y la función cognitiva general.
Otro hallazgo clave del estudio fue la identificación de profundas diferencias moleculares entre mujeres y varones.
Los investigadores vieron que la relación entre la cantidad de tau patológica en el líquido cefalorraquídeo (un biomarcador de la enfermedad) y los síntomas clínicos era completamente inversa entre ambos sexos.
Según la profesora Gozes, los resultados del estudio resaltan que ignorar las diferencias biológicas entre los sexos puede enmascarar la verdadera eficacia terapéutica.
«Nuestros datos demuestran que analizar a mujeres y varones por separado no es simplemente un ejercicio estadístico, sino una herramienta esencial para desarrollar tratamientos más eficaces para las enfermedades neurodegenerativas», completó la investigadora.
Imagen 1: Michael Jarmoluk/pixabay Imagen 2: La profesora Gozes (Foto: Universidad de Tel Aviv)
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